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Opinión del antropólogo Bolfy Cottom sobre situación del INAH

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08/21/2013

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AUTORITARIO, EL CESE DE ARROYO EN EL INAH: COTTOMPor JUDITH AMADOR TELLOFuente: ProcesoEl investigador de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional deAntropología e Historia Bolfy Cottom, quien formara parte del equipo del directorSergio Raúl Arroyo hasta el 9 de julio, revela que su proyecto de “visión nacionalista,de interés público y social” buscaba reivindicar la institución y devolverle sudignidad.Se pregunta si el cese “irrespetuoso” no responde a una revancha y alreposicionamiento de ciertos grupos políticos. Y advierte preocupado: “Van amodificar el marco jurídico no sólo del instituto, pueden estar pensando incluso en laparte constitucional” con la intención de “relajar los límites a los intereses privados”.Ante la embestida de proyectos económicos y comerciales para los cuales el InstitutoNacional de Antropología e Historia (INAH) representa un obstáculo, y por defender elpatrimonio histórico y arqueológico, el antropólogo Bolfy Cottom advierte que en lanueva administración de Teresa Franco podrá cambiarse su marco jurídico e inclusoreformar la Constitución del país.El pasado 9 de julio, con apenas siete meses en el cargo y sin mediar explicaciones,fue destituido de la dirección general del INAH el etnólogo Sergio Raúl Arroyo.El hecho se leyó como una consecuencia por afectar intereses varios: del gobernadorde Puebla, Rafael Moreno Valle, quien desea construir un teleférico que daña elpatrimonio histórico de su capital; las mineras que exploran cerca o de plano enzonas de monumentos arqueológicos; y, en suma, reordenar la institución.Días después del abrupto cese, presentó su renuncia al cargo de secretario técnicode la institución Cottom, también abogado y especialista en legislación cultural,quien en entrevista con Proceso reitera que lo hizo por la forma irrespetuosa eindigna en que se le pidió la renuncia a Arroyo. Explica: “La discusión no es legalsobre si eso se podía o no hacer, eso está fundado, pero no hay una actitud derespeto al funcionamiento de una institución cuando se le pide a alguien quesúbitamente deje su cargo, sobre todo por lo que implica en términos deconstrucción de un proyecto, de asuntos pendientes y porque hay una comunidaddiversa, tan compleja, que espera formar parte de esa construcción.”Usa el término “indigno” pues cuando se le invitó a ocupar la secretaría técnica seintentó recuperar la dignidad que, en su opinión, había perdido el INAH enadministraciones anteriores, pues “había dejado de representar esa parte del Estadomexicano capaz de llamar la atención sobre la importancia de su historia, susmonumentos, sus bienes, su investigación, sus trabajadores, todo eso había venidodeteriorándose”.En el equipo de Arroyo se quería devolver a la institución el lugar que le correspondeen la historia, la política de Estado, el ámbito internacional y, sobre todo, en ladefensa de los bienes culturales.–Cuando los medios preguntaron a Rafael Tovar y de Teresa, presidente del ConsejoNacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) sobre la salida de Arroyo, dijo: “Así son los relevos en la administración pública”.–Es muy discutible. Para empezar no sé a qué se refiera: Si son los cambios enla administración pública que dan de un momento a otro, sí, es verdad. Pero si es entérminos irrespetuosos, no lo creo. Estoy consciente de que el poder es el poder ytiene su propia lógica de funcionamiento.“Pero no es el caso del Instituto de Antropología, no cuando durante muchotiempo se expusieron anomalías en su proceder, en su conducción, y se habíaplanteado la necesidad de reconstruir el proyecto cultural de este país. Entoncesuna explicación así realmente no ayuda a recomponer los lazos institucionales.”En su cubículo de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, donde es investigador,
 
se le pregunta si se esperaba una explicación clara del porqué de la salida de Arroyo,sobre todo cuando se habla tanto del “cambio democrático” en el país. Entoncesevoca al filósofo, poeta y crítico de arte Herbert Read, quien consideraba que lafunción del arte es generar una conciencia social, una revolución en términos delrespeto y del sentido de la sociedad. Y refiere que en los años recientes había un desencanto respecto del funcionamientoestructural de la administración pública en el ámbito de la cultura, por el ejercicioautoritario del poder, la falta de respeto, el desdén y hasta el trato inhumano; luegose esperaba un cambio.Mínimamente, dice, ya que ciertas formas que hicieron daño y rompieron enotros tiempos con el tejido institucional, e incluso social, se modificaran y sereestableciera el orden de la institución. Pero no sucedió. Y ve en ello un discursocontradictorio: “Por un lado se habla de la reconstrucción del tejido social y por otrose violenta el funcionamiento de la institución, se tensa su dinámica.”El antropólogo no opina si la administración de Teresa Franco será mejor o peor quela de Arroyo. Le concede el beneficio de la duda, pero considera que si lasautoridades no aclaran en qué falló el etnólogo, cuál fue el problema, seguirá laespeculación que incluye la idea de una revancha y el reposicionamiento de ciertosgrupos políticos.Al final, a su parecer, el problema no es la sustitución de una persona por otra, sinoel proyecto institucional enarbolado por cada una, y le llama la atención que ladestitución se diera justo cuando se pretende modificar “en términos estructurales”lo que ha sido “la visión histórica del país”. Mientras no haya una explicación sobre elcese, seguirá siendo una “acción autoritaria”.Pisando callos.Ante la falta de información, las razones del cese más difundidas son las de quevarios gobernadores lo pidieron en altos niveles del gobierno porque no les dejabahacer, como el caso del teleférico en Puebla. Cottom defiende: “Cuando se construyeun proyecto, como en el caso de esta administración efímera, no se está pensando aquién se va a perjudicar o qué intereses se van a afectar.Se tiene que pensar en función de las razones del Estado, del interés público, elbeneficio social, el respeto a la historia, la importancia de los bienes para la sociedadmexicana…“Si eso molestó a los superiores no lo sabemos porque no hay una explicación. Sepuede deducir y de hecho varios académicos y personalidades de los medios lo hansupuesto pues era lo más obvio, lo más evidente que se estaba haciendo, no significósiquiera una transformación radical de la política institucional porque ni tiempo diopara eso.”No obstante, agrega, mandaron señales de que la institución retomaría susatribuciones, daría nuevamente su importancia al patrimonio histórico y arqueológicoen términos de su protección legal.Recuerda que además el INAH es una institución relacionada con varios aspectos dela vida del país como la educación, la investigación, el urbanismo, los recursosnaturales, el tráfico, las relaciones laborales, “es una institución muy compleja”.–¿A ustedes no les dijeron la razón?¿No se la dieron al etnólogo?–No, no. Hasta donde entiendo fue simple y llanamente la solicitud de su renuncia.Por eso le digo que todo entra en el terreno de la especulación.La salida de Arroyo se vio como resultado de haber clausurado las obras delteleférico en Puebla, máxime que el mismo día Tovar y de Teresa firmó acuerdos conMoreno Valle para apoyar sus “proyectos culturales”; además por el caso de laMinera la Esperanza, que pretende explotar cerca de la zona arqueológica deXochicalco, en el Jumil y el Jumilito, donde hay vestigios precolombinos, y el caso delMuseo del Cacao en Chichén Itzá. Se especuló que a la llegada de Franco se daría luzverde a esos proyectos. Pero a casi un mes de la llegada de la nueva funcionaria, el
 
