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El Latino de Hoy - Semanal - 10 de Junio, 2009
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Brazil stretching cloutto Central America
By Andrés Oppenheimer
Brazilian President Luiz Inácio Lula da Silva’s largelyunnoticed trip to Central America last week underscored aninteresting phenomenon: Brazil is making big inroads into aregion that was traditionally seen as Mexico’s backyard.The trend, brought to my attention in a story Thursdayat the website www.infolaewtam.com, is further evidenceof Brazil’s growing emergence as Latin America’s regionalleader over the past decade.Despite being Latin America’sbiggest and most populous country,Brazil had long been a sleepinggiant that didn’t want to get tooclose to its neighbors, nor getinvolved in the region’s messypolitical conflicts. Many in theregion jokingly called Brazil a“vegetarian dinosaur.”But since the late 90s, whenBrazil got its economic housein order, Brazil has graduallyincreased its role as a political and economic leader in theregion.In 2000, Brazil launched the South American summits,which automatically excluded Mexico and left Brazil as theundisputed regional leader. In 2008, Brazil took that groupa step further by creating the union of South AmericanNations (UNASUR) and hosting the first Latin Americanand Caribbean summit, the first such meeting without thepresence of the United States.Now, Brazil is setting its eyes on Central America. Lulada Silva’s trip to El Salvador, Guatemala and Costa Rica --while the region’s attention was focused on the Organizationof American States’ meeting in neighboring Honduras to liftCuba’s OAS suspension -- was the third visit by the Brazilianpresident to Central America in 13 months.Lula da Silva’s May 29, 2008, visit to El Salvador wasthe first ever by a Brazilian president. Over the past year,Brazil has joined the Central American Integration System(SICA) -- the Central American governments’ economicbloc -- as a “regional observer’’ state, and has said it plansto join the Central American Economic Integration Bank asan extra-regional partner.Brazil is also leading negotiations to sign a preferentialtrade agreement between Central America and MERCOSUR,the South America’s economic bloc made up of Brazil,Argentina, Uruguay and Paraguay. In addition, Brazilhas stepped up technical assistance to help Guatemalaset up poverty reduction programs, has given soft loansto Guatemala to buy six Brazilian-made “Supertucano’’aircraft and radars and has started an experimental ethanolplant in El Salvador.Marisol Argueta, who was El Salvador’s foreign ministeruntil Monday, told me in a telephone interview that whileBrazil has taken up a more active role throughout LatinAmerica “nowhere is that more visible than in CentralAmerica because until two years ago our relations withBrazil were almost nonexistent.”While Mexico -- and, increasingly, Venezuela -- arethe biggest Latin American economic partners of CentralAmerica, Brazil’s role is growing. Central America’s two-way trade with Mexico was $4.4 billion last year, while tradewith Brazil was $.2 billion.But Brazil’s most important inroads in Central Americamay be political, especially as a counterweight to Venezuela’sefforts to prop up radical leftist groups in the region.El Salvador’s new leftist President Mauricio Funes, whosewife is Brazilian and a former activist with Lula da Silva’sWorker’s Party, said that “my two models will be BarackObama . . . and my personal friend Lula da Silva.”While the Brazilian president attended Funes’inauguration ceremony, Venezuelan President Hugo Chávez-- who had given financial aid to Funes’ backers throughsubsidized oil sales -- was notably absent. Chávez later saidhe stayed at home because of security concerns.“Brazil is being welcomed in Central America as astrategic and ideological ally,” said Manuel Orozco, aCentral America expert with the Washington D.C.-basedInter-American Dialogue think tank. “Lula represents apolitical balancing point that many Central American leadersare seeking to reach internally.”My Opinion: The good news is that Brazil’s growingpresence in Central America will help offset Chávez’s petro-dollar diplomacy in the region. The bad news is that Brazil’sforeign policy is totally self-serving and has shown littleinterest in defending human rights or abiding by regionalcommitments for the collective defense of democracy.If, instead of publicly praising Chávez and Cuba’sdictatorship while quietly negotiating a growing presence of Brazilian companies in those countries, Lula da Silva wouldat least abstain from giving moral support to authoritarianrulers, he would do a great favor to Brazil -- and to the restof the region.
