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SOBRE LA CUESTIÓN DE LA VERDAD EN CASTORIADIS
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Por: Miguel Aponte
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Resumen:
El ser humano no puede eludir el problema de la verdad, por muchas razones. Una de ellas es que, almenos en occidente, nos creímos (¿nos creemos?) dotados de algo así como un “órgano deconocimiento”: algo que poseemos (¿poseemos?) y que garantizaría el acceso a la realidad de las cosastal como ellas son. Y con esta creencia hemos construido a occidente desde Grecia hasta hoy. Los siglosXIX y XX, sin embargo, han culminado pulverizando esta ilusión. Pero el problema sigue allí, requiereatención y, eventualmente, solución. Porque, además, hemos atado el concepto de la verdad a la ideadel “bien”, a la noción del “sentido” y a la aspiración de que la vida necesita, puede y debe ser justificada. Castoriadis se ocupa del asunto sin apelar a heteronomías ni a los criterios posmodernos enboga: conformarse con una “verdad débil” o con el “todo vale”. Porque en Grecia hubo también otratradición no filosófica, más antigua y venerable, que fue la de los poetas épicos primero y luego lostrágicos. Para ellos, desde el principio, no todo era razón y claridad. Castoriadis nos invita a mirarnuevamente la tradición clásica griega en toda su extensión y complejidad y redescubrir en el imaginariotrágico, hoy en día perdido, las posibilidades de reflexionar otra vez todo el asunto. Veamos.
Sumario:
1.La cuestión socrática2.El bito del no bito3.Descifrar el caos
1.La cuestión socrática
“…Zeus llevó a cabo el desempeño de lo divino,Pero fue Dionisos (…),el que coronó la creación del mundo”Karl Kerenyi
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Para los griegos, Zeus ordenó el mundo, pero fue Dionisos quienlo completó; y lo hizo gracias a la inducción de la concienciatrágica. Comenzamos de golpe con esta mención, aunque luegovolveremos sobre este asunto, porque nos interesa postularcómo este imaginario trágico, este descubrimiento (¿invento?)de la tragedia por la gran civilización griega, permitecomprender y dar sentido, entre otros, al tema que nos ocupa:el problema de la verdad.Cómo es que la “conciencia trágica” permite una comprensiónde lo humano y su existencia, cómo puede ayudar a entenderlas trampas que contiene el racionalismo titánicocontemponeo no es poca cosa. Así mismo, sabemos que“otorgar sentido” es un requerimiento humano que antecede laaspiración cognitiva y filosófica y, por eso, la condiciona. Por lopronto, comenzamos planteando la “cuestión socrática”.
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Cornelius Castoriadis, Sujeto y Verdad en el Mundo Histórico-Social, Seminarios 1986 – 1987, LaCreación Humana I, Pag. 243 y siguientes. FCE, 2004, Argentina.
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Profesor Contratado del Departamento de Farmacoeconomía de la Facultad de Farmacia, UniversidadCentral de Venezuela, Licenciado en Economía. Correo electrónico: miguelaponte1@gmail.com. 
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Los Dioses de los Griegos, Karl Kerenyi, Caracas, Monte Ávila Editores, 1997, Caracas. Traducción deJaime López-Sanz.
