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La Ética de la Libertad — Introducción, Hans-Hermann Hoppe

La Ética de la Libertad — Introducción, Hans-Hermann Hoppe

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Published by Dante Bayona
En una era de hiperespecialización intelectual, Murray N. Rothbard fue un gran constructor de sistemas. Economista de profesión, Rothbard fue el creador de un sistema de filosofía social y política basado en la economía y la ética como piedras angulares.
En una era de hiperespecialización intelectual, Murray N. Rothbard fue un gran constructor de sistemas. Economista de profesión, Rothbard fue el creador de un sistema de filosofía social y política basado en la economía y la ética como piedras angulares.

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1
L
A
É
TICA DE LA
L
IBERTAD
 
P
RÓLOGO
 
H
ANS
-H
ERMANN
H
OPPE
 n una era de hiperespecialización intelectual, Murray N. Rothbardfue un gran constructor de sistemas. Economista de profesión,Rothbard fue el creador de un sistema de filosofía social y política basado en la economía y la ética como piedras angulares. Por siglos, laeconomía y la ética (filosofía política) habían divergido desde su origencomún hacia empresas intelectuales aparentemente no relacionadas. Laeconomía era una ciencia “positiva” libre de valores, y la ética (si es queacaso era una ciencia) era una ciencia “normativa”. Como consecuenciade esta separación, el concepto de propiedad había desaparecido cadavez más de ambas disciplinas. Para los economistas, propiedad sonabademasiado normativo, y para los filósofos políticos, propiedad tenía unmal sabor a economía mundana. La contribución genuina de Rothbard esel redescubrimiento de la propiedad y los derechos de propiedad comofundamento común tanto de la economía como de la filosofía política yla reconstrucción sistemática e integración conceptual de la economíamarginalista moderna y la filosofía política de ley natural en una cienciamoral unificada: el libertarianismo.Siguiendo a su reverenciado maestro y mentor, Ludwig von Mises,a los maestros de Mises, Eugen von Böhm-Bawerk y Carl Menger, y auna tradición intelectual que se remonta a los escolásticos tardíos espa-ñoles y más allá, la economía rothbardiana se establece a partir de unhecho y experiencia sencillo e innegable (un solo axioma indiscutible):que el hombre actúa, esto es, que los humanos siempre e invariablemente buscan alcanzar sus fines (metas) más valorados con medios (bienes) es-casos. Combinado eso con unas pocas suposiciones empíricas (tal comoque trabajar implica desutilidad), puede deducirse toda la teoría econó-mica a partir de ese punto de partida incontestable, elevando así sus pro- posiciones al status de leyes empíricas verdades apodícticas, exactas o
a priori
y estableciendo la economía como una lógica de la acción (
 praxe-ología
). Rothbard modeló su primer 
magnum opus
,
 Hombre, Economía y
E
 
2
 Estado
1
a partir de la monumental
 La Acción Humana
2
de Mises. En ella,Rothbard desarrolló todo el cuerpo de la teoría económica—desde la te-oría de la utilidad y la ley de la utilidad marginal hasta la teoría moneta-ria y la teoría del ciclo económico—siguiendo líneas praxeológicas,sometiendo todas las variantes de la economía empírico-cuantitativa ymatemática a crítica y refutación lógica, y reparando las pocas inconsis-tencias restantes en el sistema misesiano (como su teoría de precios mo-nopólicos y del gobierno y de la producción gubernamental de seguri-dad). Rothbard fue el primero en presentar el caso completo para unaeconomía de mercado puro o anarquismo de propiedad privada comosiempre y necesariamente optimizando la utilidad social. En la secuela,
 Poder y Mercado
3
, Rothbard desarrolló más una tipología y analizó losefectos económicos de toda forma concebible de interferencia guberna-mental en los mercados. Entretanto,
 Hombre, Economía y Estado
(inclu-yendo
 Poder y Mercado
como su tercer volumen) se ha convertido en unclásico moderno y se coloca junto con
 La Acción Humana
de Mises co-mo uno de los máximos logros de la Escuela Austriaca de economía.La ética, o más específicamente la filosofía política, es el segundo pilar del sistema rothbardiano, estrictamente separada de la economía, pero igualmente basada en la naturaleza de acción del hombre, y com- plementándola para formar un sistema unificado de filosofía social ra-cionalista.
 La Ética de la Libertad 
, publicada originalmente en 1982, esel segundo
magnum opus
. En ella, él explica la integración de economíay ética a través del concepto conjunto de propiedad; y basándose en elconcepto de la propiedad y en conjunción con unas pocas observacioneso suposiciones empíricas (biológicas y físicas), Rothbard deduce el cor- pus de la ley libertaria, desde la ley de la apropiación hasta la de los con-tratos y el castigo.Incluso en las mejores obras de economía, incluyendo
 La Acción Humana
de Mises, el concepto de propiedad había atraído poca atenciónantes de la irrupción en escena de Rothbard con
 Hombre, Economía y Estado
. Pero como apuntó Rothbard, términos económicos como inter-cambio directo e indirecto, mercados y precios de mercado, así comoagresión, invasión, delito y fraude no pueden definirse o entenderse sinuna teoría previa de la propiedad. Tampoco es posible establecer los teo-remas económicos familiares que relacionan esos fenómenos sin una no-ción implícita de propiedad y derechos de propiedad. Una definición yteoría de la propiedad debe preceder a la definición y establecimiento detodos los demás términos y teoremas económicos.
4
 
