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El Politico y El Cientifico

El Politico y El Cientifico

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Published by: Filosofia Para El Nuevo Renacimiento on Aug 15, 2013
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08/15/2013

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Max Weber
EL POLÍTICOYEL CIENTÍFICO
 Documento preparado por el Programa de Redes Informáticas y Productivasde la Universidad Nacional de General San Martín (UNSAM). http:\\www.bibliotecabasica.com.ar 
 
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 Documento preparado por el Programa de Redes Informáticas y Productivasde la Universidad Nacional de General San Martín (UNSAM). http:\\www.bibliotecabasica.com.ar  El político y el científico - Max Weber 
LA POLÍTICA COMO VOCACIÓN
Esta conferencia que, de acuerdo con sus deseos, voy a pronunciar hoy, les va adefraudar por varios motivos. Tratándose de una exposición sobre la política comovocación, es seguro que aunque sea de una manera involuntaria, esperarán ustedes unatoma de posición frente a los problemas del momento presente. Sin embargo, esto esalgo que haré sólo al final y de una manera puramente formal, en conexión condeterminadas cuestiones relacionadas con la importancia de la actividad política dentrodel marco general de la conducta humana. En la conferencia de hoy no se van a tratar lascuestiones relativas a la política que debemos hacer, es decir, al contenido que debemosdar a nuestro quehacer político. Estas cuestiones nada tienen que ver con el problemageneral, de qué es y qué significa la política como vocación. Una vez aclarado esto,pasemos pues, a nuestro tema.¿Qué entendemos por política? El concepto es muy amplio y abarca cualquier tipode actividad directiva autónoma. Se habla de la política de divisas de los Bancos, de lapolítica de descuento del Reichsbank, de la política por la que se rige un sindicato duranteuna huelga, y se puede hablar del mismo modo de la política escolar de un país o de unaciudad, de la política que la presidencia de una asociación lleva en la dirección de ésta, eincluso de la política de una esposa astuta que trata de manipular sutilmente a su marido.Naturalmente, no es este concepto tan amplio el que puede servir de base a nuestrasconsideraciones en la tarde de hoy. Por política entenderemos solamente la dirección ola influencia sobre la trayectoria de una entidad política, aplicable en nuestro tiempo alEstado.¿Pero, qué es, desde el punto de vista sociológico, una entidad política? Tampocoes éste un concepto que pueda ser sociológicamente definido partiendo del contenido desu actividad. Apenas existe una tarea que aquí o allí no haya sido acometida por unaentidad política y, por otra parte, tampoco hay ninguna tarea de la que pueda decirse quehaya sido siempre competencia exclusiva de esas entidades o asociaciones políticas quehoy llamamos Estados, o de las que históricamente fueron precursoras del Estadomoderno. Dicho Estado sólo se puede definir sociológicamente por referencia a un medioespecífico que él, como toda asociación política, posee: la violencia física. Todo Estadoestá fundado en la violencia, dijo Trotsky en Brest-Litowsk. Objetivamente esto es cierto.Si solamente existieran configuraciones sociales que ignorasen el medio de la violencia,habría desaparecido el concepto de Estado y se habría instaurado lo que, en este sentidoespecífico, llamaríamos anarquía. La violencia no es, naturalmente, ni el medio normalni el único medio de que el Estado se vale, pero sí es su medio específico. Hoy,precisamente, la relación del Estado con la violencia es especialmente íntima. En el pasadolas más diversas asociaciones, comenzando por la asociación familiar (Sippe), han utilizadola violencia como un medio enteramente normal. Hoy, por el contrario, tendremos quedecir que Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio(el territorio es un elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de laviolencia física legítima. Lo distintivo de nuestro tiempo es que a todas las demásasociaciones e individuos sólo se les concede el derecho a la violencia física en la medidaen que el Estado lo permite. El Estado es la única fuente del derecho a la violencia.Entonces política significaría pues, para nosotros, la aspiración (Streben) a participar enel poder o a influir en la distribución del poder entre los distintos Estados o, dentro de unmismo Estado, entre los distintos grupos de hombres que lo componen. Esto secorresponde esencialmente con la acepción habitual del término. Cuando se dice que
 
