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09.Morgenfeld

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Sociedad de Economía Política y Pensamiento Crítico Latinoamericano (SEPLA)
Cuarto Coloquio Internacional
AMERICA LATINA: escenarios del nuevo siglo.Nuevos desafíos y horizontes de transformación.Buenos Aires, 22, 23 y 24 de octubre de 2008
Eje particular 
: Las relaciones de América Latina con Estados Unidos y Europa
Título:
Panamericanismo y libre comercio: EEUU y Argentina en el antecedente histórico del ALCA
Pertenencia institucional: Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Económicas. IDEHESI.
 
Autor: Morgenfeld, Leandro Ariel, docente en las Facultades de Filosofía y Letras, Ciencias Económicas yCiencias Sociales (UBA), becario CONICET e investigador del IDEHESI (UBA-CONICET).Dirección: Olleros 3668 (Buenos Aires), Te: 4553-9263, email:leandromorgenfeld@hotmail.com 
Panamericanismo y libre comercio: EEUU y Argentina en el antecedente histórico del ALCALeandro Ariel Morgenfeld
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I. Introducción
En la década de 1990, los principales debates sobre la “integración” americana giraron en torno a la propuesta estadounidense del ALCA. A principios del siglo XXI, tras el cambio en la correlación política enel continente latinoamericano, la estrategia estadounidense de establecer un área de libre comercio fueencontrando cada vez más obstáculos: de la crisis de Cancún 2003 al fracaso de la última Cumbre de lasAméricas (Mar del Plata 2005), donde según algunos analistas el ALCA habría sido enterrado para siempre.Argentina, junto con sus socios del Mercosur y Venezuela, lograron frenar la ofensiva estadounidense paraimponer nuevamente en la agenda el tema del anhelado acuerdo de libre comercio.El proyecto del ALCA pretendió ser la continuación de la organización panamericana que intentóimponer Estados Unidos desde finales del siglo XIX. En la presente ponencia rastreamos las contradiccioneshistóricas entre Argentina y Estados Unidos, que se iniciaron en 1889, en la Primera ConferenciaPanamericana, y se prolongaron a lo largo del siglo XX, hasta las negociaciones en torno al proyecto delALCA. El análisis exhaustivo de los debates en primeras conferencias panamericanas, a través dedocumentos argentinos y estadounidenses (Morgenfeld, 2007a), nos permite entender en qué medida la postura de la Argentina en la última Cumbre de las Américas fue anti-imperialista, como propusierondiversos analistas, o más bien retomó una vieja “tradición” de enfrentamiento con Estados Unidos, por 
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Docente UBA. Investigador del IDEHESI (UBA-CONICET). Becario CONICET.
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intereses económicos y estratégicos ligados a otros polos del capitalismo mundial. Las contradicciones entreEEUU y Argentina, en torno al panamericanismo y al libre comercio, explican en parte la dificultad del paísdel norte para alinear al país del Plata en su más ambicioso proyecto de consolidación de un área de librecomercio continental.En esa ponencia analizaremos cómo en la Primera Conferencia Panamericana (Washington, 1889-1890) la postura de Argentina fue decisiva para impedir la concreción del proyecto estadounidense paraconsolidar su hegemonía en la región. Justamente en ese cónclave fue la delegación argentina la que impidióaprobar algunos proyectos centrales para Estados Unidos, como la unión aduanera y la moneda común. Elanálisis de los archivos de esa conferencia nos permitirá mostrar cómo la postura argentina era profundamente anti-estadounidense, pero también cómo los delegados argentinos elogiaban permanentemente la relación “complementaria” (subordinada) con Europa. Estudiando este antecedente, y latendencia similar que se registra en las siguientes conferencia panamericanas, intentaremos discutir en quémedida la postura de la Argentina en la última Cumbre de las Américas era antiimperialista, como suele ser catalogada por diversos analistas, o más bien retomaba una vieja “tradición” de enfrentamiento con EstadosUnidos, por intereses materiales y estratégicos ligados a otros polos del capitalismo mundial.
