ESTABLECER LA LÍNEA BASE
Sin embargo, antes de comenzar el proceso de evaluación y teniendo en cuenta que toda interven-ción requiere un seguimiento, debemos establecer una línea base para una posterior comparación.Esta línea base la podemos obtener no sólo registrando la conducta problemática, sino también através de la valoración que los demás tienen de la persona con discapacidad. Esta valoración serecoge en un cuestionario denominado Cuestionario de valoración social. En el apéndice 1 seencuentra un ejemplar del cuestionario, pero el cuestionario debe ser adaptado al comportamien-to que presenta la persona con discapacidad. Dicho cuestionario es conveniente que sea rellenadopor toda aquella persona que esté en contacto directo con la que manifiesta conductas problemá-ticas y a la cual va dirigida la intervención. En él se refleja la percepción de cómo las conductas pro-blemáticas que presenta la persona repercuten en el contexto que le rodea y por tanto en la calidadde vida.De este modo, si de nuestra intervención se obtiene algún resultado positivo, este va a ser perci-bido por la gente que rodea a la persona con discapacidad, y si las personas que rellenaron elcuestionario la primera vez lo vuelven a completar después de la intervención podremos observarcomo la percepción a nivel social también será más positiva. Sin embargo si nuestra intervenciónno repercute a nivel social de la persona con discapacidad nuestra intervención habrá sido pocoexitosa.Es muy importante recoger datos para obtener una línea base con la cual poder comparar losresultados obtenidos por la intervención. Estos datos deben recogerse antes del comienzo de laevaluación funcional, ya que a veces el simple hecho de obtener una visión compartida de la per-sona con discapacidad produce un efecto positivo, apreciándose un cambio en la persona quepresenta conductas problemáticas, debido al cambio de relación que se mantiene con ella.
Estrategias de evaluación funcional
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