llamado Museo del Cacao quedó finalmente cancelado.Cottom reitera que el INAH fue creado para proteger los monumentos arqueológicos,históricos y paleontológicos, y él y Arroyo construían su proyecto en ese sentido, noen pensar quiénes se iban a molestar. El instituto no puede actuar así, “estaríamosperdidos, pasaríamos por encima de la máxima jurídica en la cual se establece quetoda autoridad no puede hacer ni más ni menos de lo que la ley le ordena”. Y si había proyectos particulares o de otros órdenes de gobierno “ni modo, había queser coherentes con la aplicación de la norma, simple y sencillamente”. Agregaentonces que la cancelación del museo era obligada, pues no podía construirse en unárea protegida de monumentos, y se aplicó la normatividad.–¿Es una concesión a los opositores?–¡Exactamente! No hay margen de maniobra, lo que he leído es que sí hubo daños aestructuras, a bienes arqueológicos que había en el lugar, probablemente implique lacomisión de un delito y ahí tendría que hacerse la denuncia correspondiente paraque se investigue.–Si no queda más que aplicar la normatividad, ¿deben sostenerse la negativa a laMinera La Esperanza, mantener la cancelación del teleférico, decir no a las minerasde Guerrero, clausurar el Museo del Chocolate de Uxmal…?–Cada caso debe analizarse en su justa dimensión. Es falaz que el Instituto deAntropología salga a plantear “No a las mineras”, no, dentro de sus atribucionescomo órgano del gobierno está obligado a proteger los monumentos y las zonas demonumentos de su facultad. “Si en el ejercicio de sus funciones encuentra proyectos,del tipo que sean, debe poner sobre la mesa su autoridad en términos de laprotección que le ordena la ley. Si usted, quien sea, está violando la normadestruyendo monumentos arqueológicos, construyendo en zonas de monumentosdonde está restringida la construcción, no hay autorizaciones, etcétera, ni modo, ahí el instituto no puede distinguir quién sea.” Hay sitios donde sí pueden establecerselas mineras, pero en el caso concreto de La Esperanza el criterio del instituto fue“proteger los monumentos arqueológicos, propiedad de los mexicanos”. Indica que elINAH hace además estudios sobre las problemáticas de la población en todo aquelloque les pueda afectar, como las mineras, la extracción de petróleo, obras deinfraestructura, con un equipo de científicos que ayudan a definir los criterios deacción del instituto. Ello le permitió recomendar a la Secretaría de Medio Ambiente yRecursos Naturales que no autorizara los trabajos de la minera.Un dique por apegarse a los marcos normativos y comenzar a negar licencias oliberacionesa proyectos que afectan al patrimonio cultural, al INAH se le ha visto como “el últimobastión en el cual se pueden refugiar sectores de la sociedad para detener estaavalancha de explotación y especulación de los recursos naturales y de los bienesculturales”, dice Cottom.Expresa “con toda sinceridad”, su deseo de que las nuevas autoridades asuman laobligación del INAH de defender esos bienes. Pero advierte preocupado lasintenciones de modificar el marco normativo que ha impedido la destrucción de lamemoria del país y de su patrimonio cultural.Ve la intención de “relajar los límites a los intereses privados”. El asunto de fondoestá en la confrontación de dos modelos: “Más allá de privatizaciones, el verdaderoproblema es la lucha, la enorme tensión entre el interés público y el interés privado,ahí está la verdadera batalla. Y el instituto en este momento representa todavía elespacio donde se puede defender el interés social, no sólo un conjunto de elementosculturales sino la función de esos elementos.”Los funcionarios actuales, considera, podrán decir en sus discursos que protegeránlos monumentos, pero si es para usarlos como escenarios para espectáculos, para el“turismo descarnado y rapaz que arrasa con todo”, será como no protegerlos.En algunas entrevistas con los medios, el especialista dijo desconocer el proyectode Teresa Franco, pero en tanto que ella ocupó ya el cargo entre 1992 y 2000 se

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