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MELMOTH ELERRABUNDO
Charles Robert Maturin
 
Charles Robert Maturin Melmoth El Errabundo 
PROLOGO
 Melmoth el errabundo
 , publicada en 1820, lleva a una cima la representaciónde la concepción gótica de la existencia. En esta obra se subrayan los aspectosterribles y problemáticos de la vida humana, sin concesiones. Su protagonista, unaespecie de Fausto y Mefistófeles, simboliza una visión oscura y angustiosa de laexperiencia del hombre en su deambular por la tierra. Melmoth, después de habersellado un pacto con el diablo, logra que su vida se prolongue en el tiempo porencima de lo que cabría esperar en un hombre ordinario; el resultado de semejanteimaginación sirve para presentar ante la mirada del lector la condición del hombrecon más claridad y nitidez.El haber prolongado la extensión de la vida no conduce al villano, que porello se hace también víctima, a un aumento de su felicidad; al contrario, le arrastrade un modo más evidente a la esencia de la existencia: el dolor, el sufrimiento, ladesesperación. Sólo podrá liberarse de la condena cuando encuentre a alguien queesté dispuesto a asumir su destino. Esta búsqueda es el hilo argumental de lanovela, cuyos episodios están unidos y encajados unos dentro de otros, lograndosu unidad por la aparición del errabundo en su búsqueda incesante de almas tandesesperadas como él. Su errancia le conduce a los lugares más siniestros creadospor los hombres: cárceles, manicomios, los tribunales de la Inquisición; en todosellos se revelan la crueldad y la persecución a la que unos hombres someten aotros. El curso de la vida humana se presenta a la mirada del lector como unarepetición obsesiva del sufrimiento, la tortura física y moral, como un deslizarseirremediable hacia la catástrofe. Los diversos episodios que componen la novelavuelven siempre a la realidad única de la tragedia humana, en la que lospersonajes se muestran como víctimas sin posibilidad de redención. Vivir seresuelve, así, en sufrir, en soportar la persecución, en hundirse en el abismo de ladesesperación, y, para que esta concepción paranoica de la vida impresione más lasensibilidad del lector, Maturin adorna muchas de estas escenas con descripcionesdetalladas de torturas de toda clase.Los laberintos subterráneos y lúgubres, donde a veces se desarrolla la acción,tienen su correspondencia en la descripción de los estados mentales y emociones alos que las situaciones insoportables precipitan a los personajes del drama. Suirremediable caída permite al autor sondear los profundidades abismales de lasubjetividad, los espacios sin luz donde anidan los fantasmas del miedo, el delirio,la locura.El episodio central de la novela narra los amores de Melmoth que, comodemonio enamorado, persigue a la inocente Immalee. El amor tampoco se muestracomo un remedio a la existencia y, como no podía ser de otra forma, terminatambién de forma trágica. Si al principio Melmoth siente cierto alivio con la pasiónamorosa, enseguida cae presa de su odio por la existencia y tortura a la muchachaeducada en la naturaleza.El amor se hace también tormento, que se erige en el verdadero límite de laperegrinacn humana. Todo cae bajo la sombra del tormento interior del
 
Charles Robert Maturin Melmoth El Errabundo 
errabundo, de modo que el dolor no se alimenta de causas exteriores sino de lapropia constitución subjetiva del villano. De esta manera, concibiendo el mal comoalgo interior, como la propia constitución psicológica del personaje central,difícilmente es posible hallar una salida a la situación tormentosa en que todomovimiento del alma acaba por desembocar.
 Melmoth el errabundo
se levanta comoun monumento a una visión infernal del destino humano, en el que sólo existe unacto eternamente repetido: el descenso y hundimiento en el abismo.La idea de esta novela (o relato) está sacada de un pasaje de uno de missermones, el cual (como es de suponer que lo han leído muy pocos) me tomo lalibertad de citar. El pasaje es éste:«¿Hay en este momento alguno entre los presentes —aunque nos hayamosapartado del Señor, hayamos desobedecido su voluntad y desoído su palabra—,hay alguno entre nosotros que estaría dispuesto a aceptar, en este momento, todocuanto el hombre pueda otorgar o la tierra producir, a cambio de renunciar a laesperanza de su salvación? No; no hay nadie... ¡no existe un loco semejante entoda la tierra, por mucho que el enemigo del hombre la recorra con esteofrecimiento!»Este pasaje me sugirió la idea de
 Melmoth el Errabundo
. El lector encontrarádicha idea desarrollada en las páginas que siguen; a él le corresponde juzgar conqué fuerza o éxito.El «
Relato del Español
» ha sido criticado por un amigo a quien se lo he leído,quien afirma que hay en él demasiado empeño en revivir los horrores de la novelagótica a lo Radcliffe, de las persecuciones de los conventos y los terrores de laInquisición.Yo me defendí, tratando de explicar a mi amigo que había hecho depender ladesventura de la vida conventual menos de las espantosas aventuras que unoencuentra en las novelas, que de la irritante serie de pequeños tormentos queconstituyen el suplicio de la vida en general, y que, en medio del estancamiento dela existencia mostica, la soledad proporciona a sus huéspedes ocio parainventar, y poder mezclado de malignidad, con la plena disposición para llevarlosa la práctica. Confío en que esta defensa convenza al lector más de lo queconvenció a mi amigo.En cuanto al resto de la novela, hay algunas partes que he tomado de la vidamisma.La historia de John Sandal y Elinor Mortimer está basada en la realidad.El original, del que la esposa de Walberg es un bosquejo imperfecto, es unamujer viva, y aún puede que siga viviendo mucho tiempo.No puedo aparecer nuevamente ante el público bajo la tan inapropiadaimagen de escritor de novelas sin lamentar la necesidad que me impulsa a ello. Deproporcionarme mi profesión medios de subsistencia, me consideraría culpable,efectivamente, de valerme de otra; pero ¿acaso puedo elegir?
Dublín, 31 de agosto, 1820
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