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Patología de los holones: Extracto del libro “Sexo, Ecología y Espiritualidad” Autor: Ken Wilber 1/ 5
PATOLOGIA DE LOS HOLONES
 Extraído del libro “Sexo, Ecología y Espiritualidad”. Ediciones Gaia. Autor: Ken Wilber
Ken Wilber es considerado como uno de los grandes investigadores y pensadores denuestro tiempo, es la figura cumbre de la Psicología Integral y la Transpersonal, y el primero en haber desarrollado una teoría de campo unificado de la conciencia. Con ungesto integrador sorprendente, Ken Wilber teje todos los fragmentos dispersos de la psicología, la antropología, la espiritualidad, los estudios culturales, la teoría literaria,la ecología y la transformación planetaria en una sólida visión del mundo moderno y postmoderno.
Esta es la holoarquía normal o natural, el desarrollo secuencial o por etapas de redesmás amplias de totalidad creciente, en las que las totalidades mayores o más ampliaspueden ejercer su influencia sobre las totalidades menores. Y a pesar de lo natural,deseable e inevitable que esto es, ya se puede empezar a ver cómo las holoarquíaspueden volverse patológicas. –si los niveles superiores pueden ejercer su influenciasobre los inferiores, también pueden volverse dominantes e incluso reprimir y alienar aestos. Y ello lleva a una serie de dificultades patológicas, tanto en el individuo como enla sociedad en general.Debido a que el mundo está dispuesto holoárquicamente, precisamente por contenercampos dentro de campos dentro de campos, es por lo que las cosas pueden llegar a irtan profundamente mal, por lo que una disrupción o patología en un campo puedereverberar a través de todo el sistema. Y la cura para esta patología es esencialmente lamisma en todos los sistemas: extirpar los holones patológicos para que la holoarquíapueda volver a la armonía. La cura no consiste en deshacerse de la holoarquía misma,porque, aunque esto fuera posible, su resultado sería un paisaje uniforme yunidimensional sin ninguna distinción de valores en absoluto (esta es la razón por la quelos críticos que desechan la jerarquía en general la reemplazan inmediatamente con unanueva escala de valores propia, su propia jerarquía particular).Más bien, la cura para cualquier sistema enfermo consiste en extirpar los holones quehan usurpado su posición en el sistema general, abusando de su poder de causaciónascendente o descendente. Esta es exactamente la cura que vemos funcionar en elpsicoanálisis (los holones sombra se niegan a su integración), en la teoría de la críticasocial (los holones ideológicos distorsionan la comunicación abierta), en lasrevoluciones democráticas (los holones monárquicos o fascistas oprimen el cuerpopolítico), en las intervenciones de la ciencia médica (los holones cancerosos invaden unsistema benigno), en las críticas feministas radicales (los holones patriarcales dominanla esfera pública), y así sucesivamente. No se trata de librarse de la holoarquía per se,sino de detener (e integrar) a los holones arrogantes.
 
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En resumen, la existencia de jerarquías patológicas no condena la existencia de jerarquías en general. Esta distinción es crucial, y en la mayoría de los casos muy fácilde señalar. Por ejemploRiane Eisler, que es una inquebrantable defensora de laheterarquía*, sin embargo apunta enfáticamente: “Se debe hacer una importantedistinción entre jerarquías de dominación y de realización. El término jerarquías dedominación describe a jerarquías basadas en el uso de la fuerza o en la amenazaexplícita o implícita de hacer uso de la fuerza. Tales jerarquías son muy diferentes deltipo de jerarquías que encontramos cuando progresamos desde órdenes defuncionamiento inferior hacia órdenes de funcionamiento superior, tales como, porejemplo, la progresión de células a órganos en los organismos vivos. Estos tipos de jerarquías pueden ser caracterizados con el término jerarquías de realización porque sufuncionamiento es maximizar el potencial del organismo. Por el contrario, las jerarquíashumanas basadas en la fuerza o en la amenaza de su utilización, no solo inhiben lacreatividad de las personas sino que dan como resultado sistemas sociales en los que lascualidades sociales más bajas (degradantes) salen reforzadas y las aspiraciones máselevadas (rasgos como la compasión, la empatía, la búsqueda de la verdad y la justicia)son suprimidos sistemáticamente”.Añadamos también que, según la propia definición de Eisler, lo que las jerarquías dedominación suprimen son de hecho ¡las propias jerarquías de realización del individuo!;lo que ella llama “las aspiraciones más elevadas de la humanidad” en vez de las“cualidades más bajas (degradantes)”. En otras palabras, la cura para la jerarquíapatológica es la jerarquía de realización, no la heterarquía (que produciría másacumulaciones y fragmentos, no totalidades y curaciones).Estas distinciones son cruciales porque no sólo hay jerarquías de dominación opatológicas, también hay “heterarquías de dominación” o patológicas (es un temaintencionalmente evitado por los heterarquistas). Yo simplemente sugiero que la jerarquía normal, o el holismo entre niveles, se vuelve patológica cuando hay unaruptura entre esos niveles, y un holón particular asume un papel represivo, opresivo yarrogante de dominación sobre los demás (ya sea en el desarrollo individual o social).Por otro lado, la heterarquía normal, que es holismo dentro de cualquier nivel, se hacepatológica cuando ese nivel se difumina o se fusiona con su entorno: un Holón concretono destaca lo suficiente, se mezcla mucho; no emerge sobre los demás, se funde en losotros; y toda distinción de valor o de identidad se pierde (los holones individualesencuentran su valor e identidad sólo a través de los otros).
