Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
DIFERENCIA SEXUAL Y DESIGUALDAD Rivera_Pequeño_SAVIC2008

DIFERENCIA SEXUAL Y DESIGUALDAD Rivera_Pequeño_SAVIC2008

Ratings: (0)|Views: 5|Likes:

More info:

Published by: Fernando Pequeño Ragone on Aug 25, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

04/01/2015

pdf

text

original

 
2
Primera Jornada del Servicio de Asistencia a la Victima del Ministerio Público“Aportes y Reflexiones Vinculados a la Problemática de la Violencia en Salta”
 
En relación a la finalidad de la Jornada proyectada, …'
aportar y reflexionar con los diferentes ámbitos implicados, las experienciasacumuladas en el abordaje de las problemáticas sociales, relacionadas con la Violencia en general y, especialmente en el ámbito familiar, en la Provincia de Salta. Asimismo se pretende, también, compartir las acciones de extensión comunitaria y de capacitacióndesarrolladas en esta materia, promoviendo el compromiso de aunar esfuerzos para construir vías integrales de intervención
'.
DIFERENCIA SEXUAL Y DESIGUALDAD EN LA LEY DE VIOLENCIA FAMILIAR 
1
FERNANDO PEQUEÑO (ferpeq@gmail.com
 
) 
*
 
)
*
“… la verdad es que nunca he dejado de asombrarme ante lo que podría llamarse la paradoja de la doxa [ ]o más sorprendente todavía, que el orden establecido, con sus relaciones de dominación, sus derechos y susatropellos, sus privilegios y sus injusticias, se perpetúen en definitiva, con tanta facilidad, dejando a un ladoalgunos incidentes históricos y las condiciones de existencia más intolerables puedan aparecer tan amenudo como aceptables por no decir naturales”. Pierre Bourdieu,
 La dominación masculina.
 
Presentación
La ley 7403 de protección de víctimas de violencia familiar, sancionada en 2006, quederogara la anterior 7202 de 2002, ha constituido un avance en el tratamiento desituaciones conflictivas y que permanecían ocultas en el ámbito privado de los hogares.Consideramos que todavía queda mucho por debatir sobre la misma, y nuestro aporte desdela antropología es elucidar las consideraciones que esta ley tiene o no, al respecto de otrasformas de identidades invisibilizadas, como ser las sexuales.Si bien el artículo primero de la ley especifica los sujetos y las acciones contempladas en lamisma, no explicita características de género y sexualidad. Al buscar la suficiente amplitudcomo para abracar y proteger a todas/os, desconoce las particularidades de sujetos ycuerpos sexuados, que en muchos casos constituye el detonante de violencias ydiscriminaciones. El término “persona”, en su carácter universal, es en nuestra opinión,una categoría que en muchas oportunidades no reconoce la singularidad
“que asume la subordinación en virtud de la raza, la clase y/o la elección sexual”.
2
 
Hay un universalengañoso y excluyente en la construcción de sujeto contemplado por la ley, la que produce
1
El presente trabajo se realiza en el marco del programa de investigación DISCRIMINACIÓN Y VIOLENCIA DEGÉNERO. PARTICULARIDADES DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN SALTA;
 
dirigido por la Lic. VioletaCarrique y la asesoría de la Lic. María Julia Palacios, desarrollado en el Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Salta.
*
Escuela de antropología, Facultad de Humanidades, UNSa. Proyecto CIUNSa N° 1584 “Discriminación y Violencia deGénero. Particularidades de la violencia de Género en Salta”. Cursa estudios de Antropología social en la Universidad Nacional de Salta. Se orienta en el área de identidad, memoria, estudios de género, los feminismos y las masculinidades;la teoría queer y los grupos urbanos.
*
Escuela de antropología, Facultad de Humanidades, UNSa. Proyecto CIUNSa N° 1584 “Discriminación y Violencia deGénero. Particularidades de la violencia de Género en Salta”.
2
Tal como sucede, en opinión de Josefina Fernández al respecto de la categoría Mujer en algunas corrientes delfeminismo. Ver ‘Los Cuerpos del Feminismo’. Fernández, Josefina. En Maffía, Diana; compiladora. SexualidadesMigrantes. Género y transgénero. Feminaria. Bs. As. 2003. (pp 138-154).
 
