Era todo un ritual la recogida de moras;escoger las más maduras—un negro presagio. Y había siempre una vozque avisaba a las manos infantiles:
No cojáis las que crecenal lado de la carretera.
Los rostros más dulces del amorme han recordado siemprea la misma niña que busca la forma de las nubescon la boca sucia de moras.Esas moras son para mí la cifra de la infancia,que es el verano inconsciente de la vida.Cuando no hemos salido apenas al mundocada color es nuevo y ningún dolor es indeleble.Hace tiempo que no cojo morasen los caminos ni al lado de la carretera.Han desaparecido las frutas, y cuanto nos rodea no son sino secos arbustos.
1
“36 ESTRATEGIAS” MARTIN LOPEZ–VEGA | REVIS TA TEINA
Cogiendo moras en Poo de Llanes
Add a Comment