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Juan Carlos Gomez - Gombrowiczidas 17

Juan Carlos Gomez - Gombrowiczidas 17

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Juan Carlos Gómez, doctor en Ciencias de la Administración, nació en Buenos Aires en 1934. Se hizo amigo de Gombrowicz en 1956, a los veintiún años, jugando al ajedrez en el café Rex, cuando cursaba la carrera de Ciencias Físico-Matamáticas. Las cartas que Gombrowicz le escribió desde Europa cuando se fue de la Argentina fueron publicadas por Emecé en 1999.
Fue protagonista principal, junto a otros tres discípulos, de la película de Alberto Fischerman, "Gombrowicz o la seducción", que se estrenó en 1986 y que fue premiada en el festival de Rotterdam ese mismo año.
Es colaborador permanente de la revista literaria polaca "Twórczosc". En el 2004, el año del centenario de Gombrowicz, publicaron tres ensayos suyos: "Nueva guía de Gombrowicz", "No veremo en Bueno Saires" y "Milonga para Gombrowicz". En el año 2005, otro ensayo, "Las cartas", y es de próxima aparición en el año 2008, un conjunto de los "Gombrowiczidas" con los que los bombardeo a diestra y siniestra.
En el año 2004 la editorial argentina "Interzona" publicó, "Gombrowicz, este hombre me causa problemas", y en el año 2006 la revista literaria argentina Prometheus publicó "Gombrowicz, y todo lo demás".
Fue el curador de "El enigma de Gombrowicz", las jornadas sobre Gombrowicz del Centro Cultural Borges en el año 2004, y de "Gombrowicz, y los argentinos", las jornadas del MALBA en el año 2005. Ver: http://www.elortiba.org/gombr2.html
Juan Carlos Gómez, doctor en Ciencias de la Administración, nació en Buenos Aires en 1934. Se hizo amigo de Gombrowicz en 1956, a los veintiún años, jugando al ajedrez en el café Rex, cuando cursaba la carrera de Ciencias Físico-Matamáticas. Las cartas que Gombrowicz le escribió desde Europa cuando se fue de la Argentina fueron publicadas por Emecé en 1999.
Fue protagonista principal, junto a otros tres discípulos, de la película de Alberto Fischerman, "Gombrowicz o la seducción", que se estrenó en 1986 y que fue premiada en el festival de Rotterdam ese mismo año.
Es colaborador permanente de la revista literaria polaca "Twórczosc". En el 2004, el año del centenario de Gombrowicz, publicaron tres ensayos suyos: "Nueva guía de Gombrowicz", "No veremo en Bueno Saires" y "Milonga para Gombrowicz". En el año 2005, otro ensayo, "Las cartas", y es de próxima aparición en el año 2008, un conjunto de los "Gombrowiczidas" con los que los bombardeo a diestra y siniestra.
En el año 2004 la editorial argentina "Interzona" publicó, "Gombrowicz, este hombre me causa problemas", y en el año 2006 la revista literaria argentina Prometheus publicó "Gombrowicz, y todo lo demás".
Fue el curador de "El enigma de Gombrowicz", las jornadas sobre Gombrowicz del Centro Cultural Borges en el año 2004, y de "Gombrowicz, y los argentinos", las jornadas del MALBA en el año 2005. Ver: http://www.elortiba.org/gombr2.html

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1
 
17
 
Gombrowiczidas
 
2009
 Juan Carlos Gómez 
WWW
.
ELORTIBA
.
ORG
 
 
2
WITOLD GOMBROWICZ, NOÉ JITRIK Y HORACIO SACCONo es tan fácil encontrar entre los rostros de los gombrowiczidas alguno querepresente el espíritu festivo de estos días, un rostro en el que aparezca especialmenteuna bondad feliz.
“Los medios literari
os de todas las latitudes geográficas están integrados por seresambiciosos, susceptibles, absortos en su propia grandeza, dispuestos a ofenderse por
la cosa más mínima”
 Si el juicio de Gombrowicz se hubiera ajustado totalmente a la verdad yo no podríahaber encontrado ese rostro benevolente pues la cara es a menudo el reflejo del alma.Sin embargo, a pesar de todas las prevenciones que tenía Gombrowicz contra lamezquindad de los hombres de letras, buscando con algún detenimiento encontré dosrostros que se ajustan cumplidamente a mi deseo, a saber: el del Benevolente y el delGran Ortiba, dos gombrowiczidas con formaciones diferentes.
La inclusión de Gombrowicz en “Historia crítica de la literatura argentina” que llevó
adelante el Benevolente venciendo la resistencia que le opuso una buena parte de laintelectualidad local es una de las señales más conspicuas que aparecen sobre laexistencia de un Gombrowicz argentino.A pesar de su rostro bondadoso y feliz el Benevolente es un tanto anfibológico pues enmenos de lo que canta un gallo me escribió algunas palabras que se muerden la cola.
“(...) pero tengo un problema: el material de los gombrowiczidas es tan abundante que
no tengo tiempo de leerlo pues cada día llega una nueva entrega (...) Lo siento, peromis límites son esos; sólo me quedaba advertírselo para que usted no creyera que meestoy dedicando a Witold Gombrowicz y no le comento la originalidad de su
pensamiento y su prosa (...)”
 
