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Sobre La vida es sueño

Sobre La vida es sueño

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Sobre
 La vida es sueño
 por Hugo Blumenthal
Un rey encierra a su hijo, futuro heredero del trono, para salvar al reino de las tiranías futurasque los astros le han mostrado. A simple vista parece la actuación más prudente, al final serevela como la más imprudente; pues como en
Macbeth
, el hado o destino no pueden tomarse ala ligera para alcanzar su favor. Por eso, tal como sucede en la obra de Shakespeare, en
 La vidaes sueño
también la “solución” se convertirá en la causa del mal previsto.El plan del rey Basilio (“[...] dando crédito yo / a los hados, que adivinos / me pronosticabandaños / en fatales vaticinios, / determiné de encerrar/ la fiera que había nacido, / por ver si elsabio tenía / en las estrellas dominio.” (730–737)), peca de ligereza, de entrada, en dos puntos: el primero, quizá el más perdonable aunque no menos importante, es, como señala CiriacoMorón,
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que para Calderón y su público un rey científico era un rey absurdo, distraído de su“verdadera” obligación de gobernar.
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Sin embargo, ello no es tan objetable
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como la lectura propiamente dicha que reconoce Basilio haber hecho de los astros: lectura rápida, y otorgándolescrédito muy fácilmente.
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Primer error, que se va a sumar a la imprudencia de la solución másfácil –con lo que entramos al segundo punto–: negarle a su hijo una educación que por derechose merecía; y mandarlo a vivir con las fieras (lo que con justa razón luego va a reprocharleSegismundo, pues “[...]el ser hombre me quita” (1487)). Se trata, pues, de la más grave ligereza,ya que no tiene en cuenta las implicaciones que esa falta de educación tendrá sobreSegismundo; el cual, mientras esté vivo, puede, por derecho divino, llegar a asumir la corona.Así, pues, Basilio se engaña, y “engaña” a su reino con un discurso pretendidamente lógico,razonable, que convence sólo en razón de la persona que lo enuncia.
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Ni siquiera se pone enduda su plan final, para demostrar cuán equivocado estuvo, plan que él mismo reconoce haideado “vacilante y discursivo” (793), atributos que para nada pueden ser consideradoscualidades en un rey. Tal plan presupone para Basilio tres puntos: 1) que por medio de esaacción primera (encarcelamiento de su hijo) quiso librar a su imperio del peligro (lo mejor hubiera sido hablar de la posibilidad de); 2) que “[...] supuesto / que si es tirano mi hijo [lo queél presupone como un hecho], / porque él delitos no haga [porque él le ha quitado cualquier 
Hugo Blumenthal © 20071
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Ciriaco Morón. “Introducción”. Pedro Calderón de la Barca,
 La vida es sueño.
Ciriaco Morón (ed). 15a ed.Madrid: Cátedra, 1988. P. 21.
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Astolfo, príncipe de Moscovia, veía aquello como un signo de decadencia: “Basilio [...] se rinde al comúndesdén / del tiempo, más inclinado / a los estudios, que dado / a mujeres [...]” (533–537)), y hasta llega acomparar su “ciencia” con el vulgo (“[...] el vulgo, astrólogo cierto [...]” (556)).
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Pues como señala Valbuena Briones, entonces “incluso autores tan celosos de la doctrina cristiana como elMaestro Ciruelo aceptaron una astrología que era “lícita y verdadera ciencia.”” “Un preludio y tresinterpretaciones de
 La vida es sueño
.”
Perspectiva crítica de los dramas de Calderón.
Madrid: Rialp, 1965. Pp.166–189.P. 175.
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“Estos [los astros] leo tan veloz, / que con mi espíritu sigo / sus rápidos movimientos / por rumbos y porcaminos” (640–643), y más adelante intentará “[...] ver cuánto yerro ha sido / dar crédito fácilmente / a lossucesos previstos[...]” (781–783).
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Pues para rematar al final dirá: “Esto como rey os mando, / esto como padre os pido, / esto como sabio os ruego[...]” (836–838). Se comprende entonces que pocos hubieran podido poner en duda su discurso. Aunque Clotaldo,anciano y noble, de los más cercanos a Basilio, parece tener razones para hacerlo (“Razones no me faltaran /para probar que no aciertas [...]” (1150–1151)) pero, como entonces entra Segismundo, debe callar.
 
