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Teoria General de La Ocupacion El Interes y El Dinero

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J. M. Keynes: Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero
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.................................
Tal vez un breve resumen de la teoría de la ocupación que se desarrollará en el curso de lossiguientes capítulos pueda ayudar al lector en esta etapa, aun cuando quizá no sea completamenteinteligible. Los términos usados se aclararán con mayor cuidado en su oportunidad. En esteresumen supondremos que el salario nominal y el costo de los otros factores son constantes porunidad de trabajo empleado; pero esta simplificación, de la que prescindiremos después, se usaúnicamente para facilitar la exposición. El carácter esencial del argumento es exactamente igual,sin importar que los salarios nominales, etc., sean o no susceptibles de modificarse.El bosquejo de nuestra teoría puede expresarse como sigue: cuando aumenta la ocupaciónaumenta también el ingreso global real de la comunidad; la psicología de ésta
,
es tal que cuandoel ingreso real aumenta, el consumo total crece, pero no tanto como el ingreso. De aquí que losempresarios se resentirían de una pérdida si el aumento total de la ocupación se destinara asatisfacer la mayor demanda de artículos de consumo inmediato. En consecuencia, para justificarcualquier cantidad dada de ocupación, debe existir cierto volumen de inversión que baste paraabsorber el excedente que arroja la producción total sobre la
 
que la comunidad decide consumircuando la ocupación se encuentra a dicho nivel; porque a menos que exista este volumen deinversión, los ingresos de los empresarios serán menores que los requeridos para inducirles aofrecer la cantidad de ocupación de que se trate. Se desprende, por tanto, que, dado lo quellamaremos la propensión a consumir de la comunidad, el nivel de equilibrio de la ocupación, esdecir, el nivel que no induce a los empresarios en conjunto a ampliar o contraer la ocupación,dependerá de la magnitud de la inversión corriente. El monto de ésta dependerá, a su vez, de loque llamaremos el incentivo para invertir, que, como después se verá, depende de la relaciónentre la curva de eficiencia marginal del capital y el complejo de las tasas de interés parapréstamos de diversos plazos y riesgos.Así, dada la propensión a consumir y la tasa de nueva inversión, sólo puede existir un nivel deocupación compatible con el equilibrio, ya que cualquier otro produciría una desigualdad entre elprecio de la oferta global de la producción en conjunto de su demanda global. Este nivel nopuede ser mayor la ocupación plena, es decir, el salario real no puede ser menor que ladesutilidad marginal del trabajo; pero no existe lo general, para esperar que sea igual
 
a laocupación plena. La demanda efectiva que trae consigo la plena ocupación es un caso especialque sólo se realiza cuando la propensión a consumir y el incentivo para invertir se encuentran enuna relación mutua particular. Esta relación particular, que corresponde a los supuestos de lateoría clásica, es, en cierto sentido, una relación óptima; pero sólo puede darse cuando, poraccidente o por designio, la inversión corriente provea un volumen de demanda justamente igualal excedente del precio de la oferta global de la producción resultante de la ocupación plena,sobre lo que la comunidad decidirá gastar en consumo cuando la ocupación se encuentre en eseestado.Esta teoría puede resumirse en las siguientes proposiciones:1) En determinada situación de la técnica, los recursos y los costos, el ingreso (tanto monetariocomo real) depende del volumen de ocupación N.2) La relación entre el ingreso de la comunidad y lo que se puede esperar que gaste enconsumo, designada por Di, dependerá de las características psicológicas de la comunidad,que llamaremos su propensión a consumir. Es decir, que el consumo dependerá del nivel deingreso global y, por tanto, del nivel de ocupación N, excepto cuando ocurre algún cambioen la propensión a consumir.3) El volumen de trabajo N que los empresarios deciden emplear depende de la suma (D) de
 
dos cantidades, es decir, D1, la suma que se espera gastará la comunidad en consumo, y D2,la que se espera que dedicará a nuevas inversiones. D es lo que antes hemos llamadodemanda efectiva.4) Desde el momento que D1 + D2 = D = F (N), en donde F es la función de la oferta global, ycomo, según hemos visto en 2), D1 es función de N, que puede escribirse X(N), de-pendiendo de la propensión a consumir, se deduce que F (N) - X (N) = D2.5) De aquí se desprende que, en equilibrio, el volumen de ocupación depende: a) de la funciónde la oferta global, F; b)
 
de la propensión a consumir, X; y c) del volumen de inversión,D2. Esta es la esencia de la teoría general de la ocupación.6) Para cada valor de N hay una productividad marginal correspondiente de la mano de obra enlas industrias de artículos para asalariados, la que determina el salario real. El párrafo 5)está sujeto, por tanto, a la condición de que N no puede exceder
 
de aquel valor que reduce elsalario real hasta igualarlo con la desutilidad marginal de la mano de obra. Esto quiere decirque no todos los cambios en D son compatibles con nuestro supuesto provisional de que lossalarios nominales son constantes. Por esta razón será necesario, para realizar unaexposición más completa de nuestra teoría, renunciar a esta hipótesis.7) En la teoría clásica, de acuerdo con la cual D
=
F (N)
 
para todo
s
los valores de N
 ,
elvolumen de ocupación está en equilibrio neutral en todos los casos en que
 
