propio bolsillo. "No quería que pareciera que les estaba haciendo un favor, sólo penséque ya que pedían dinero a un prestamista podían pedírmelo a mí, pero yo no lescobraría nada. Podían simplemente prometer devolvérmelo"."Lo que no esperaba era la reacción que eso generó. Estaban tancontentos ante una cantidad tan pequeña. Y esto generó en mí la idea de que los bancosdeberían hacer eso, porque la tarea de los bancos es prestar dinero a la gente. Así quevisité al director del banco del campus universitario, y cuando le propuse prestar dineroa los pobres se cayó de la silla. Pensó que bromeaba". Ése fue el comienzo de un largotira y afloja. La conversación con el director terminó en batalla campal y Yunus apeló alos directivos. La respuesta fue en todas partes la misma: no se puede prestar dinero alos pobres porque no pueden devolverlo. Pero Yunus, para hacerles ceder, se ofreciócomo aval. Después de seis meses el banco lo aceptó, para un máximo de 300 dólares."Ahí descubrí el valor neto de un profesor universitario".Con los 300 dólares en la mano, el visionario Muhammad Yunus se preparó para el salto al vacío. "Di adiós a tu dinero", le dijo el director del banco, pero serecuperó hasta el último céntimo. El director del banco lo atribuyó a la suerte, peroYunus probó que se equivocaba, ampliando el préstamo a otra aldea más, y luego acinco, diez, veinte, cincuenta... "El dinero volvía siempre, pero el director del banco norepensó su posición, no podía aceptar que hubiese un fallo en su idea inicial. Porque lagente puede estar equivocada, pero el sistema bancario no"."Decidí que debía renunciar a todo lo que había aprendido en las aulas para intentar simplemente ser un ser humano y buscar un modo de ser útil a otros seres humanos"Entonces Yunus decidió que, ya que en el banco no le hacían ni caso, montaría su propio banco. A su manera. El gobierno puso el grito en el cielo con un argumento evidente: bastantes problemas hay dando dinero a los ricos, porque no lo devuelven, como paradárselo a los pobres. Pero Yunus fue inflexible y después de dos años insistiendoconsiguió el permiso para abrir el Grameen Bank (literalmente, el banco del pueblo).Era el año 1983.El banquero Muhammad Yunus, que no tenía ni idea de cómo funciona un banco, se puso manos a la obra siguiendo un criterio muy simple. "Cuando había un problema buscábamos una solución, la poníamos a prueba y si no funcionaba, buscábamos otracosa. Eso fue sencillo. Ante una dificultad, mirábamos qué hacían los bancostradicionales... y lo hacíamos al revés".El funcionamiento del Grameen Bank es, cuanto menos, atípico: para pedir un crédito laúnica condición es ser pobre. No se precisa aval ni experiencia laboral, la base delGrameen Bank es la confianza. Se presta preferentemente a mujeres. Los créditos tienenun interés similar al de un banco normal y se piden en grupos de cinco personas. No hayabogados ni juicios por impago, se considera que el 3% de morosos -un porcentajeridículo comparado con el de un banco tradicional- no devuelve el dinero porque noquiera, sino porque no puede. Las oficinas del Grameen Bank se usan poco, losempleados viajan por las aldeas explicando que son los microcréditos y haciendo elseguimiento a los que ya están en curso. Precisamente el trabajo de calle hizo posibleuno de los grandes logros del Grameen: el 95% de los prestatarios son mujeres."Convencerlas de aceptar un préstamo fue difícil, las mujeres se iban corriendo cuando
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