Treinta años atrás, tener hijos antes de casarse resultaba escandaloso. Loque nadie nos avisó es que tener hijos después de casarse también es unescándalo: el escándalo lo hacen los hijos.Previo al nacimiento de tu primer hijo, el diálogo más habitual con tupareja luego de hacer el amor podía ser: "¿Te gustó?"Después de tener hijos, la primera frase posterior es: "¿Te parece que sehabrá despertado?"Ésa es la primera frase posterior, si tienen suerte. La frase puede seranterior, y que el mantrimonio tenga verdadera conciencia de lo que es uncoitus interruptus. Coitus interruptus es tratar de hacerlo luego de tenerhijos. No hay mejor método anticonceptivo que la concepción.Los hijos, también, limitan decididamente los malabarismos sexuales. Lapareja con hijos siempre debe elegir posiciones sexuales en las que seafácil desanudarse en caso de que el niño golpee la puerta o baje elpicaporte. O una posición que permita, en caso de que el niño logre abrirla puerta, fingir que se está haciendo cualquier otra cosa. Lo mejor, endefinitiva, es no hacerlo hasta que los hijos cumplan veinte o treinta años.Es cierto que la pareja puede alejarse del hogar y recurrir a un hotel porhoras o a un viaje. Pero entonces, el componente femenino de la pareja sepreocupará por los chicos, a los que ha dejado solos. Si a esa misma mujerse le sugiere que no vaya a trabajar para quedarse con sus hijos, tildará alsugerente de machista, de desvalorizarla, de estar sugiriéndole, enrealidad, que no sirve más que para lavar los platos. Pero si se le sugiere
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¿Tuviste un día de aquellos? ¿Estás saturado de noticias de corrupción, desastres, tramoyas, crisis?¿Ya no aguantás a tu jefe? Si contestaste afirmativamente a alguna de estas preguntas, te sugieroque te regales los próximos 15 minutos para mirar al mundo desde otra perspectiva.
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Este texto es parte del libro:
Me gustaba más cuando era hijo
.Editorial Sudamericana, 2003. El libro puede adquirirse en www.tr.im/megus
MARCELO BIRMAJER
que deje a los hijos para pasar dos días en Brasil o una noche en un hotel,entonces tildará al sugerente de desalmado, de no respetar sus instintosmaternales, de suponer que es capaz de cualquier cosa con tal de no estarcon sus hijos. Queridos amigos: no intenten hacer el amor después detener hijos. ¿Y cómo nos las arreglamos? Bueno,
Me gustaba más cuandoera hijo
es un libro de anti-ayuda.Cuando tu hijo está por nacer, lo primero que te decís es: "Nunca en mivida le voy a pegar". Después de los dos años, tu nuevo pensmiento es: "Loimportante es no dejar marcas".Para criar hijos hay tres reglas básicas, y las tres las enseña la serie
Kung Fu
.Como ustedes recordarán, para salir como graduado del Templo Shaolín,Kwai Chang Caine debía superar tres pruebas: 1) Caminar sobre papel dearroz sin arrugarlo; 2) Quitar una piedra de la palma de la mano delmaestro antes de que pudiera cerrarla; 3) Alzar un caldero hirviente conlos antebrazos, de manera que le quedara tatuado para siempre el dibujodel dragón, símbolo del Shaolín.Pues con los niños es igual: cuando lo dormís, estás obligado a salir de supieza como si caminaras sobre papel de arroz sin arrugarlo, porque si sedespierta debido a un movimiento brusco o al solo sonido de tus pasos, teodiarás por el resto de tu vida. En segundo lugar, es preciso aprender asacarle de la palma de la mano todas las porquerías que intenta meterse enla boca: aspirinas, veneno para ratas, boletas de luz, material radiactivo;antes, incluso, de que roce sus labios; si no, puede quedar ciego como elmaestro de
Kung Fu
, o incluso peor. Y por último, estar dispuesto a recibir,ya no en los brazos, sino en el pecho o en la cara, las decenas de recipien-tes con líquido hirviendo que se tira encima a lo largo del día.
Ni de noche,
NI DE DÍA
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