“(...) Además, y no es poco en mi caso, he leído algunos de los grom
browiczidas, muydivertido. Me prometo cuidar mis elogios, se me pueden volver en contra y no debe
haber nada peor que eso suceda a fin de año (...)”
 Hay hombres que piensan observando el mundo, y otros que piensan después de leerun libro. Una de las ocupaciones principales que tienen los hombres de letras es la deleer, pero acostumbran a decir que leen más de lo que en realidad leen. Gombrowiczhizo experimentos memorables en Polonia y en la Argentina para demostrar que estaafirmación es cierta.En dos momentos distintos y no muy lejanos entre sí, uno de los escritores másimportantes de Polonia, Jan Lechon, escribía sobre Gombrowicz cosas contradictoriasQue era loco, sórdido y hediondo, y poco tiempo después, que su obra era excelente yque le producía mucho placer. ¿Por qué cambió de opinión? Gombrowicz descubreque cambió de opinión porque nunca la tuvo. ¿Y por qué nunca la tuvo? Porque no lohabía leído, o porque lo había leído así nomás, echándole un vistazo, que es lo mismoque había hecho Gombrowicz con los poemas de Jan Lechon. De este modo concluyeque ésta es la razón por la que existe una mayor orientación en las lecturas que hacen
 
3
los estudiantes obligados a leer, que en muchos literatos profesionales que hablan conmaestría de textos que no conocen.Dediqué horas enteras a estudiar el tipo de las relaciones que me vinculaban con loseditores, comparé a las editoriales con cajas negras y analicé el comportamiento de loseditores y de esos auxiliares que tienen llamados lectores a los que motejé depulgones.Asocié los extremos de su conducta al comportamiento de los asesinos seriales y de losrufianes melancólicos y determiné que su naturaleza sólo alcanza un desarrollo que nova más allá del nivel de los protoseres.Dividí en cinco grupos las técnicas que utilizan los editores para contrariar a los autoresy por fin, estos personajes vinculados a la actividad de escribir desde hace tantossiglos, terminaron por hacerme perder la paciencia y el humor.El muro impenetrable que levantaron a mis escritos no me desalentó pues estabaprotegido por el club de gombrowiczidas, y seguí escribiendo como si tal cosa con laesperanza de que algún día podría vivir del trabajo acumulado como le había ocurridoa Gombrowicz.Los dos casos tienen, sin embargo, aspectos materiales bien distintos, pues el trabajoque tengo acumulado es de cuatro años solamente y no de treinta años como lo teníaacumulado Gombrowicz, y yo, por una gran fortuna para mí, no vivo de lo que escribo.Mientras corrían los días, las semanas, los meses y los años fui incorporando miembrosal club de gombrowiczidas valiéndome de una variedad de recursos, especialmente delconocimiento personal, más recientemente también de las páginas de internet.Y de repente una mano poderosa derribó el muro. El Gran Ortiba, uno de los príncipesdel club de gombrowiczidas, empieza a publicar todo mi trabajo acumulado no editadoen la Argentina, pero decide ir más allá y termina publicando también lo ya editado. Larevista El Ortiba se ha convertido para mí en un hogar y el Gran Ortiba en un afectuosobenefactor.Yo estoy un poco aturdido por estos acontecimientos recientes y me han asomadoinesperadamente unos sentimiento religiosos sólo comparables con los que se tienenen la primera comunión y en las proximidades de las fiestas que necesitan de rostrosparecidos a los que se ven en las fotos que forman parte de este gombrowiczidas.Una sensación parecida a la que puede producir un trastorno del cosmos se apoderade mí cuando algún editor publica lo que escribo. Este fenómeno cultural increíble seha producido en todo lo que me concierne cuando escribo sobre Gombrowicz y el Gran
Ortiba, comandante en jefe de la revista “El Ortiba”, empezó a publicar desde el mes
de marzo todo lo que llevo escrito, todo lo que estoy escribiendo y, si Dios lo permite,todo lo que escribiré en el futuro.Yo pasé una sola Navidad con Gombrowicz en Piriápolis, en la casa de los Swieczewski
en el año 1961. En el momento del brindis a mí se me ocurrió decir “prosit”, una
ocurrencia bastante extraña en una reunión de polacos. La cuestión es queGombrowicz exclamó al instante y en voz alta:
 –Dijo “closet”. Como era un asunto que
no se podía aclarar me puse colorado como un tomate, y sentí que Gombrowicz meestaba descolocando.

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