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Bernstein Richard - La reestructuración de la teoría social y política, Introducción y capítulo 1.pdf

Bernstein Richard - La reestructuración de la teoría social y política, Introducción y capítulo 1.pdf

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Texto de Richard Bernstein
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08/10/2014

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text

original

 
Traducción
de
EDUARDO
L.
SUÁREZ
RICIIARD
J.
BERNSTEIN
LA
RESTRUCtrURACIÓN
DE
LA
TEORíA
SOCIAL
Y
POLITICA
FONDO DE.CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO
 
"
IN'TRODUCCIÓN
DURANTE
los años sesenta,
cuando
escribía mi libro
Praxis and
Action)
teníala impresión
profunda
de
que algo
nuevo
se estaba. agitando
--algo
estaba
cambiando-
en
las
pautas,
los
énfasis
y
los intereses
de
la
vida
intelectual.Pel'cibía
vagamente
que;!
a
pesar de
las
marcadas
'diferencias
y
la
falta
de
comunicación efectiva
existentes
entre
las orientaciones intelectuales contemporáneas,
hay
algunos
temas
fundamentaleshacia
los
que
se
ven
atraídosen forma constante
e
ineluctable
los rnovÍmíentos posthegelianos.
Tales
temas se
centraban
en
los conceptos
de
la
praxis
y
la
acción en la
búsquedade
un
entendimiento másprofundo de
la
condición
humana.
Traté
deexaminar
la posici6n
que
ocupan
los
temas dela
praxis
y
la acción
en cuatro
movimientos
contemporáneos:
el
marxismo,
el
existencialísmo,
el
pragmatismo
y
la
filosofía analítica.
Pero me
concentré
sobre todo en
la
aclaración
de
las
aportaciones
de cada uno
de
estos enfoques diversos
a
nuestro en
tendimiento
de
la.
actividad
humana.
Por
esta razón concluí
el
estlIdío
declarando que
se
tratabaapenas
de
un
inicio.
Cuando
terminé
el
manuscrito>
se
librabaundebate
nuevo
dondeapa
recían muchos
de
los temas
que
yo
había
estado explorando
en
formasnovedosas e inesperadas.
Una
de las consecuencias
de
los
disturbios
y
fas
protestas socia:les
y
políticas
de
los años sesenta fue
una
serie de
ataques
y
de
críticas radicales
contra
los
fundamentos
mislnos de las disciplinassociales.
ASl
como
se
proclamaba
en los Estados
Unidos
el
fín
de
laideología
--cuando
los científicos sociales ortodoxos creían
firmemente que
sus disciplinas
habían encontrado
finalmente
un
sólido cimiento empíricodesde
donde
podría
esperarse el
crecimiento
sostenido
y
progresivo del conocimiento científico
de la
sociedad-,
surgían
otros temas espínosmL
Hubo
quienes
declararon que estaban podridos
los cimientos mismos
de
las ciencías sociales;
que
con frecuencia
el
conocimiento científico
preten
didamente
objetivo
cm
en
efecto
una
forma
disfrazada
de
la idcología
queapoyaba
al
statu.qu.o;
que la
característica
más pl'Ominente
de
"las cien
cias
sociales
no era
su
capacidad
para
iluminarla
realidad social
y
políticaexistente sino su
incapacidad
pará
proveer alguna
pel'specti-ya crítica sobrelo
que
estaba
Q'curriendo;
que
las
ideas
expuestas
en
estas disciplinas
daban
una
legitimidad falsa al control técnico
y
la manipulación de la sociedadque estaba
infectando
todos los aspectos
de
la
vída humana. Crecían
el
escepticismo
y
la
suspicacia
acerca dela
fe liberal tan
arraigada'
en
lasdisciplina.s sociales:
la
creencia
de que la
ampliación
del conocimiento empírico sistemático del
funcionamiento
de la sociedad
y
la
política
conducÍría
11
 
