fondo tan salvaje como esas tribus belicosasperdidas en el corazón de la naturaleza.Este relato, fiel y sin exageraciones, deuna aventura notable, es respetuosamentededicado por el narrador Allan Quatermain atodos los que lo lean, grandes y chicos
Introducción
Ahora que este libro está impreso y apunto de salir al mundo, ejerce sobre mí unenorme peso la conciencia de sus defectos,tanto de estilo como de contenido. En lo refe-rente a este último, sólo puedo decir que nopretende ser una relación exhaustiva de todolo que vimos e hicimos. Hay muchas cosasconcernientes a nuestro viaje a Kukuanalan-dia en las que me hubiese gustado explayar-me y a las que, de hecho, apenas aludo. En-tre ellas se encuentran las curiosas leyendasque recogí sobre las armaduras que nos sal-
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