N
 
sea inferior almáximo, de manera que puede esperarse que la fuerza de la competencia entre losempresarios lo eleve hasta dicho valor máximo. Sólo en este punto, según la teoría clásica,puede existir equilibrio estable.8) Cuando la ocupación
 
aumenta, D, hará la propio, pero no tanto
 
como D; ya que cuando elingreso sube, el consumo lo hará también, pero menos. La clave de nuestro problemapráctico se encuentra en esta ley psicológica; porque de aquí se sigue que cuanto mayor seael volumen de ocupación, más grande será la diferencia entre el precio de la oferta global (Z)de la producción correspondiente y la suma (D1) que los empresarios esperan recuperar conlos gastos de los consumidores. Por tanto, si no ocurren cambios en la propensión aconsumir, la ocupación no puede aumentar, a menos que al mismo tiempo D2 crezca en talforma que llene la diferencia creciente entre Z y D1. Por consiguiente, el sistema económicopuede encontrar en sí mismo un equilibrio estable con N
 
a un nivel inferior a la ocupacióncompleta, es decir, al nivel dado por la intersección de la función de demanda global y lafunción de oferta global - excepto en los supuestos especiales de la teoría clásica, de acuerdocon los cuales actúa alguna fuerza que, cuando la ocupación aumenta, siempre hace que D2suba lo suficiente para cubrir la distancia creciente que separa a Z de D1.El volumen de ocupación no está, pues, fijado por la desutilidad marginal del trabajo, medidaen salarios reales, excepto en el caso de que la oferta disponible de mano de obra para unamagnitud dada de salarios reales señale un nivel máximo a la ocupación. La propensión aconsumir y el coeficiente de inversión nueva determinan, entre ambos, el volumen de ocupación,y éste está ligado únicamente a un nivel determinado de salarios reales -no al revés.-. Si lapropensión a consumir y el coeficiente de inversión nueva se traducen en una insuficiencia de lademanda efectiva, el volumen real de ocupación se reducirá hasta quedar por debajo de la ofertade mano de obra potencialmente disponible al actual salario real, y el salario real de equilibrioserá mayor que la desutilidad marginal del nivel de equilibrio de la ocupación.Este análisis nos proporciona una explicación de la paradoja de la pobreza en medio de laabundancia; porque la simple existencia de una demanda efectiva insuficiente puede, y a menudohará, que el aumento de ocupación se detenga antes que haya sido alcanzado el nivel deocupación plena. La insuficiencia de la demanda efectiva frenará el proceso de la producciónaunque el producto marginal de la mano de obra exceda todavía en valor a la desutilidadmarginal de la ocupación.
 
Más aún, cuanto más rica sea la comunidad, mayor tenderá a ser la distancia que separa suproducción real de la potencial y, por tanto, más obvios y atroces los defectos del sistemaeconómico; porque una comunidad pobre estará propensa a consumir la mayor parte de suproducción, de manera que una inversión modesta será suficiente para lograr la ocupacióncompleta; en tanto que una comunidad rica tendrá que descubrir oportunidades de inversiónmucho más amplias para que la propensión a ahorrar de sus miembros más opulentos seacompatible con la ocupación de los más pobres. Si en una comunidad potencialmente rica elincentivo para invertir es débil, entonces, a pesar de su riqueza potencial, la actuación delprincipio de la demanda efectiva la empujará a reducir su producción real hasta que a pesar dedicha riqueza potencial, haya llegado a ser tan pobre que sus excedentes sobre el consumo sehayan reducido lo bastante para corresponder a la debilidad de incentivo para invertir.Pero falta lo peor: no solamente es más débil la propensión marginal a consumir en unacomunidad rica, sino que, debido a que su acumulación de capital es ya grande, lasoportunidades para nuevas inversiones son menos atractivas, a no ser que la tasa de interés bajelo bastante deprisa, lo cual nos lleva a la teoría del interés y a las razones por las cuales no bajaautomáticamente al nivel apropiado, de lo que nos ocuparemos en el Libro IV.En esta forma, el análisis de la propensión a consumir, la definición de eficiencia marginaldel, capital y la teoría de la tasa de interés son las tres lagunas principales de nuestros conoci-mientos actuales, que es necesario llenar. Cuando esto se haya logrado encontraremos que lateoría de los precios ocupa su lugar apropiado como subsidiaria de nuestra teoría general.Veremos después, sin embargo, que el dinero juega papel esencial en nuestra teoría de la tasa deinterés e intentaremos desentrañar las características peculiares del dinero que lo distinguen deotras cosas......................
L. Pasinetti: Crecimiento y distribución de la renta
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 Rasgos ricardianos del análisis de Keynes
Podemos considerar ahora brevemente los instrumentos analíticos de Keynes. El rasgo másnotable que aparece inmediatamente es la clara ruptura de Keynes con la tradición, nacidasesenta años antes, de la teoría económica marginalista y su retorno a los métodos de análisis delos primeros economistas clásicos de comienzos del XIX.La concepción entera de un sistema económico como el que está tras las ecuaciones(anteriores) es típicamente clásica. El empleo de variables macroeconómicas, la división detodos los agentes económicos en grandes categorías (consumidores y empresarios, en el caso deKeynes), el propósito de determinar el tipo de interés y por implicación, la distribución de larenta fuera del campo de la producción, son rasgos, todos ellos, heredados del análisis económi-co clásico. Incluso la tabla de la eficiencia marginal del capital, que pudiera parecer, ante unamirada superficial, perteneciente al análisis económico marginalista, cuando se examina conmayor profundidad resulta tener un origen bastante diferente. La ordenación de todos losproyectos de inversión con arreglo a un orden decreciente de rentabilidad, que realiza Keynes,tiene afinidad con la ordenación de Ricardo de todas las tierras según un orden decreciente enfertilidad que con cualquier elaboración económica marginalista. Y en
 
todo caso, no existeninguna necesidad de considerar la tabla de eficiencia marginal del capital de Keynes comoexpresión de una teoría del capital basada en la productividad marginal. Esta teoría su ponenecesariamente una relación monótona inversa entre intensidad de capital y tipo de interés. Pero

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