1
Murray  N. Rothbard,
 Hombre, Economía y Estado
(Princeton, N.J.: D. Van Nostrand,1962). 
2
Ludwig von Mises,
 La Acción Humana
(New Haven, Conn.: Yale University Press,1949).
3
Murray N. Rothbard,
 Poder y Mercado
, 2a ed. (Kansas City: Sheed Andrews andMcMeel, 1977).
4
Ver Rothbard,
 Hombre, Economía y Estado
, ch. 2, esp. pp. 78-80.
 
3
En el momento en que Rothbard había restaurado el concepto de propiedad a su posición central dentro de la economía, otros economis-tas—siendo los más notables Ronald Coase, Harold Demsetz y ArmenAlchian—también empezaron a redirigir la atención de la profesión alasunto de la propiedad y los derechos de propiedad. Sin embargo, la res- puesta y las lecciones que derivaron del simultáneo redescubrimiento dela centralidad de la idea de la propiedad por Rothbard por un lado, y deCoase, Demsetz, y Alchian por el otro, fueron categóricamente distintas.A estos últimos, así como otros miembros de la influyente Escuelade Chicago de derecho y economía, en general no les interesaba ni esta- ban familiarizados con la filosofía en general ni con la filosofía políticaen particular. Aceptaban diligentemente el dogma positivista reinante deque no es posible una ética racional. La ética no era ni podía ser unaciencia, y la economía era y sólo podía ser una ciencia en la medida enque fuese economía “positiva”. Consecuentemente, el redescubrimientodel papel indispensable de la idea de la propiedad para el análisiseconómico sólo podía significar que el termino propiedad tuviera queliberarse de toda connotación normativa a él asociada en el discurso dia-rio “no-científico.” Mientras exista escasez y por tanto potenciales con-flictos interpersonales, toda sociedad requiere un grupo bien definido deasignaciones de derechos de propiedad. Pero no existe una forma absolu-ta—universal y eterna—correcta y adecuada o falsa e inadecuada de de-finir o establecer derechos de propiedad; y no existe tal cosa comoderechos absolutos o delitos absolutos, sino sólo sistemas alternativos deasignación de derechos de propiedad describiendo determinadas activi-dades como correctas o incorrectas. A falta de cualquier patrón ético, laalternativa entre diversos sistemas de asignación de derechos propiedadse hará—y en casos de conflictos interpersonales
debería
hacerse por medio de jueces del gobierno—basándose en consideraciones y cálculosutilitarios; es decir, los derechos de propiedad
 serán
asignados o reasig-nados de forma que el valor monetario del resultado producido se maxi-mice y en todos los casos de reclamaciones en conflicto, los jueces delgobierno
deberían
asignarlos así.Profundamente interesado y familiarizado con la filosofía y la his-toria de las ideas, Rothbard reconocía esa respuesta desde el principiocomo simplemente otra variante del antiguo y contradictorio relativismoético. Pues al afirmar que las cuestiones éticas estaban fuera del ámbitode la ciencia y luego concluir que los derechos de propiedad serán asig-nados de acuerdo a consideraciones utilitarias de costo-beneficio o quedeberían ser asignados por jueces del gobierno, uno está igualmente pro- poniendo una ética. Es la ética del estatismo, en una o ambas de las dosformas: defendiendo el status quo, cualquiera que sea, sosteniendo quelas reglas, normas, leyes, instituciones, etc. existentes son eficientes yaque de otra forma ya habrían abandonadas; o proponiendo que los con-flictos sean resueltos y los derechos de propiedad asignados por juecesdel gobierno de acuerdo a dichos cálculos utilitarios.

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