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13, 2da. de Reyes - Biblia de Nuestro Pueblo

13, 2da. de Reyes - Biblia de Nuestro Pueblo

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08/15/2013

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2 REYES
9
Y despachó un oficial con cincuentahombres para buscar a Elías. Cuando su-bió éste en busca de Elías, se lo encontrósentado en la cima del monte. El oficial ledijo:–Profeta, el rey manda que bajes.
10
Elías respondió:–Si soy un profeta, que caiga un rayo yte consuma a ti con tus hombres.Entonces cayó un rayo y consumió aloficial y a sus hombres.
11
El rey mandó otro oficial con cincuen-ta hombres. Subió y le dijo:–Profeta, el rey manda que bajes ense-guida.
12
Elías respondió:–Si soy un profeta, que caiga un rayo yte consuma a ti con tus hombres.Entonces cayó un rayo y consumió aloficial y a sus hombres.
13
Por tercera vez mandó el rey un oficialcon cincuenta hombres. Subió y, cuandollegó frente a Elías, se hincó de rodillas y lerogó:–Profeta, te lo pido, respeta mi vida y lade estos cincuenta servidores tuyos.
14
Yahan caído rayos y han consumido a los dosoficiales que vinieron antes y a sus hom-bres. Ahora respeta mi vida.
15
El ángel del Señor dijo entonces aElías:–Baja con él, no tengas miedo.Elías se levantó, bajó con él para pre-sentarse al rey,
16
y al llegar le dijo:–Así dice el Señor: Por haber mandadomensajeros a consultar a Belcebú, dios deEcrón, como si en Israel no hubiese un Dios
1,1-18 Ocozías y Elías.
Termina el primer libro delos Reyes con la noticia de la sucesión de Ajab en Is-rael: el nuevo rey Ocozías gobernará durante dosaños (1 Re 22,52). En el marco de su reinado encon-tramos la última intervención de Elías con ocasión delaccidente que sufre el rey (2) y por el cual consulta aBelcebú, dios de Ecrón. Elías se interpone en el cami-no de los embajadores para exigir respeto al únicoDios de Israel. La consulta queda postergada y trans-ferida luego al profeta, pero Elías no interviene ense-guida; primero mueren dos oficiales que encabeza-ban sendas embajadas, y sólo la tercera comitiva lograel favor de Elías, quien confirma al rey la decisión delSeñor de que morirá en su lecho de enfermo. La in-tención del narrador deuteronomista es demostrarque no hay Dios más poderoso que el Dios de Israel,pero también ratificar esa presencia y acción divinas através de personajes autorizados, como es en estecaso el profeta Elías.
Ocozías y Elías
1
Cuando murió Ajab, Moab se rebelócontra Israel.
2
En Samaría, Ocozíasse cayó por el balcón, desde el piso de arri-ba, y quedó malherido. Entonces despachóunos mensajeros con este encargo:–Vayan a consultar a Belcebú, dios deEcrón, a ver si me sano de estas heridas.
3
Pero el ángel del Señor dijo a Elías, eltesbita:–Sube al encuentro de los mensajerosdel rey de Samaría y diles: ¿Acaso no hayDios en Israel, para que ustedes vayan aconsultar a Belcebú, dios de Ecrón?
4
Poreso, así dice el Señor: No te levantarás dela cama donde te has acostado. Morirás sinremedio.Elías se fue.
5
Los mensajeros se volvie-ron, y el rey les preguntó:–¿Por qué han regresado?
6
Le contestaron:–Nos salió al encuentro un hombre y nosdijo que nos volviéramos al rey que nos ha-bía enviado, y que le dijéramos: Así dice elSeñor: ¿Acaso no hay un Dios en Israel,para que mandes a consultar a Belcebú,dios de Ecrón? Por eso no te levantarás dela cama donde te has acostado. Morirás sinremedio.
7
El rey les preguntó:–¿Cómo era el hombre que les salió alencuentro y les dijo eso?
8
Le contestaron:–Era un hombre peludo y llevaba unapiel ceñida con un cinto de cuero.El rey comentó:–¡Elías, el tesbita!
1
 