12
INTRODUCCIÓN
_naturalmente a
la
fonnuJación inteligente-
de_
po1ítícas,
atenuaría
las
injus":'_
ticias sociales y nos
pennitiría
resolver los problemas
de
la sociedad.
Aun
los
defensores más acérrimos de la investigación empírica objetiva, libre devalores} reconocían que
no
marchaba
bien en sus disciplinas,
aunque
esto solía
imputarse
a
la juventud
y
la inmadurez
de las ciencias sociales.
Las
críticas crecientes
de
los propios colegas
resuhaban
más
perturba~
doras
para
los profesionales
que
las críticas
de
los profanos,
porque
estasúltimas
podían
desecharse como
la
obra de
marginados
frustrados
y
mal
informados. Presumiblemente se
había
ganado
la
batalla'
por
el reconoci
míe~to
de las disciplinas sociales
como
ciencias genuinas.
Era
razonableesperar que
una
nueva
generación
de
estudiantes profesionales) adiestrados
en
las técnicas
cuantitativas
y
empíricas
de
investigación más refinadas,
nevaran adelante la madmación
científica de las disciplinas socia:les.
Sin
embargo}estos pmfesíonales
manifestaron
la
insatisfacción
s
intensa y la críticamás acerba. 1vfuchos de los lideres de los movimientos estudiantiles
de
pro~
testa de todo
el
mundo
eran
estudiantes de las ciencias sociales.
Su
críticade
la
sociedad estaba
estrechamente
unida
a'
su critica
de
sus
propias
disciplinas.
Otros
enfoques que se
habían juzgado
inaplicables, moribundos, refutadoso pasados de
moda,
adquirieron
depronto
una
vitalidad nueva. Algunostemas forjados
en
las investigaciones conceptuales
puras de
la
filosofía lingüística se utilizaron
para
cuestionar los
fundamentos
epistemológicos delas ciencias sociales. Los nuevos descubrimientos de
la
historia y
la
filoso
fía
de
la
cÍencia
planteaban
una
amenaza
para
la
concepción
misma
delconocimiento
y
la
teoría científicos que
habían aceptado
los científicos---sociales como cosa obvia.
La
fenomenología y
la
hermenéutica,
que
'los empiristas
"duros
H
habían
visto
con
suspicacia como intrusiones extranjeras
"con
piel
de
oveja'),
aparecían
ahora
ante
muchos
pensadores jóvenes corno
una
fuente de iluminación más
genuina
y perspicaz'
de
las relaciones sociales
que
las fórmulas gastadas de quienes
se
enorgullecían
de contar
con
una
investigación
empírica
meticulosa
y
rigurosa. Resurgió
con
nuevo vigorinternacional el marxismo,
doctrina que
ha
sido
declarada muerta
o defi
nitivamente refutada
con
mayor
frecuencia
ql.le
cualquier otro
movimientoteórico o
práctico'
contemporáneo.
La
impresión inicial
que
n'os
provocalalectura
de lo
que
se
ha
escrito
durante
el último decenio
en
las disciplinas sociales o acerca
de
ellas es
la
un
caos total.
Todo
parece
estar
"prendidocon
alfileres",
Hay
escasoo nulo consenso
-excepto
entre
los miembros
de
la misma escuela o
sub~
escuela-
acerca de
los resultados bien estableddos, los pl'ocedímientos deinvestigación adecuados) los problemas importantes, o
aun
los enfoques teóricos más prometedores
para
el estudío
dela
sociedad
y
la política.
Hay
INTRODUCCIÓN
13
aseveraciones
y
refutaciones}
una
verdadera
babel
de
voces
que
l'eclaman
nuestra
atención.
La
polémica
y
los debates
tan
evidentes en
10s-
años sesenta
no
se
limi~
taban
a -
la
estrecha cuestión
académica de la
posición
de
las disciplinassociales.
La
ferocidad
de
estos debates
refleja
una
preocupación
por
cues·tiones más
profundas
y
s
generales.
Cuando
los individuos sienten
que'
viven
un
periodo de crisis,
cuando
los
c1m~entos
parecen estar crujiendo
y
las ortodoxias
parecen
derrumbarse} se
crea
un
espacio público
donde pueden
formularse de nuevo
algunas
interrogantes básicas sobre la condición
huma
na.
En
este estudio
me propongo
sobre todo adara.t') explorar o
inve~tigar
estos temas
más
fundamentales. Espero
poder demostrar
que en
un
debate
que de
otro modo
podría
p'arecer
parroquial
e
interno
sobre las cienciassociales,
se
han
planteado
interrogantes primordiales sobre
la
natul'aleza de
los
seres humanos,
lo
que
constituye el conocimiento de
la
sociedad y lapolítica)
la
forma en
que este conocimiento
puede
afectar nuestro comportamiento vital} y lo
que
es
y
debiera
ser la relación existente
entre la
teoría
y
la
práctica.:NIuchos científicos sociales creen que
gran parte
de
la
confusión de
los
años sesenta
se
ha evaporado
feliZlllente
en
los setenta, en
apariencia
mástranquilos. Quienes consideran
la
sociedad como
un
complejo equilibrio di
námico
que debe entenderse
mediante
un {(modelo estructural-funcional" oquienes creen que el enfoque nuevo,
s
avanzado,
de
l~s
"sistemas
general~s"
nos
permite comprender
cómo funciona
realmente
la sociedad, contemplan
en
retrospectiva
el
periodo
de
los años sesenta como
una
época
de
tensióntemporal
donde
hubode
reajustarse el
"mecanismo
de orientación". Dicenestos pensadores: dejemos que los críticos ruidosos
-cada
vez más
escasos
griten
que
todo esto es "ideología burguesa". Si somos responsables, serios
y
honestos, seremos modestos
y
realistas
en
nuestras afinnaciones tentativas,
pero
firmes
en nuestra
convicción de
que
el
paciente
trabajo empírico au
mentará
nuestro
entendimiento
científico
de
la sociedad y fjnalmente resultará'
mucho
más útil
para
la
reforma
social eficaz
que
todos los tratados polémicosde los llamados revolucionarios.
No
niego
que
prevalezca esta actitud, sobre todo entre
los
profesionales delas ciencias sociales,
ni
que tal
actitud
esté
apoyada por
razones poderosas.Pero espero
demostrar
que tal
jnterpretación
de lo
que ha
ocurrido
en
losúltimos veinte años está
fundamentalmente
distorsionada.
otra
interpretación
de
lo que
ha
ocurrido
y
de
lo
que todavía
se encuentra claramente
en
proceso.
Cuando
dejarnos
atrás la
superficie retórica
-cuando
separamos
lo
correcto
de
lo errado, lo
que
está
exagerado
y
lo
que está
enla
mira
de
las crecientes críticas de las disciplinas
sociales-)
podemos discernÍr losgrandes lineamientos
de unargumento
complejo que
se
está desarrollando:

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