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 El cuerpo era ligero, como de cierva; las manos fuertes y huesudas. Venía del desierto, deTierra Adentro, y todo parecía quedarle chico: las puertas, las paredes, los muebles (...)Todos los años, la india rubia solía llegar a las pulperías de Junín, o del Fuerte Lavalleen procura de baratijas y “vicios”; no apareció, desde la conversación con mi abuela. Sinembargo, se vieron otra vez. Mi abuela había salido a cazar; en un rancho, cerca de losbañados, un hombre degollaba una oveja. Como en un sueño, pasó la india a caballo. Setiró al suelo y bebió la sangre caliente. No sé si lo hizo porque ya no podía obrar de otromodo, o como un desafío y un signo.
Jorge Luis Borges,
 Historia del guerrero y de la cautiva. Paso del Norteque lejos te vas quedandotus divisionesde mí se están alejandomis padres y mis hermanosde mi se están acordando¡ay, qué destino! para ponerme a llorar.
A disposición del autor, canción “Paso del Norte”.
Si no quieres que la nombre y si no quieres que el vientolleve nuestro pensamientoentonces ponle ventanas Ponle ventanas al viento si es que quieres que la olvide si tu quieres que la deje ponle ventanas al vientoSi no quieres que la mire ponle ventanas al viento...
 Cornelio Reyna canción “Ventanas al viento”.
 
INDIA CAUTIVA Y EL VIENTO DEL NORTE.
Juan Cristóbal López Carrera
INTRODUCCIÓN.
La primera versión de la referencia que se analiza en este escrito la escuchamos de boca de nuestro abuelo paterno, en la cabecera municipal de General Terán (centro orientedel estado de Nuevo León), hace aproximadamente catorce años (1988). No la grabamos porque en ese tiempo ni siquiera imaginábamos la existencia de técnicas elementales para elestudio de la narrativa tradicional y la historia oral; además, era común oír ese tipo denarraciones sólo por gusto.La historia decía -palabras más, palabras menos- lo siguiente: un tío del abuelocontaba que a un rancho de Terán llevaron en cierta ocasión una india, la cual estuvotrabajando allí por años. No se sabía de dónde había sido traída ni el motivo, pero la mujer se hizo “célebre” en las comunidades vecinas porque cuando corría el viento del nortelanzaba unos gritos. Tan fuertes y desgarradores que provocaban el estremecimiento de losvecinos.La forma pausada y los gestos utilizados por el abuelo para contar lo que su familiar a su vez le contara, provocaban una evocación clara de la mujer, e incluso transmitían unligero desasosiego. Eso sí, aclaraba:
 El tío no conoció a esa india; él había oído la plática sobre ella de otras gentes.
Desde la primera vez que supimos aquel trágico destino, imaginamos en numerososinstantes a su protagonista: su tierra de origen, que al parecer tanto extrañaba; el eco de susgritos por los montes; la causa, motivo y destino final de su cautiverio. ¿Era del nortede nuestra actual entidad, o de las planicies allende el Bravo? ¿Era la única cautiva, o hubootras? ¿Moriría de vieja en el rancho a donde fue llevada? ¿Fue algún día liberada?¿Convivía con la gente de los alrededores? ¿Qué sería de sus padres, hermanos, e hijos?
 
En pleno centro de la ciudad de Monterrey nos asalta una y otra vez la imagen de lacautiva. Es como si al evocar sus lamentos el viento septentrional despertara y reclamara ala urbe, al olvido.
LAS REFERENCIAS ORALES DE BASE.
La historia hubiera quedado como una simple muestra de lo que puede conservar lamemoria colectiva, o anécdota personal, si no hubiera sido porque durante el año de 1993tuvimos la oportunidad de registrar dos versiones s de la misma. Ahora : congrabadoras en mano y metidos de lleno con un grupo de compañeras en la recopilación deejemplos de narrativa tradicional nuevoleonesa. Las narraciones son de Hualahuises yLinares.
Ejemplo 1
 Platicaban, me platicaban a mí unas gentes de la hacienda de Guadalupe (que está de Linares para abajo) que habían cogido por ahí una india; y entonces se la llevaron al mayordomo del lugar que se llamaba Pedro Garza Ríos.Y... pos por ahí la tuvieron hasta que se amansó: se dominó con la gente de allí. Latenían en la casa grande. Allí estaba la india aquella; y... y muy bien que andaba pues lahicieron comer y se impuso a su nueva vida: salía de la casa y volvía a ella y cuánto. Pero luego un día se descuidaron y salió al río -sería a bañarse, o quiénse qué- yestaba un caballo muerto ¡y que le entra a comer carne de caballo! Andaba entre la panzadel caballo come y come de los dentros [de las vísceras] del animal; ya tenía el caballo doso tres días de muerto y fue a dar ella con él ¡y que se mete a comer, adentro de la panza del caballo!Y... y luego que la ven unos vecinos ¡nombre, que le van a avisar a don Pedro! Fueron yle dijeron al mayordomo, ¡nombre!, le puso el hombre una paliza: la golpeó, la bañaron: lalavaron bien y la golpeó; y... hasta que ya la encerraron en un cuarto. Pero pos el día que la echaron pa fuera: que la dieron libre otra vez -este- le... Dicen que se salió por allí a la plaza y se subió en un árbol, en un mezquite; y... y queempezó a cortar [oler] el viento, y ahí anda y ahí anda la india... hasta que poco después gritó "¡Aquí derecho mi tierra!", y se fue: no amaneció, no la volvieron a ver..."¡Aquí derecho mi tierra!", fíjese, que cortó el viento, el aire, y supo para dóndequedaba la tierra de ella; y se fue, no amaneció. Y nunca la volvieron a dar [a encontrar]...
(Cruz Plata Barba, 84 años, ejido La Cruz, Hualahuiuses, N. L.)
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