para consultar su oráculo, no te levantarásde la cama donde te has acostado. Morirássin remedio.
17
El rey murió, conforme a la profecíade Elías, y Jorán, su hermano, le sucedióen el trono el año segundo del reinado deJorán de Judá, hijo de Josafat; porqueOcozías no tenía hijos.
18
Para más datos sobre Ocozías, véanselos Anales del Reino de Israel.
2,1-18 Elías, arrebatado al cielo.
Entra en acciónEliseo, el sucesor de Elías. Varias escenas merecen serresaltadas en este relato: 1. La marcha de Elías a Betel(2), a Jericó (4-6) y al Jordán (6s). Según Elías, este iti-nerario es ordenado por el Señor y debe hacerlo solo;sin embargo, Eliseo no obedece a su maestro y le si-gue a todas partes. Lo curioso es que Elías no hace va-ler la orden del Señor y con su silencio permite la pre-sencia del discípulo. 2. Las comunidades de profetasde Betel (3) y Jericó (5) salen al encuentro de ambospersonajes y, por lo que dicen, pareciera que ya co-nocían la decisión del Señor de arrebatar a Elías. 3. Eldiálogo entre Elías y Eliseo (9-12). Elías quiere conce-der algún deseo a su discípulo, pero la petición deéste no es algo que dependa de él; Eliseo quiere nadamenos que dos tercios del espíritu de su maestro (9c);con todo, lo obtendrá si logra ver al profeta en el mo-mento de su partida. 4. El arrebato de Elías (11s). 5. Elregreso de Eliseo del Jordán a Jericó (13-18). 6. Laconstatación por parte de la comunidad de profetasde que el espíritu de Elías se había posado sobre Eli-seo (17). 7. Los profetas insisten a Eliseo para que lespermita salir a buscar a Elías (16-18).Eliseo queda confirmado como
«
legítimo
»
sucesorde Elías mediante dos acontecimientos: 1. Con elmanto de Elías abre las aguas del Jordán para desha-cer el camino hacia Betel (14) –es decir, repite la ac-tuación de Elías–. Desde muy antiguo, el manto pare-
4732 REYES 2
CICLO DE ELISEO
Eliseo es el discípulo fiel y sucesor legítimo de Elías. En un círculo reducido es jefe de unacorporación de profetas, entre los cuales se acredita más por sus milagros que por su ense-ñanza. Sus poderes taumatúrgicos tienen mayor alcance: sana enfermos crónicos (Naamán deSiria, 5), conoce los secretos militares (6,8), tiene visiones celestes (6,17), hasta resucita muer-tos. Por su misión profética, acompaña o se enfrenta con los reyes de Israel: con Jorán y Joás,unge rey a Jehú. Su autoridad se extiende cada vez más, pues interviene de modo decisivo enla política y la actividad bélica de Siria.Para el autor lo más significativo de Eliseo es un paralelismo de conjunto y de detalles conElías: en parte imita y repite la acción del maestro, en parte lleva a término lo que quedabapendiente. Con todo, la tradición no le ha asignado un puesto destacado junto a Elías.
Elías, arrebatado al cielo
(Eclo 48,9-12; Mal 3,23s)
1
Cuando el Señor iba a arrebatar aElías al cielo en el torbellino, Elías yEliseo se marcharon de Guilgal.
2
Elías dijoa Eliseo:–Quédate aquí, porque el Señor me en-vía solo hasta Betel.Eliseo respondió:–¡Juro por la vida del Señor y por tu pro-pia vida que no te dejaré!Bajaron a Betel,
3
y la comunidad deprofetas de Betel salió a recibir a Eliseo. Ledijeron:–¿Ya sabes que el Señor te va a dejarhoy sin jefe y maestro?
2
Él respondió:–Claro que lo sé. ¡No digan nada!
4
Elías dijo a Eliseo:–Quédate aquí, porque el Señor me en-vía solo hasta Jericó.Eliseo respondió:–¡Juro por la vida del Señor y por tu pro-pia vida que no te dejaré!Llegaron a Jericó,
5
y la comunidad deprofetas de Jericó se acercó a Eliseo y ledijeron:–¿Ya sabes que el Señor te va a dejarhoy sin jefe y maestro?Él respondió:–Claro que lo sé. ¡No digan nada!
6
Elías dijo a Eliseo:
 
