PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN
El éxito de la primera edición española de estos Manuales nos asegura que tambiénésta y las siguientes, dondequiera que se publiquen, sabrán encontrar su camino en elcorazón de todos aquellos masones quienes –verdaderos Compañeros en esteSendero Ideal- como nosotros reconocen la vital necesidad de poner en primer lugar una más clara y plena comprensión de lo que realmente es, en principio, nuestraInstitución, y una más perfecta realización de sus finalidades educativas e iluminativas.Sin hacer obra enteramente nueva, y tampoco sin pretender agotar las infinitasposibilidades del argumento, presentamos en esta serie de obritas en la forma mássencilla e impersonal, el resultado de nuestros estudios, así como de nuestras propiasreflexiones e inspiraciones, esforzándonos sobre todo en hacer que los símbolos
hablen por sí mismos
individualmente a quienes nos leen, para revelarles ese MensajeEspecial, distinto de todos los demás, que guardan para cada masón.El Mundo de hoy está enfermo por falta de Ideales
verdaderamente comprendidos y vívidos.
Necesita superar esa falsa creencia de que sus problemas, y por ende lasolución de los mismos, sean materiales, dado que en realidad todos sonfundamentalmente
morales y espirituales.
La superabundancia de la producciónmaterial y las siempre mayores posibilidades de la misma que se revelancontinuamente con nuevos inventos y descubrimientos, y una técnica siempre másperfecta, y la comparativa escasez, verdadero
déficit,
por lo que se refiere a lasesperanzas y confianzas que en los mismos con seguridad pueden reponerse, deValores Ideales, entendidos y practicados, es lo que nos ha traído la bancarrota y lacrisis en cuyo medio todavía estamos.En el esfuerzo constante de buscar "los medios para vivir" el mundo se olvida de loque es más esencialmente importante para la Vida misma: saber "quiénes somos" ypor qué hemos venido a la tierra, y cuáles son las reales finalidades de nuestraexistencia. Hay que saberlo pero con esa profunda convicción del alma, con esailuminada comprensión que debe ahora substituir a la "ciega fe" de antaño, (muerta ysepultada con la ignorancia y el fanatismo que la hacen inaceptable), de manera quesobre la misma pueda basarse una renovada actitud positiva frente a la vida que nosrodea y nuestra propia responsabilidad en la misma.Necesitamos hacer, por medio de la comprensión de lo que somos, un más claro yactivo reconocimiento de nuestros deberes -pues el discernimiento de los deberessiempre está medido por la claridad y profundidad del conocimiento individual- yocupar el lugar que nos pertenece en la afirmación de esos Altos Ideales queinteriormente hemos reconocido. La Estrella Flameante de nuestro Ser Superior -denuestro Genio Individual y de nuestro ser más verdadero- está delante de nosotrosprecediéndonos y guiándonos en nuestra senda y esclareciendo las dudas que puedansurgirnos; no nos queda más que "ponernos a la obra" como lo enseñaba Pitágoras,"después de haber rogado a los dioses para que la lleven a cumplimiento", empleandosabiamente todos los "instrumentos" que nos han sido entregados para el uso siempremejor que de los mismos hagamos, en la labor constructiva que la vida nos hayaasignado.