2
una distinción primera sobre las personas y sujetos de derechos considerados por la misma,que deja afuera a varones y mujeres con sexualidades no heterosexuales.Lo mismo ocurre con la forma en que la presente ley define a la categoría “grupo familiar”.En comparación a la ley de 2002, hace extensiva la protección por fuera del matrimoniofundado en el contrato que marca el derecho, pero es silenciosa respecto de formasalternativas de uniones familiares que se distancian del modelo hegemónico heterosexual yoccidental, lo que no se limita solo a los cónyuges de la unión sino también a sudescendencia y la familia extensa.Del análisis de casos –cruzando relatos judiciales en expedientes e historias de vida–  podemos deducir que hay un sesgo sexista en el texto de la ley, focalizado en laconsideración o el tratamiento explícito de una sola masculinidad hegemónica. Sinembargo, queremos diferenciar expresamente el fenómeno social de la violencia familiar que pone de manifiesto las desigualdades de las mujeres en el patriarcado; de lo que aquísostenemos cuando decimos que la sexualidad invisibilizada de los sujetos de derechos alos que alude la ley, es también un eje que produce violencia familiar, independientementedel género de las personas.Si de acuerdo a Durkheim y Mauss
3
, todas las formas de conocimiento y clasificación decategorías utilizadas por los sujetos para ordenar y explicar el mundo que los rodea, hansido desarrollados no a partir de las ideas individuales o de lo que se encuentra en la“naturaleza”, sino que se originan y se organizan en modelos provistos por la sociedad, esentonces que podemos entender las razones por las cuales ciertas “diferencias”, sobre todosexuales, no se visibilizan, por ejemplo, en el derecho. Ello obedece a que en nuestrasociedad salteña existen aún hoy determinadas formas de uniones no son plenamentereconocidas como existentes y menos como válidas. Por tanto, no son las relaciones dedominación entre un
varón universal 
versus una
mujer universal 
lo que ponemos endiscusión, sino la condición sexual del varón en el texto de la ley. En otras palabras, nodiscutimos la masculinidad hegenica perjudicial para toda la sociedad, sino laorientación sexual subyacente en los supuestos de la ley.El tema del presente trabajo estará centrado en qué sucede cuando esta ley de Protecciónde Víctimas de Violencia Familiar se enfrenta a situaciones no contempladas, como ocurrecuando paternidades de sujetos gay, bisexuales y lesbianas, se toman como argumento que justifica el desenlace de una situación de violencia familiar. Para ello hemos realizado unestudio de caso, en donde la condición sexual del padre es la razón por la cual la madreimpide el contacto con el único hijo de la pareja, ejerciendo formas de abuso en lamanipulación de los afectos. Por otra parte, este ejemplo nos llevará a reflexionar sobre lasrepresentaciones de masculinidad (o lo que se cree que debe ser “un verdadero hombre”)que circulan en el discurso social salteño y se legitiman en el espacio jurídico.
El expediente judicial
En 1994, meses después del matrimonio celebrado en Salta; el cónyuge varón de la unióninicia un juicio de divorcio contencioso por ‘abandono de hogar’ que termina en 1998 comodivorcio de común acuerdo. Hacia 1995, semanas después de iniciado el juicio nace en laciudad donde reside la madre, un hijo varón producto de la unión. En 1998 la sentencia del
3
Para un análisis más detallado de las formas de clasificación ver DURKHEIM, É. y MAUSS, M. “De ciertasformas primitivas de clasificación”. En Obras Completas.
 
2
 juez obrante en el litigo otorga un régimen de visita amplio al padre, lo que implica laautorización del mismo para viajes del menor dentro y fuera del territorio nacional, lainexistencia de limitaciones en las visitas y contactos físicos, más el depósito de dineromensual en concepto de alimentos. En el expediente no hay actuaciones hasta 2004 cuandola madre del niño realiza una presentación judicial ante el juez de familia que entiende en elrégimen de visita; oponiéndose al acuerdo respetado por ambas partes durante 6 (seis) años,aludiendo inconvenientes en el vínculo por la sexo-afectividad del padre del menor quienhabía sido su cónyuge.Entre 2004 y 2005 los padres del niño litigan por el régimen de visitas. Mientras la madreimpide el acceso del padre al menor, éste último recurre a mecanismos previstos en la ley para continuar las visitas. En ningún momento se constata en el expediente que el menor hubiera estado anoticiado del litigio entre los padres.Tres son las acciones del padre obrantes en el expediente durante 2005 hasta la audiencia yresolución del juez de familia: 1.- una exposición policial en la jurisdicción de Santiago delEstero donde vive el menor en oportunidad del impedimento de la visita por parte de losabuelos del menor; 2.- meses después una certificación por escribano público delimpedimento de las visitas por parte de la madre; y 3.- la presentación de estos documentosen el expediente del régimen de visitas con solicitud de revisión al juez, del complimientodel régimen de visitas por parte de la madre. En el mismo año tiene lugar la audiencia entrelas partes fijadas por el juez, que termina resolviendo que la madre debe respetar elrégimen, con la salvedad que el padre debe cumplir con la condición impuesta por la madreque consiste en el impedimento al mismo de visitar al hijo en presencia de ‘amigossospechosos de ser homosexuales’ –palabras textuales en el expediente– ni en lugares quela madre no conociera.Por cuestiones de tiempo no vamos a detenernos en el análisis y presentación exhaustivadel expediente, por lo que dejaremos de marcar todas las cuestiones de discriminación quesurgen del propio discurso judicial; el que termina en su resolución; legitimando yfortaleciendo posiciones homobicas que familiares de ambos lados tomaronsupuestamente para preservar la identidad sexual del menor, aunque deteriorasen en la práctica la relación con el padre, y el derecho que todo niño tiene al vinculo con ambos progenitores.Solo señalaremos aquello que se intentaba evitar en el litigio mencionado: la posibilidadque el menor pudiera vivenciar la condición sexo-afectiva del padre. Focalizaremos encambio lo que intenta ser nuestro aporte a la discusión de la presente ley de ViolenciaFamiliar que es justamente evidenciar una de las formas en que la misma deja fuera deconsideracn cuestiones que sobrevienen cuando los progenitores no responden alsupuesto heterosexual que sostiene, y que el discurso judicial legitima y pondera.
Al respecto de las masculinidades en el discurso sociológico y jurídico.
Desde el momento mismo del nacimiento, los varones son introducidos en un universo dereglas e imperativos sobre lo que significa e implica ser un “verdadero” hombre. Eseuniverso, define las formas de hacer, de pensar y de sentir que una sociedad, cultural ehistóricamente determinada, anhela para cada uno de sus varones.

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->