 
Lo que decimos, ¿qtiene que ver lo que decimos con lonombrado? ¿cómo validar lo que decimos? Sobre el mundo ysobre todo, en general. Es la cuestión de la verdad. Si pretendohablar de cualquier cosa, es porque presumo que, en general, eldiscurso tiene o puede tener alguna relación con la “cosa”, conla verdad. Este es el centro del problema filosófico. Pero, ¿esasí?Para la tradición filosófica el planteamiento de este problema hasido aproximadamente así: el sujeto está frente al objeto (elmundo) y simplemente se pregunta ¿cómo puedo tenerpercepción válida o conocimiento válido de este mundo? Unsujeto, un “ego”, sustancialmente determinado, un sujeto “quees” descubre no sólo qué es él, sino también qué es la “cosa” dela que habla, descubre qué es el ser. Así planteado, este sujetoes trascendental, transhistórico, determinado, objetivo, positivo,y, a la vez, la verdad de lo que habla es universal y lotrasciende. Vistas así las cosas, el objeto del conocimiento nopuede ser otro que alcanzar la verdad de la cosa. El viaje queda justificado por el puerto de llegada. Una vez alcanzada la verdadde la cosa, el trabajo está hecho. Es fácil darse cuenta que enesta tradición hemos sido formados y en virtud de esteimaginario encajamos lo que llamamos o hemos llamado elsentido de la ciencia.Para la filosofía heredada, entonces, la cuestión de la verdad seencara desde la perspectiva de la “objetividad”, cree que éstaes posible y las verdades encontradas por el hombre son“universales”. Y no lo eseste prejuicio de la “verdadabsoluta”, sino tambn su derivado, el olvido de que lascondiciones sociales e históricas concretas hacen que lacuestión de la verdad tenga una dimensión concreta, práctica,real y política.¿Cómo interviene lo histórico social en la cuestión de laverdad? Porque la construcción de esta verdad no puede serhecha sin elementos sicos que la sociedad induce en elindividuo, y no puede ser de otra manera.La filosofía heredada no se detiene a pensar: ¿y si este sujetono poseyera este lenguaje concreto? Y con esta pregunta surgeotra: ¿qué es el lenguaje? Respuesta de Castoriadis: El lenguajees otra creación humana e histórico – social. A través de él esque instituimos, porque consigo porta toda la sociedad, “y lahace existir”. Entonces, parte de la crítica de Castoriadis a lafilosofía heredada es que ignora completamente lo histórico, lo
 
social como brica que es del individuo. Ignora tambn elcarácter “creado”, “autocreado”, del individuo, de su sociedad ysus instituciones. Respecto al tema de la creación, el problemadel determinismo, estructuralismo, etc., es que si el ser “es”, yano hay más nada que hacer y no cabe la “creación”, sino sólo el“descubrimiento”. Sin embargo, la postura de Castoriadis es queel hombre, él mismo y sus instituciones son creación pura y puracreación. No deriva de una entidad superior ni es determinable.Más aún, la cuestión de la verdad, para Castoriadis, no estágarantizada “de suyo” ni por el sujeto ni por la sociedad. Esmás, por regla general, no surge. Dice que la cuestión de laverdad “en sentido fuerte” no surge espontáneamente y menosnecesariamente. Ni siquiera porque haya lenguaje y ni siquieraporque los individuos se planteen ciertas preguntas.¿Qué quiere decir “en sentido fuerte”? Quiere decir que no setrata tan sólo de la captura linística de los rminosverdadero/falso. En toda sociedad y lenguaje se puede decir “loque dices es falso”. Pero Castoriadis anota que hasta aquí, de loque se trata es de la “adaequatio”: uso correcto del lenguaje ysus reglas, en un contexto dado, pero no más. Haya o no reglasescritas, todo adulto de cualquier tribu se siente capaz deindicar el uso debido, correcto, de un término. Se siente capazde decir, “ese razonamiento es incorrecto”.Hay, pues, un “uso canónico” del lenguaje, de los términos dellenguaje, hay “reglas de complexión
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de estos términosytambn hay, por último, “criterios supremos de validezsustantiva de estas complexiones”.Hasta aquí, aunque todavía no hay “cuestión de la verdad ensentido fuerte”, ya hay infinitamente más de lo que existe paralo simplemente viviente e incluso para “lo psíquico como tal”.Existe, para Castoriadis, lo pre – viviente y luego lo viviente(para-); y en lo viviente esn los distintos “para-”: loviviente, la psiquis, el sujeto humano y la sociedad; y, luego, lasubjetividad humana (en sentido fuerte, como “proyecto deautonoa individual”) y, finalmente, el proyecto social deautonomía.Castoriadis se figura lo pre-viviente como una oscuridad total,no hay luz, es un “medio negro”. Así es mientras no hay vida,mientras no ha aparecido el “para-sí”. Cuando aparece estepara-sí, es como si emergiera una fuente de luz: ilumina al para-
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Combinación.
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