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ZYGMUNT GROCHOLSKIGombrowicz se había declarado enemigo mortal de toda la pintura y, en general, detodas las artes plásticas, pero tenía una debilidad para con los pintores. Ejercitaba conellos todas las variantes de provocador histriónico y no ocultaba su odio a los museos ya las vernissages.Su grito de batalla contra la pintura:
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¡No creo en la pintura, descreo de toda lapintura!
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, era una exclamación que, según decía él, le daba mucho prestigio entre lospintores, que recibían esas declaraciones con un sincero respeto y que despertabaentre ellos una amistad espontánea.En un principio la pintura se había ocupado de reproducir la naturaleza, pero lanaturaleza pintaba mejor porque era mejor que la copia.Entonces los pintores buscaron la salvación en un espíritu humano que metían en elcuadro, pero la pintura trata casi exclusivamente con la materia, así que el intentoresultó cómico. Se hizo claro entonces que el pintor no debía expresar la naturaleza niel espíritu, sino su propia visión de la naturaleza, expresarse a sí mismo con mediosestrictamente pictóricos, con la forma, la línea y el color. Empezaron entonces adeformar el objeto, pero aún así el objeto no se movía, ¿cómo podían los pintoresexpresarse a sí mismos utilizando algo inmóvil si la existencia es movimiento?La pintura puede transmitir la visión del pintor pero la de un solo instante. La idea deque Van Gogh o Cézanne nos han transmitido su personalidad en sus telas es ciertasólo parcialmente.Si a un escritor le dijeran que tiene que expresarse utilizando girasoles o manzanas sepondría a llorar. Sin embargo ellos han llegado a sernos tan familiares porque laspalabras, es decir, sus biografías han completado la inmensa laguna dejada por losgirasoles y las manzanas.Los pintores, aunque ya se permitían deformar la naturaleza, seguían insatisfechos, así que sintieron la necesidad de liberarse del objeto al que estaban atados como el perroa su cadena. Se propusieron entonces descomponerlo en elementos y crear con ellosun lenguaje abstracto, pero la pintura abstracta tampoco se mueve. En la música laforma pura es posible porque está metida en el tiempo, la forma se renueva a cadamomento y por eso es posible la melodía, pero un cuadro abstracto es como un acordeúnico.Además, la abstracción le quita al cuadro el carácter de reemplazo de la vida que teníacuando imitaba a la naturaleza sin darle nada a cambio.Gombrowicz no creía en el lenguaje espontáneo y natural del hombre, toda forma eslimitación y mentira, pero igualmente acusa a la pintura de ser artificial, demasiadoartificial, y empieza por decirle a Dubuffet que la única arma que utilizará contra lapintura en su polémica será el cigarrillo. Para Gombrowicz el fundamento del valor esla necesidad, pero las necesidades pueden ser legítimas y también artificiales. Lanecesidad del pan, por ejemplo, es legítima y natural, en cambio la necesidad delcigarrillo es artificial. La admiración por la pintura es la consecuencia de un largoproceso de adaptación que se ha llevado a cabo durante siglos.
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