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Don de Fortaleza

Don de Fortaleza

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Describe que es este don y el efecto que produce en el cristiano
Describe que es este don y el efecto que produce en el cristiano

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06/06/2013

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EL DON DE LA FORTALEZACuando hablamos del don de la Fortaleza: ¿A qué nos referimos?
La FORTALEZA es el don del Espíritu Santo que da impulso sobrenatural a la virtudcardinal de la fortaleza.
¿Qué nos da ese don?
El espíritu Santo se nos regala a través del don de la FORTALEZA para que podamos,impulsados por la gracia, actuar con VALOR en todo lo que Dios nos pide, en lasexigencias de la vida cristiana. Con este don es s cil ser fuerte ante lasadversidades que pueden sobrevenir por vivir la fe con integridad. Podremosenfrentar con más vigor todo aquello que se presente como tentación o conflicto connuestra vida de creyentes.
¿En qué situaciones de nuestra vida influye este don?
Los dones del Espíritu Santo actúan siempre en todas las situaciones de nuestravida, pero sobre todo en los momentos en que, por razones internas o externas, nosvemos impulsados a actuar de modo contrario a nuestras convicciones.Así, este don sobrenatural moviliza a nuestro espíritu para que sea fuerte ante elmiedo o temor natural, le lleva a ser tenaz y constante en el desempeño de unaobligación o tarea propuesta. En situaciones de miedo, suscita valor. En situacionesde inconstancia o cansancio en la tarea, motiva perseverancia. Jesús ya lo decía: “Elque persevere hasta el fin, ese se salvará” (Mateo 24, 13).A veces en nuestro ambiente de vida (sea laboral o familiar) hay situaciones que nospueden mover a la timidez o, por el contrario, a la agresividad. En estos momentosel Espíritu Santo nos impulsa con el don de la FORTALEZA a superar esa timidez, omiedo, o inacción; o por el contrario, a moderarnos y dejar de ser agresivos oinvasivos con los demás. De hecho, ante cualquier situación que nos desborde denuestro cauce natural, con fuerza (de FORTALEZA) podremos volver a la actitud másadecuada para ese momento.
¿Es cierto que la virtud de la FORTALEZA presenta dos tipos decomportamientos? ¿Cuáles son y qué hace este don en ellos?
Exactamente. Estos dos tipos de comportamientos tienen que ver con las situacionesde la vida que enfrentamos. Algunas son ordinarias, a veces llamadas cotidianas.Otras son las extraordinarias, o también pueden llamarse situaciones límite. Dehecho, en general, nuestra vida abunda de situaciones cotidianas u ordinarias. Sóloen algunos casos bien definidos esa situación límite o extraordinaria se hacepresente. El comportamiento, la manera de actuar, que tengamos va a definir elresultado inmediato o mediato que provoque esa situación.Vamos a lo concreto: las situaciones ordinarias o cotidianas están envueltas,generalizando, de hechos sencillos, acostumbrados, pero que no por ello podemosdejar de hacer. Son nuestras tareas de todos los días. Es así que la virtud de laFORTALEZA nos hace, como hábito operativo bueno, actuar acostumbradamente delmodo adecuado para realizar las simples o pequeñas tareas de todos los días. Porejemplo, un estudiante. Lo cotidiano de su vida será: en primer lugar ESTUDIAR,después cuidar y limpiar su cuarto, ayudar en la casa en las tareas del hogar, cuidaro darles de comer a los animales domésticos, etc. Es decir: son cosas, a vecesrutinarias, que le permiten crecer en su vida (el estudio) y mantener su vida (cuidar
 