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 Documento preparado por el Programa de Redes Informáticas y Productivasde la Universidad Nacional de General San Martín (UNSAM). http:\\www.bibliotecabasica.com.ar  El político y el científico - Max Weber 
una cuestión es política, o que son políticos un ministro o un funcionario, o bien que unadecisión ha sido políticamente condicionada, lo que se quiere siempre decir es que larespuesta a esa cuestión, o la determinación de la esfera de actividad de aquel funcionario,o las condiciones de esta decisión, dependen directamente de los intereses existentessobre la distribución, la conservación o la transferencia del poder. Quien hace políticaaspira al poder; al poder como medio para la consecución de otros fines (idealistas oegoístas) o al poder por el poder, para gozar del sentimiento de prestigio que él confiere.El Estado, como todas las asociaciones o entidades políticas que históricamentelo han precedido, es una relación de dominación de hombres sobre hombres, que sesostiene por medio de la violencia legítima (es decir, de la que es considerada como tal).Para subsistir necesita, por tanto, que los dominados acaten la autoridad que pretendentener quienes en ese momento dominan. ¿Cuándo y por qué hacen esto? ¿Sobre quémotivos internos de justificación y sobre qué nexos externos se apoya esta dominación?En principio (para comenzar) existen tres tipos de justificaciones internas, parafundamentar la legitimidad de una dominación. En primer lugar, la legitimidad del eternoayer, de la costumbre consagrada por su inmemorial validez y por la consuetudinariaorientación de los hombres hacia su respeto. Es la legitimidad tradicional, como la queejercían los patriarcas y los príncipes patrimoniales antiguos. En segundo término, laautoridad de la gracia (Carisma) personal y extraordinaria, la entrega puramente personaly la confianza, igualmente personal, en la capacidad para las revelaciones, el heroísmo uotras cualidades de caudillo que un individuo posee. Es esta autoridad carismática laque detentaron los Profetas o, en el terreno político, los jefes guerreros elegidos, losgobernantes plebiscitarios, los grandes demagogos o los jefes de los partidos políticos.Tenemos, por último, una legitimidad basada en la legalidad, en la creencia en la validezde preceptos legales y en la competencia objetiva fundada sobre normas racionalmentecreadas, es decir, en la orientación hacia la obediencia a las obligaciones legalmenteestablecidas; una dominación como la que ejercen el moderno servidor público y todosaquellos titulares del poder que se asemejan a él. Es evidente que, en la realidad, laobediencia de los súbditos está condicionada por muy poderosos motivos de temor y deesperanza (temor a la venganza del poderoso o de los poderes mágicos, esperanza deuna recompensa terrena o ultraterrena) y, junto con ellos, también por los más diversosintereses. De esto hablaremos inmediatamente. Pero cuando se cuestionan los motivosde legitimidad de la obediencia nos encontramos siempre con uno de estos tres tipospuros. Estas ideas de la legitimidad y su fundamentación interna son de suma importanciapara la estructura de la dominación. Los tipos puros se encuentran, por supuesto, muyraramente en la realidad, pero hoy no podemos ocuparnos aquí de las intrincadasmodificaciones, interferencias y combinaciones de estos tipos puros. Esto es cosa quecorresponde a la problemática de la teoría general del Estado. Lo que hoy nos interesasobre todo aquí es el segundo de estos tipos: la dominación producida por la entrega delos sometidos al carisma puramente personal del caudillo. En su expresión más altaarraiga la idea de vocación. La entrega al carisma del profeta, del caudillo en la guerra, odel gran demagogo en la Ecclesia o el Parlamento, significa, en efecto, que esta figura esvista como la de alguien que está internamente llamado a ser conductor de hombres,los cuales no le prestan obediencia por que lo mande la costumbre o una norma legal,sino porque creen en él, y él mismo, si no es un mezquino advenedizo efímero ypresuntuoso, vive para su obra. Pero es a su persona y a sus cualidades a las que seentrega el discipulado, el séquito, el partido. El caudillaje ha surgido en todos los lugaresy épocas bajo uno de estos dos aspectos, los más importantes en el pasado: el de magoo profeta, de una parte, y el de príncipe guerrero, jefe de banda o condottiero, de la otra.

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