Brasil entra enCentroamérica
Por Andrés Oppenheimer
El viaje del presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silvaa Centroamérica la semana pasada, pasó casi inadvertido,pero puso de relieve un interesante fenómeno: la crecienteinfluencia de Brasil en una región que tradicionalmente hasido vista como el patio trasero de México.Este fenómeno, que me llamó la atención leyendo unartículo del 4 de junio en el sitio de internet www.infolatam.com, es una nueva evidencia del creciente rol de Brasil comolíder regional latinoamericano en la última década.A pesar de ser el país más grande y populoso deLatinoamérica, Brasil había sido durante mucho tiempo ungigante dormido, que no quería tener mucho que ver consus vecinos, ni involucrarse en los conflictos políticos de laregión. En Latinoamérica muchos bromeaban que Brasil eraun ``dinosaurio vegetariano’’.Pero desde fines de la década de 1990, cuando Brasil pusosu economía en orden, el país ha ido aumentando gradualmentesu liderazgo político y económico en la región.En el 2000, lanzó las cumbres sudamericanas, que excluíanautomáticamente a México y dejaban al gobierno de Brasiliaen el lugar de líder indisputado de la región. En el 2008, Brasilllevó al grupo un paso más allá con la creación de la Uniónde Naciones Sudamericanas (UNASUR), convirtiéndose enanfitrión de la primera cumbre de Latinoamérica y el Caribe,sin la presencia de Estados Unidos.Ahora, Brasil está poniendo sus ojos en Centroamérica. Elviaje de Lula a El Salvador, Guatemala y Costa Rica, la semanapasada --mientras la atención de la región se concentrabaen la reunión de la Organización de Estados Americanos enHonduras para levantar la suspensión de Cuba en la OEA --fueel tercero hecho por el presidente brasileño a Centroaméricaen los últimos trece meses.La visita del 29 de mayo del 2008 de Lula a El Salvadorfue la primera de un presidente de Brasil a ese país. El añopasado, Brasil se unió al Sistema de Integración de CentroAmérica (SICA) --el bloque económico conformado porsiete gobiernos del área centroamericana --en carácter de‘’observador regional’’, y anunció su plan de unirse al BancoCentroamericano de Integración Económica como miembroextraregional.Además, Brasil está iniciando negociaciones para firmarun acuerdo de comercio preferencial entre Centroamérica yel bloque económico sudamericano, el MERCOSUR. Porañadidura, Brasil ha incrementado su asistencia técnica aGuatemala para crear programas de reducción de la pobreza,ha concedido préstamos blandos a Guatemala para quecompre 6 aviones ‘’Supertucano’’ de producción brasileña,y ha puesto en marcha una planta experimental de etanol enEl Salvador.Marisol Argueta, quien fue ministra de RelacionesExteriores de El Salvador hasta el 1ro. de junio, me dijo enuna entrevista telefónica que aunque Brasil ha asumido un rolde mayor protagonismo en toda Latinoamérica, ``el fenómenose nota mucho más en Centroamérica, porque hasta hace dosaños nuestras relaciones con Brasil eran casi inexistentes’’.Aunque México --y cada vez más, Venezuela-- son lossocios económicos latinoamericanos más importantes deCentroamérica, el rol de Brasil está creciendo rápidamente.El comercio bilateral de Centroamérica con México es de$4,400 millones por año, mientras el comercio con Brasil esde $1,200 millones, según cifras oficiales.Pero los avances más importantes de Brasil enCentroamérica posiblemente sean políticos, y quizá sirvancomo contrapeso a los esfuerzos venezolanos para a apuntalara grupos radicales de izquierda en la región.El nuevo presidente izquierdista de El Salvador, MauricioFunes, cuya esposa es brasileña y ex activista del Partido delos Trabajadores de Lula, dijo la semana pasada que ``misdos referentes son Barack Obama y Lula da Silva, mi amigopersonal’’.Mientras el presidente de Brasil asistió a la ceremonia deasunción de Funes, el presidente venezolano Hugo Chávez--quien oficialmente había financiado a alcaldes partidarios deFunes por medio de ventas de petróleo subsidiadas-- estuvonotoriamente ausente. Más tarde Chávez alegó que se habíaquedado en casa por razones de seguridad.‘’Brasil es bienvenido en Centroamérica como aliadoestratégico e ideológico’’, me señaló Manuel Orozco, unexperto en Centroamérica del Diálogo Interamericano,con sede en Washington. ``Lula representa el punto deequilibrio político-ideológico que la región trata de lograrinternamente’’.Mi opinión: La buena noticia es que la creciente presenciade Brasil en Centroamérica será un buen ejemplo económico, yun contrapeso a la influencia de Chávez en la región. La malanoticia es que la política exterior de Brasil es inusualmenteegoista, y ha mostrado poco interés en defender los derechoshumanos o en cumplir con compromisos regionales para ladefensa colectiva de la democracia.Si en vez de elogiar públicamente a Chávez y a la dictaduracubana mientras negocia en privado una mayor presencia deempresas brasileñas en esos países, Lula se abstuviera al menosde ofrecer apoyo moral a los gobernantes autoritarios, le haríaun enorme favor a Brasil, y al resto de la región.
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