Un Verano TenebrosoDan Simmons
viajeros veían los aparatos del patio de recreo y se daban cuenta de que estabancontemplando un colegio. Un colegio chocante, con su vistoso campanario de bronce ycobre teñido de verde por el cardenillo sobre su negro e inclinado tejado a más de quincemetros del suelo; sus arcos románicos richardsonianos de piedra, enroscándose comoserpientes sobre ventanas de tres metros y medio de altura; sus otras ventanas redondas uovaladas, con cristales de colores, sugiriendo alguna absurda mezcla de catedral y escuela;sus buhardillas con tejado de dos aguas alzándose como pequeños castillos sobre losaleros de la tercera planta; sus extrañas volutas parecidas a rollos convertidos en piedrasobre puertas escondidas y ventanas que parecían cegadas, y lo más impresionante para elvisitante, su enorme y en cierto modo amenazador tamaño. Old Central, con sus treshileras de ventanas en una altura de cuatro pisos, sus salientes aleros y sus desvanes contejados de dos aguas, su tejado de cuatro aguas y su escabroso campanario, parecía unaescuela demasiado grande para un pueblo tan modesto.Si el viajero tenía algún conocimiento de arquitectura, se detendría en la tranquilacalle asfaltada, se apearía del coche, se quedaría boquiabierto y haría una foto.Pero incluso mientras hacía la foto, advertiría que las altas ventanas eran grandesagujeros negros, como destinados a absorber luz más que a dejarla entrar o reflejarla, yque los toques de románico richardsoniano, de Segundo Imperio o de estilo italiano,estaban como injertados en una arquitectura brutal y común que podía ser calificada deescuela gótica del Medio Oeste, y que la impresión final no era de un edificio chocante nisiquiera de una verdadera curiosidad arquitectónica, sino sólo de una desmesurada yesquizofrénica masa de ladrillos y de piedra, rematada por un campanario evidentementediseñado por un loco.Unos pocos visitantes, ignorando o desafiando una creciente sensación de inquietud,podían hacer investigaciones en el lugar o incluso ir hasta Oak Hill, la sede del condado,para examinar datos sobre Old Central. Entonces se encontrarían con que el colegio habíasido parte de un gran plan concebido ochenta y pico de años antes para construir cincograndes escuelas en el condado: Nordeste, Noroeste, Central, Sudeste y Sudoeste. Deéstas, Old Central había sido la primera y la única que se había construido.En la década de 1870, Elm Haven había sido más importante que ahora, en 1960,gracias en gran parte al ferrocarril, actualmente en desuso, y a una mayor afluencia deinmigrantes traídos hacia el sur desde Chicago por urbanistas ambiciosos. De unapoblación de 28.000 habitantes en 1875, el condado había pasado a menos de 12.000 en elcenso de 1960, la mayoría de ellos agricultores. Elm Haven se había jactado de tener 4.300habitantes en 1875, y Judge Ashley, el millonario que estaba detrás de los planes deurbanización y de la construcción de Old Central, había pronosticado que el pueblosuperaría pronto a Peoria en población y rivalizaría algún día con Chicago.El arquitecto Judge Ashley había traído de algún lugar del Este a un tal SolonSpencer Alden, había estudiado a Henry Hobson Richardson y a R. M. Hunt, y supesadilla arquitectónica resultante reflejaba los elementos más oscuros del renacimientorománico, sin el sentido de grandeza o de utilidad pública que aquellos edificiosrománicos podían ofrecer. Judge Ashley había insistido, y Elm Haven había aceptado, que la escuela fueseconstruida para recibir a las ulteriores y más numerosas generaciones de colegiales que
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