 posibilidad], / vengo yo a hacer delitos” (776–779), es decir, el rey pretende así justificarse, antela posibilidad de que se haya equivocado; 3) sin embargo ha ideado una prueba, para “[...] ver cuánto yerro ha sido / dar crédito fácilmente [!] / a los sucesos previstos [...]” (781–783). La prueba consiste en poner al trono a Segismundo haciéndole creer en la posibilidad de que sueña, para ver su comportamiento, de lo que Basilio desprende otros tres puntos: 1) si Segismundodesmiente al hado y muestra ser un buen rey, quedará como rey; 2) si se muestra indigno le da larazón a su padre y se lo devuelve a su cárcel; 3) y entonces Basilio casará a sus sobrinos Astolfoy Estrella para que gobiernen entre ellos Polonia. Pero como se ve, el plan no es más que uncírculo vicioso, donde Basilio espera demostrar lo que él mismo ayudó a formar, suponiéndolodesde un principio: que Segismundo no es apto para gobernar (como en efecto se le demuestraesa primera vez, ya que nadie le había educado para ello).Y sin embargo, con todo esto, con los errores del rey, que podrían hacer pensar en una supuestatiranía, sus súbditos (a excepción de dos soldados, y el vulgo o pueblo del que se nos dice que es“[...] monstruo despeñado y ciego,” (2478)) aparecen como prodigios de lealtad, al rey y a la leyque encarna. Con lo que podemos ver toda la importancia del papel político que se expone enfrases como “La lealtad del rey ¿no es antes / que la vida y que el honor?” (436–437). Y hastaSegismundo que en teoría no le debe mayor obediencia a un padre que lo ha hecho ser “[...] unhombre de las fieras / y una fiera de los hombres.” (211–212), se rebelará sólo para demostrarlesu error y luego ofrecer su cabeza, porque se sabe culpable –de atentar contra la institución delrey. Por suerte Basilio reconoce su propia culpa y le perdona, “permitiéndole” que asuma sulugar dentro de la ley (al final será pues menos Segismundo que rey; es en ese sentido que hayque entender su condena al soldado que lo ayudó a salir de la torre).Por otra parte, esta “comedia” mantiene la tradición de la monarquía, en cuanto (como en loscuentos de hadas) Segismundo finalmente se muestra inherente a su condición de príncipe y rey,dejando atrás “fácilmente” su anterior educación entre las fieras; todo con la poca ayuda de losconcejos de Clotaldo y su experiencia de la vida como sueño. Segismundo encarna entonces unsingular proceso de formación del “buen político” (buen rey), dejando atrás una primera política“de los brutos enseñado” (215), que es la política de dejarse llevar por las pasiones, de buscar lavenganza y creer que por ser rey tiene derecho a todo, a comportarse de cualquier manera,satisfacer cualquier capricho.Ahora, la tesis de que la vida es sueño, bien interiorizada por Segismundo, puedeconsiderársela como una tardía –pero eficaz– educación que le proporciona Basilio a su hijo,quizá sin saberlo, para hacer de él un buen gobernante (Segismundo, al final, declara “[...] fue mimaestro un sueño” (3306)). Tesis que era en principio la del rey Basilio (“todos los que vivensueñan” (1149)), aunque resulte difícil probar si la entendía tal como luego le llegará aSegismundo gracias a la experiencia (“[...] el hombre que vive, sueña / lo que es, hasta despertar [...] en el mundo [...] todos sueñan lo que son, / aunque ninguno lo entiende.” (2156–2157 y2175–2177)).Esta educación del buen político, por medio de la tesis de que la vida es sueño, estáfuertemente ligada al concepto del honor. Por eso si bien de esta tesis Segismundo deriva variasactitudes posibles, sólo la última, en la que muestra un comportamiento honorable, propia de unnoble, concreta su educación como rey.Así, Segismundo al principio tiene una concepción primigenia del honor, como vemos alintentar matar a Rosaura “porque no sepas que sé / que sabes flaquezas mías.” (181–182). Locual para nada es un comportamiento digno de un noble, ya que como señala Ciriaco Morón:“En la administración de la justicia los reyes (y en general todos los nobles) debían distinguirse
Hugo Blumenthal © 20072
 
