A veces algunos criadores se conta-gian de la inuenza aviaria. Es un casoraro, y cuando ocurre es una gripe máso menos fuerte, pero benigna. Raras veces un humano contagia su inuenzaaviaria a otro humano que no estuvoen contacto con el ave. Y es todavíamás extraño que ese virus cambie demanera tal que no sólo se transmita alhumano sino que lo haga rápidamente,anunciando una pandemia, como la de1918 –aunque esa no fue aviaria sinoporcina, algo que se demostró a partirdel
adn
y el
arn
de cadáveres enterra-dos y congelados en Alaska.¿Por qué se ha mantenido? Porqueen muchos lugares los humanos convi- ven estrechamente con los animales. Lainuenza en los animales es intestinal yen los humanos es respiratoria; las dife-rencias se deben a cuestiones siopa-tológicas. El receptor de los virus de lainuenza tiene una estructura químicaen la que hay un ácido llamado siálico,que se liga a un azúcar de la membranade las células, por ejemplo las alfa 2-3 enlas aves, que existe en el intestino, y lasalfa 2-6, en el tubo respiratorio. El cerdotiene los dos receptores, en el intestino yen el sistema respiratorio. Es una suertede licuadora, de
mixing vessel
, donde se juntan los dos virus.Además, los virus de la inuenzason virus de
arn
que tienen ocho genesempalmados. Entonces, cuando se juntandos virus distintos, las posibilidades de variación se elevan a la octava potencia;es decir, hay 256 posibilidades de varia-ción. La mayor parte de estas mutacio-nes no sirve; haciendo una aproximaciónmuy burda, de cien mutaciones, 95 soninestables y no prosperan. Dos o tres per-sisten, pero no aportan ninguna ventaja ala supervivencia, y una –insisto, hacien-do una simplicación muy burda– sí leotorga valor a esa nueva especie. La evo-lución es poco “económica”, pero así fun-ciona; es un proceso al azar. Esto tambiénexplica la resistencia a los antibióticos.Cuando se descubrió la penicilina, dediez mil bacterias, 9,999 eran sensiblesa ella y una era resistente. A los dos añosesta bacteria empezó a reproducirse cada veinte minutos, en lugar de cada veinteaños, como las otras, y proliferó, volvien-do inútil el uso del antibiótico. Con lamutación vírica pasa lo mismo.
Muchas personas en México, sobre todo de lasclases bajas, consideran que mucho de lo queestá sucediendo es una invención del gobierno,no sé si usted lo ha oído. Esto es producto de unadesconanza muy añeja hacia nuestro gobierno.¿Qué opina usted de eso?
Hay epidemias que sí azotan especial-mente a los pobres, pero otras, como elsarampión, cuando no había vacuna,enfermaban tanto a hijos de pobres comoa hijos de ricos. La inuenza, como lasinfecciones del árbol respiratorio engeneral, tiene una relación inversa conel número de metros cúbicos de aire queuno respira; así, hay menos posibilidadesde contagio en una casa con tres recáma-ras que en una con un solo cuarto.Los que creen que la inuenza es unafantasía son aproximadamente el 12% delos mexicanos. Opinan que es un inventorelacionado con la visita de Obama, opara hacernos olvidar la crisis económica,etcétera. No es racional, y me da pena,porque quiere decir que el nivel de nues-tra educación está por los suelos.
Creo que desde el principio las autoridadesmédicas se movieron con celeridad y eciencia. Sin embargo, cuando reportaban las cifras, el secretario de Salud caía, sobre todo los primerosdías, en muchas contradicciones. Me recordó el vicio de la política mexicana de no decir la ver-dad. Entiendo que no se conocía el virus, que seestaba luchando contra un enemigo desconocido y por ende no había pruebas de laboratorio paradetectar el virus, pero creo que fue un error que sembró desconanza en la población.
Yo vi las conferencias de prensa que sehacían dos veces al día y puedo decirle varias cosas. Primero, no podíamos anti-cipar que iba a haber una epidemia deinuenza porcina. No fue sino hasta 1998que se encontró en Estados Unidos lainuenza porcina, y en mayo de ese añoapareció un artículo en que se reporta-ban once casos de virus porcino entre1998 y 2005. No estábamos acostumbra-dos a que hubiera inuenza porcina. Poreso si un niño en Perote, Veracruz, llegacon una gripe fuerte y a los cuatro díassale adelante sin ningún antiviral –por-que no es tratado con antiviral sino conantibiótico–, las autoridades no tienenpor qué sospechar nada más grave.En Estados Unidos los primeroscasos de inuenza porcina en humanosse dieron el 30 de marzo y el 1
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de abril, enCalifornia. En ese estado, a pesar de serpor sí solo la quinta potencia industrialdel mundo, donde están cuatro de las veinte mejores universidades del mundo y unos dos mil laboratorios de primernivel, no pudieron tipicar el virus dela inuenza y tuvieron que mandarlo al
cdc
[Centers for Disease Control andPrevention]. Tardaron quince días eninformarlo, porque no es fácil dar con lasubtipicación; hay que aislar los ochogenes del virus, que tienen de novecien-tas a mil quinientas bases del genoma, y ver la coincidencia con lo que llamanel banco de genes. Sólo hay cinco labo-ratorios en el mundo que se dedican arecibir virus de la inuenza de más deciento veinte estaciones, una de ellas enMéxico. Con este nuevo virus el procesofue el siguiente: primero vieron que delos ocho antígenos que lo conforman seiseran coincidentes con la cepa porcina yaconocida, pero dos, los antígenos
na
y
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, tenían un grado de coincidencia con virus de linaje euroasiático. Esa combi-nación de los seis habituales y los dosde distinto origen dieron el nuevo virus
a
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1
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.¿Por qué hubo discrepancias deinformación? Cuando fue secretarioel doctor Guillermo Soberón, se inicióla descentralización de los servicios desalud. Él descentralizó diecisiete estados,sin contar el
df
. Yo no descentralicé nin-guno, y De la Fuente, Mancera y Frenktampoco. ¿Por qué? A mí me tocó, comosecretario de Salud federal, trabajar, porejemplo, con cinco secretarios de saludde Chiapas. El primero un pediatra, elsegundo un gineco-obstetra, el terceroun ortopedista, el cuarto un dentista yel quinto un sanitarista. A diferencia deldelegado del Seguro Social, nombradopor el director del
imss
, al secretario de
junio 2009
Letras Libres
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