I. De la "
Providentissimus
Deus
" a la "
Divino Afflante Spiritu
"3.
En primer lugar, entre estos dos documentos se nota una diferencia importante. Se trata de la partepolémica o, más exactamente, apologética – de las dos encíclicas. En efecto, ambas manifiestan lapreocupación por responder a los ataques contra la interpretación católica de la Biblia, pero estos ataquesno iban en la misma dirección. Por una parte, la
Providentissimus
Deus
quiere proteger la interpretacióncatólica de la Biblia contra los ataques de la ciencia racionalista, por otra, la
Divino Afflante Spiritu
sepreocupa más por defender la interpretación católica contra los ataques de quienes se oponen al empleo dela ciencia por parte de los exégetas y quieren imponer una interpretación no científica, llamada
espiritual
, dela Sagrada Escritura.Este cambio radical de perspectiva se debía, evidentemente, a las circunstancias. La
Providentissimus
Deus
fue publicada en una época marcada por duras polémicas contra la Iglesia. La exégesis liberalalimentaba en gran medida estas polémicas, porque utilizaba todos los recursos de las ciencias, desde lacrítica textual hasta la geología, pasando por la filosofía, la crítica literaria, la historia de las religiones, laarqueología y otras disciplinas más. Por el contrario, la
Divino Afflante Spiritu
se publicó poco tiempodespués de una polémica muy diferente suscitada, sobre todo, en Italia contra el estudio científico de laBiblia. Un opúsculo anónimo muy difundido ponía en guardia contra lo que describía como "un peligro gravepara la Iglesia y las almas: el sistema crítico-científico en el estudio y la interpretación de la SagradaEscritura, sus desviaciones funestas y sus aberraciones".
4.
En los dos casos, la reacción del Magisterio fue significativa, pues, en lugar de limitarse a una respuestapuramente defensiva, fue al fondo del problema y manifestó así – observémoslo en seguida – la fe de laIglesia en el misterio de la Encarnación.Contra la ofensiva de la exégesis liberal, que presentaba sus afirmaciones como conclusiones fundadas enlos logros de la ciencia, se podría haber reaccionado lanzando un anatema contra el uso de las ciencias enla interpretación de la Biblia y ordenando a los exégetas católicos que se limitaran a una explicación
espiritual
de los textos.La
Providentissimus
Deus
no siguió ese camino. Al contrario, la encíclica exhorta a los exégetas católicos aadquirir una verdadera competencia científica, para que aventajen a sus adversarios en su mismo terreno.El
primer
medio de defensa – sostiene – "se encuentra en el estudio de las lenguas orientales antiguas, asícomo en el ejercicio de la crítica científica" (
Enchiridion biblicum
, 118). La Iglesia no tiene miedo de la críticacientífica. Sólo desconfía de las opiniones preconcebidas que pretenden fundarse en la ciencia, pero que,en realidad, hacen salir subrepticiamente a la ciencia de su campo propio.Cincuenta años después, en la
Divino Afflante Spiritu
, el Papa Pío Xll pudo constatar la fecundidad de lasdirectivas impartidas por la
Providentissimus
Deus
: "Gracias a un mejor conocimiento de las lenguasbíblicas y de todo lo que concierne a Oriente..., un buen número de cuestiones planteadas en la época deLeón Xlll contra la autenticidad, la antigüedad, la integridad y el valor histórico de los Libros sagrados... hoyse han aclarado y solucionado" (
Enchiridion biblicum
, 546). El trabajo de los exégetas católicos, "que hanhecho un uso correcto de las armas intelectuales utilizadas por sus adversarios" (n. 562), había dado sufruto. Y precisamente por esta razón, la
Divino Afflante Spiritu
se muestra menos preocupada que la
Providentissimus
Deus
por combatir las posiciones de la exégesis racionalista.
5.
Pero resultaba necesario responder a los ataques que provenían de los partidarios de la exégesis asíllamada "mística" (n. 552), que pretendían que el Magisterio condenara los esfuerzos de la exégesiscientífica. ¿Cómo responde la encíclica? Podría haberse limitado a señalar la utilidad e, incluso, lanecesidad de estos esfuerzos encaminados a defender la fe, lo cual habría favorecido una especie dedicotomía entre la exégesis científica, destinada a un uso externo, y la interpretación espiritual, reservada aun uso interno. En la
Divino Afflante Spiritu
, Pío Xll evitó deliberadamente avanzar en este sentido. Por elcontrario, reivindicó la unión estrecha de esos dos procedimientos, indicando, por un lado, el alcance"teológico" del sentido literal, definido metódicamente (
Enchiridion biblicum
, 251); por otro, afirmando que,para que pueda ser reconocido como sentido de un texto bíblico, el sentido espiritual debe presentar garantías de autenticidad. La simple inspiración subjetiva no basta. Es preciso poder mostrar que se tratabade un sentido "querido por Dios mismo", de un significado espiritual "dado por Dios" al texto inspirado(
Enchiridion biblicum
, 552-553). La determinación del sentido espiritual entra también, de este modo, en eldominio de la ciencia exegética.
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Desde Brasilk Ud tiene libros maravillosos!