y limpiar su cuarto), ayudar a los que viven con él (Las tareas de la casa) y protegerla vida de quienes dependen de él (darle de comer a los animales). Este “heroísmo”en lo pequeño, facilita a la persona la capacidad de lograr objetivos más grandes ensu vida por ejemplo, si estudia para médico el estudiante fortalecido por la presenciadel Esritu Santo llegará a aplicarse con tal determinacn en su formacnacadémica que podrá constituirse como un adecuado profesional para lasnecesidades de sus pacientes y, ahora si en la gran tarea de curar y salvar vidas, nosólo sabrá hacerlo, sino que, por el hábito y el don de la FORTALEZA, podrá seguiraprendiendo cada día más aquello que la ciencia ponga a su alcance en medicina. Jesús decía: “
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho
” (Lucas 16, 10).La FORTALEZA, como virtud y como don, nos permite esa fidelidad en lo poco quenos lleva a ser fieles en lo mucho, o en lo grande. Se trata de ser fuertes enconcentrarnos en la tarea y en apartar las tentaciones que quieren alejarnos de loque hemos decidido hacer. La virtud es el modo habitual en que nosotros actuamos,el don es el regalo del Espíritu Santo que nos impulsa a actuar de ese modo.En situaciones extraordinarias o límites, la FORTALEZA, como don, viene en nuestraayuda para hacer que, movidos por la gracia divina, enfrentemos con valentía elmomento que nos ocupa. Pueden ser momentos de extremo dolor (la muerte de unfamiliar, por ejemplo) o de gran tentación, o momentos donde se puede sufrir por elReino de los Cielos, incluso hasta llegar al Martirio.
¿En qué ocasiones es más necesario este don?
Podríamos decir que siempre es necesario ser fuerte en la vida, pero sobre todo loserá en los momentos donde sufrimos grandes tentaciones de abandonar la tareaque realizamos y que sabemos que es necesario hacerla. La tentación, en susmúltiples formas nos puede querer llevar a dejar de lado nuestras convicciones,nuestros esfuerzos continuados para hacer de modo excelente nuestra tarea, hastanos puede invitar a alejarnos o relajarnos en nuestro modo de vida.El apóstol Santiago nos dice: “Hermanos, alégrense profundamente cuando se veansometidos a cualquier clase de pruebas” (1, 2) y también: “Feliz el hombre quesoporta la prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de Vidaque el Señor prometió a los que lo aman” (1, 12). Cuando nos habla de la tentación,el apóstol también nos dice: “
13
Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta: Dios nopuede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie,
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sino que cada uno es tentado porsus malos deseos, que lo atraen y lo seducen.
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De ellos nace el pecado, y este, unavez cometido, engendra la muerte” (Sant 1 13-15). Santiago sabe muy bien que latentación, donde se necesita del don de la fortaleza en grado máximo, viene enprimer lugar de nosotros, y es en nosotros donde la fortaleza debe vencerla.
¿De qué modo se dirige a nosotros el don de la fortaleza?
La función principal del don de fortaleza se dirige al espíritu, desterrando todos lostemores humanos y poniendo en la voluntad y en el instinto una divina firmeza quehace al alma valerosa. Jesús es el más vivo ejemplo de cómo el Espíritu Santo lellenó de fortaleza en el huerto de Getsemaní, al momento extremo de reafirmar sudecisión de entregar su vida en martirio por todos los seres humanos. Dijo en Señor,en Marcos 14, 42: “¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar”. Sufortaleza es tal que quiere ir al encuentro de sus futuros asesinos, quiere hacer lavoluntad del Padre. Ya l había expresado con anterioridad en el versículo 39: “Padremío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sinola tuya”. Esta expresión de Jesús es la muestra más acabada de cómo el don de la
 
fortaleza actúa en el ser humano en momentos en que la tentación, el miedo, lacobardía, nos llevan a huir, a evadirnos del camino que nos corresponde seguir.
¿Qué debemos hacer para recibir este don?
Es necesario suplicarle al Espíritu Santo que nos regale su presencia en nosotrosmanifestándose como Espíritu de fortaleza para que no temamos ningún peligro,ningún sufrimiento cuando se trate de hacer los designios de Dios y obedecer sussantos impulsos. San Francisco Javier escribió en una de sus cartas: “
el remedio másseguro es confiar en Dios y no temer nada; y el mayor mal que nos puede suceder es temer a los enemigos de Dios cuando luchamos por la causa de Dios
”.
¿Es importante este don para nuestra vida espiritual?
Sin el don de fortaleza, no pueden hacer muchos ni notables progresos en la vidaespiritual. La adquisición y consolidación de las
virtudes
y la
oración
, que son susprincipales ejercicios, exigen la generosa determinación de pasar por alto todas lasdificultades que se encuentran en la vía del espíritu. Escribió Santa Teresa que “elalma que practicaba la oración con firme resolución de no dejarla nunca, habíahecho ya la mitad del camino”.Los mártires están en primera fila entre las figuras del Cristianismo, porque la fuerzase demuestra más en el sufrimiento, que en la acción. En la acción, la naturalezaencuentra alivio y es como la dua; en el sufrimiento todo es contrario a lanaturaleza. Por lo tanto, el sufrimiento es mucho más heroico y difícil que la acción.A los santos mártires debe la Iglesia su propagación por toda la tierra. Se les pone lapalma en la mano como señal de su fortaleza y de su victoria.
¿Qué vicio se opone a la fortaleza?
El vicio opuesto al don de fortaleza es la timidez o temor humano, y una ciertacobardía natural que nace de nuestro amor propio y del gusto por las comodidades,que son las que nos detienen en nuestras empresas y hacen que huyamos a la vistade las humillaciones y de la amargura.Nada es tan perjudicial para la vida del esritu como el temor que impone el“respeto humano”, que es preciso resistir con valentía. No es posible decir todo elmal que hace el respeto humano. A algunos le gustaría hablar de cosas espirituales,guardar silencio en el templo, o ir a misa… pero sin embargo, si se encuentran coneste o con el otro, no tienen valor para llevar a la práctica su buena resolución,aunque sepan que después tendrán pena de no haberla cumplido. Aquí tenemos de,un lado nuestra convicción y los intereses de Dios, y del otro la consideración de otrapersona y el temor de desagradarla. Puestas en la balanza estas dosconsideraciones, nos quedamos con la ultima, ¡Qué infidelidad y qué dejadez! Y estoes lo que hacemos todos los días.La prudencia humana y la timidez se hacen compañía y mutuamente se ayudaninsinuando razones para justificarse. Los que se dejan guiar por la prudencia humanason excesivamente tímidos. Este defecto es muy frecuente en los cristianos, y haceque por miedo a equivocarse, no hagan la totalidad del bien que deberían hacer.Mil temores nos detienen en todo momento y nos impiden avanzar en los caminos deDios, quitándonos la oportunidad de hacer todo el bien que podríamos si tuviésemostodo el valor que nos da el don de fortaleza; pero tenemos demasiados miramientoshumano, y todo nos da miedo. Tememos que una tarea que la Iglesia nos quiere dar,no nos resulte bien, y este temor hace que la rehusemos. Por aprensión de gastar

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