–Quédate aquí, porque el Señor me en-vía solo hasta el Jordán.Eliseo respondió:–¡Juro por la vida del Señor y por tu pro-pia vida que no te dejaré!Y los dos siguieron caminando.
7
También marcharon cincuenta hom-bres de la comunidad de profetas, y se pa-raron frente a ellos, a cierta distancia. Losdos se detuvieron junto al Jordán;
8
Elíastomó su manto, lo enrolló, golpeó el agua yel agua se dividió por medio, y así pasaronlos dos por el suelo seco.
9
Mientras pasa-ban el río, dijo Elías a Eliseo:–Pídeme lo que quieras antes de que meaparten de tu lado.Eliseo pidió:–Déjame en herencia dos tercios de tuespíritu.
10
Elías comentó:–¡No es poco lo que pides! Si logras ver-me cuando me aparten de tu lado, lo ten-drás; si no me ves, no lo tendrás.
11
Mientras ellos seguían conversandopor el camino, los separó un carro de fuegocon caballos de fuego, y Elías subió al cie-lo en el torbellino.
12
Eliseo lo miraba y gri-taba:–¡Padre mío, padre mío, carro de Israel ysu caballería!Y ya no lo vio más. Entonces agarró sutúnica y la rasgó en dos;
13
luego recogió elmanto que se le había caído a Elías, se vol-vió y se detuvo a la orilla del Jordán,
14
yagarrando el manto de Elías, golpeó elagua, diciendo:–¿Dónde está el Dios de Elías, dónde?Golpeó el agua, el agua se dividió pormedio y Eliseo cruzó.
15
Al verlo los herma-nos profetas que estaban enfrente, comen-taron:–¡Se ha posado sobre Eliseo el espíritude Elías!Entonces fueron a su encuentro, se pos-traron ante él
16
y le dijeron:–Aquí entre tus siervos tienes cincuentavalientes; déjalos ir a buscar a tu maestro.A lo mejor el Espíritu del Señor lo ha arre-batado y lo ha arrojado por algún monte oalgún valle.Eliseo les dijo:–No manden a nadie.
17
Pero como le insistieron hasta hartar-lo, dijo:–Que vayan.Ellos mandaron cincuenta hombres quelo buscaron durante tres días y no dieroncon él.
18
Cuando volvieron a Eliseo, que sehabía quedado en Jericó, les dijo:–¿No les había dicho que no fueran?
Milagros de Eliseo
(Éx 15,22-26)
19
Los habitantes de Jericó dijeron a Eli-seo:–El emplazamiento de la villa es bueno,como el señor puede ver. Pero el agua esmalsana y hace abortar a las mujeres.
20
Eliseo contestó:–Tráiganme un plato nuevo y pongan enél un poco de sal.Cuando se lo llevaron,
21
fue al ma-nantial, echó allí la sal y dijo:
ce definir lo que es una persona; véase el ciego de Je-ricó, que
«
tira el manto
»
una vez que Jesús ha trans-formado su vida (Mc 10,46-50). 2. Los mismos profe-tas que se hallan en Jericó lo aclaman y confirmancomo sucesor: «¡Se ha posado sobre Eliseo el espíritude Elías!» (15).Con los ciclos de Elías y de Eliseo estaríamos anteuna de las etapas evolutivas del profetismo en Israel,un servicio carismático que empieza a cobrar formaalrededor de una necesidad: erradicar la idolatría delreino del norte y fijar radicalmente el culto al Señor.Como puede verse, las imágenes, los diálogos y loshechos mismos nos estarían indicando una posiblediscusión sobre cuestiones de sucesión o no entre losprofetas. Eliseo es entendido como el
«
sucesor
»
deElías, pero, ¿quién sucede a Eliseo? El hecho es quepara cuando surgen los así llamados profetas
«
poste-riores
»
o profetas
«
escritores
»
se ha llegado al consen-so de que no hay propiamente sucesión profética,aunque en torno a los profetas más significativos sevan formando corrientes o escuelas que dan continui-dad en el tiempo a las enseñanzas del profeta y posi-bilitan la posterior fijación de sus enseñanzas por es-crito, bajo el nombre del profeta principal.
2,19-25 Milagros de Eliseo.
Eliseo acredita su mi-sión –o mejor su función profética– saneando lasaguas del manantial que utilizan los habitantes de Je-ricó. El segundo signo, que no debemos tomar literal-mente y mucho menos como ejemplo que imitar, esla maldición de Eliseo sobre unos niños que se burlande él por el camino a Betel, maldición que provoca lamuerte de ¡cuarenta y dos niños! en las garras de dososas. El mensaje de este detalle, por demás exagera-do, podría ser que la maldición recae sobre quienes
2 REYES 2474

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