II. EEUU y el nacimiento del panamericanismo: la Primera Conferencia Panamericana (Washington,1889-90)
La Primera Conferencia Panamericana se enmarca en un período de grandes transformaciones delcapitalismo mundial. El último cuarto del siglo XIX estuvo signado por una profunda crisis económica quefrenó el crecimiento que se había iniciado a mediados de ese siglo. Sin embargo, desde mitad de la década de1890 se suscitó una recuperación que dio inicio al período de expansión que se prolongó hasta el inicio de laPrimera Guerra Mundial. A finales del siglo XIX se concretó una nueva división internacional del trabajo queafectaba una superficie nunca antes abarcada por la producción capitalista. Dentro de este marco deexpansión, una serie de países, entre los que se hallaba la Argentina, comenzaron su incorporación definitivaal sistema mundial, sobre todo a partir de los capitales externos que fueron incorporados en sus economías.En esta etapa, los diferentes gobiernos de varios países centrales establecieron medidas proteccionistas:Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos aplicaron tarifas proteccionistas en múltiples bienes de consumo.Sin embargo, la principal potencia mundial, Gran Bretaña –con quien Argentina mantenía una ampliarelación comercial y financiera-, defendió la libertad de comercio sin restricciones debido a que era el principal exportador de productos industriales, el mayor exportador de capital, servicios financieros ycomerciales y servicios de transporte y, a su vez, el mayor importador de productos primarios. Gran Bretañaestableció con varios países que se incorporaron al mercado mundial una relación que se basaba encomprarles sus materias primas y alimentos (fundamentalmente carne, en el caso de Argentina), colocarlessus capitales y venderles sus bienes manufacturados. Este tipo de relación no era otra cosa que la forma enque se manifestaba la extensión de las
relaciones sociales de producción capitalistas
al resto del mundo.Para esa época de expansión imperialista, Estados Unidos ya era la mayor potencia industrial del
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mundo e intentó salir a absorber los mercados americanos. La preocupación por lograr acuerdos de librecomercio empezó a ganar adeptos entre la clase dirigente estadounidense. Uno de las estrategias para acceder a nuevos mercados era el “panamericanismo”, mecanismo para luchar contra la hegemonía inglesa en Sud-América. La convocatoria a una conferencia continental respondía a la necesidad de dicho país de enfrentar la hegemonía inglesa ejercida en América del Sur. El esfuerzo panamericanista encabezado por el gobiernonorteamericano a fines de la década de 1880 tuvo por objeto promover el comercio hemisférico y desarrollar  procedimientos para la resolución pacífica de disputas entre los países de la región. Reflejó los intereses delos hombres de negocios estadounidenses, que habían descubierto interesantes posibilidades inversoras en laregión.En el caso de la Argentina, es importante destacar la forma en que se incorporó y fue incorporada a laeconomía mundial a partir de los capitales extranjeros exportados por Europa. En primer lugar, recibió uncaudal importante de capitales exportados por distintos países europeos. El concepto de “exportación” decapitales remite a dos fenómenos distintos: al capital como “cosa” y al capital como “relación”. Mientras queen su uso habitual el flujo de capitales remite exclusivamente a la transacción de cosas (fondos, medios de producción, moneda extranjera, etc.), lo fundamental, sin embargo, es la implantación de nuevas
relaciones sociales de producción
(Ciafardini, 1990: 21–22). En lo que se conoce como la etapa agroexportadora,Argentina recibió capital–cosa (fondos financieros, instrumentos de trabajo, maquinaria), pero que portaba – como no podía ser de otra manera– la relación social que se expandía por todo el mundo. A cambio, había unflujo inverso, constituido por las ganancias obtenidas por el capital extranjero y los bienes que se exportaban.Las exportaciones argentinas eran pagadas desde el exterior (fundamentalmente por Gran Bretaña) con losmismos fondos que habían sido sacados de la Argentina, bajo la forma de giros bancarios al exterior. Entre1880 y 1890 se produjo una cierta mejora en la balanza comercial, el retorno a las paridades cambiarias previas a la crisis, el comienzo de un ciclo de prosperidad agrícola en la provincia de Santa Fe, laincorporación de enormes superficies de tierra en la Pampa húmeda, la consumación de la expropiaciónindígena y la consolidación de la estructura latifundista – tras la “Conquista del Desierto”–, la federalizaciónde la ciudad de Buenos Aires –que ponía fin a un viejo conflicto con el interior– y la asunción de Roca como presidente –que permitió un período de relativa estabilidad política–. Esto facilitó y fue a la vez impulsado por la necesidad del capital europeo de expandir sus inversiones en la Argentina. Hacia 1891, éstasrepresentaban nueve veces más que las de 1875. Argentina se transformó, así, en una de las regionesreceptoras de inversiones más importantes del mundo (Gran Bretaña seguía teniendo la primacía entre losinversores en Argentina, pero ahora se sumaban Francia, Alemania y Bélgica, entre otros).Estados Unidos y Argentina se encontraban en esas situaciones tan disímiles cuando se concretó laconvocatoria a la reunión panamericana. Retomando el viejo legado de la doctrina Monroe, quien primeroformuló en este período una propuesta elaborada para contrarrestar la influencia europea en América y paraampliar el comercio estadounidense en la región fue James G. Blaine, entonces Secretario de Estado del presidente republicano Garfield. La propuesta, que retomaba el proyecto expansionista de Seward de ladécada anterior, fue presentada en 1881. La idea de Blaine era que Estados Unidos convocara a unaconferencia a los demás países americanos con el objetivo de concretar una unión aduanera y mejorar las
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