(*) La Heterarquía, o red, es un sistema de organizar el espacio, el tiempo y la sociedad entendidos comoautónomos, con individuos y grupos autoinventados y autosuficientes, cuya estructura cambiacontinuamente de acuerdo con los cambios necesarios y las condiciones. Por eso, los miembros de unasociedad heterárquica se perciben unos a otros como autónomos, valoran la cooperación más que lacompetición, pero conociendo que la ganancia para unos, no lo es para otros.
 
Patología de los holones: Extracto del libro “Sexo, Ecología y Espiritualidad” Autor: Ken Wilber 3/ 5
En otras palabras, en la jerarquía patológica, un holón asume el dominio en detrimentode los demás. Este holón no asume que es ambas cosas, el todo y la parte, asume que esla totalidad; y punto. Por otro lado, en la heterarquía patológica, los holonesindividuales pierden su valor e identidad distintivos en la fusión comunal y sedisuelven. Este holón no asume que es ambos, la totalidad y la parte, sino que es laparte, y punto. Es únicamente un instrumento para uso de otros; es meramente unahebra en la red, no tiene valor intrínseco.De esta forma, la heterarquía patológica no significa unión sino fusión; no integraciónsino “indisociación”: no relación sino disolución. Todos los valores se igualan yhomogeneizan en una uniformidad desprovista de valores individuales o identidades; denada se puede decir que sea más profundo o más alto o mejor en algún sentidosignificativo; todo valor desaparece en una mentalidad de rebaño en la que los nodefinidos guían a los no definidos.Mientras que la jerarquía patológica es un tipo de fascismo ontológico (en el que unodomina a muchos), la heterarquía patológica en un tipo de totalitarismo ontológico (enel que muchos dominan a uno).DISTINCIONES CUALITATIVASEl hecho de que las jerarquías de realización implican una graduación que sigue lacapacidad holística creciente – o incluso una clasificación de valor – resulta muymolesto a quienes creen en la heterarquía extrema, los cuales rechazan categóricamentecualquier tipo de categoría real o de juicio, sea el que sea. Señalan, con muy buenas y amenudo muy nobles razones (muchas de las cuales apoyo de corazón), que lacategorización es un juicio jerárquico que a menudo se traduce en opresión social ydesigualdad, y que en el mundo de hoy la respuesta más justa y compasiva es un sistemaradicalmente igualitario o pluralista: una heterarquía de valores iguales. Aunque estoscríticos están, como he dicho, inspirados por nobles ideales, algunos se han hecho muyrencorosos, incluso violentos, en su condena verbal de cualquier tipo de jerarquía devalores. “Más alto” se ha convertido en su palabra malsonante universal.No parecen darse cuenta de que su valorada aceptación de la heterarquía es en sí mismaun juicio jerárquico. Valoran la heterarquía; sienten que encarna más justicia,compasión y decencia: la contrastan con las visiones jerárquicas que sienten que sondominantes y denigrantes. En otras palabras, clasifican ambas visiones, y sienten queuna es definitivamente mejor que la otra. Es decir, tienen su propia jerarquía, suspropias categorías de valor.Pero como niegan conscientemente la jerarquía en sí, deben oscurecer y ocultar la suya,deben pretender que su jerarquía no es una jerarquía. Sus categorías no son reconocidas,permanecen escondidas, encubiertas. Además no solo su jerarquía está encubierta, sinoque es contradictoria: es una jerarquía que niega la jerarquía. Están presuponiendoaquello que niegan; niegan conscientemente lo que su postura real asume.
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