 por la clemencia / piedad, más que por el rigor.”
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Y menos es un comportamiento honorable el pensar que se puede aprovechar de su “derecho” (natural) al trono para ser un tirano, porque si lavida es sueño se debe aprovecharla ante todo para gozar. Y no es tampoco un comportamientohonorable –aunque comenzaba a apuntar a él– pensar que: “Mas sea verdad o sueño, / obrar bienes lo que importa; / si fuere verdad, por serlo; / si no, por ganar amigos / para cuandodespertemos.” (2422–2427), sobretodo cuando Segismundo tiene más en mente la última posibilidad de que todo se acabe de un momento a otro y vuelva a verse en la torre, encerrado.Es decir, no es de nobles u honorable (pues al pueblo el honor poco le importa) supeditar un buen comportamiento, aparentemente noble, a un fin “material”. La nobleza obliga a hacerlo por sí mismo, o al menos supeditarlo a un fin tan poco pragmático como la fama. Al final, aunque parece mantener igual razonamiento, en virtud de su interiorización, pues entonces sabrá que nofue sólo un sueño su estadía en el castillo, por la confirmación que le ha dado Rosaura, se hacenoble. La interiorización consiste en no pensar el sueño como simple sueño sino como sueño– vida enel / la cual se hace necesario tener siempre en cuenta el despertar (morir).
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“[...] asíllegué a saber / que toda la dicha humana/ en fin pasa como sueño [...]” (3312–3314), diráSegismundo.Mas sin embargo Segismundo no llega a esas consideraciones sólo gracias a la experiencia desus sueños, sino que también van a jugar un papel importante los modelos que se le presentan ysugieren, como Astolfo, Estrella, Rosaura y, sobretodo, Clotaldo, su ayo, personajes en donde es bastante claro desde un principio las normas del honor (noble) y su importancia (y lo es hasta el punto de que cuando “dudan” la duda no resulta convincente, pues ellos saben de antemano, por el honor, cuál será el camino a seguir). Resulta entonces interesante analizar las relaciones quese establecen entre el honor y el amor (noble) reglamentado fuertemente por las ideas de honor;todo visto desde el punto de vista categórico que expresa Clotaldo al decir “[...] hombre / queestá agraviado, es infame [...] [y] vida infame no es vida” (441–442, y 910).Como ya se ha visto, la lealtad al rey era el máximo deber de un noble, por lo cual ningúnnoble podía sentirse agraviado o afectado en su honor por su señor (además éste se cuidabatambién de que ello no sucediera sin causa justa). Por eso le sorprende a Clotaldo que el jovenRosaura se diga agraviado por su señor (“Si moscovita has nacido,/ el que es natural señor/ malagraviarte ha podido[...]” (949–951)). Pero al enterarse de que es mujer las cosas cambian. Elhonor de la mujer parece ser otra cosa. Ciertamente es una afrenta al honor que Astolfo,habiendo jurado casarse con ella, la deje para venir a casarse con otra, aunque esta sea la nobleEstrella.
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Dejando de lado el ingenioso juego de ideas sobre el honor que se juega entre Clotaldo yRosaura (y la solución del convento, “[...] pues huyendo de un delito / te recoges a un sagrado[...]” (2614–2615), solución poco “honrosa” para Rosaura, que ella solo aceptaría proviniendode su padre), dejando de lado todo esto es importante señalar que no sabiendo Rosaura quién es(es decir, de quién es hija) todos sus reclamos se vienen abajo con los reparos de Astolfo, bien justificados desde la visión de la época: “Aunque es verdad que le debo / obligaciones [...] no
Hugo Blumenthal © 20073
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Op. cit.
P. 88n.
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Lo que también parece implicar la idea platónica de la muerte como despertar a la verdadera realidad, pues lavida terrenal no es más que un sueño, donde se pone a prueba al hombre, para luego juzgarlo y recompensarlo,de acuerdo a sus méritos (como en la doctrina católica el Juicio Final y la salvación eterna).
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Lo que Clotaldo reconoce como deshonor, porque Rosaura es hija suya, y él es noble, de manera que, enúltimas, el deshonor de ella recae directamente sobre sushombros: “Mi honor es el agraviado, / poderoso elenemigo, / yo vasallo, ella mujer [...]” (978–980).

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