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Golpe de Estado 23 F 3

Golpe de Estado 23 F 3

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«ARMADA ME DIJO QUE EL PSOELE VOTARIA PARA PRESIDENTE»
ASI SE PARO EL GOLPE / 
SABINO FERNANDEZ CAMPO CONOCE COMO POCOS LAS CLAVES DE LAS 15 HORAS QUEMEDIARON ENTRE EL ASALTO DEL CONGRESO Y LA RENDICION DEL TENIENTE CORONEL ANTONIO TEJERO. EL EX JEFEDE LA CASA DEL REY EXPLICA COMO SE LAS INGENIO DON JUAN CARLOS PARA DETENER LA INTENTONA INVOLUCIONISTA
«TEJERO ME CONTESTO QUENO ACEPTABA MAS ORDENESQUE LAS DEL GENERAL MILANSY ME COLGO EL TELEFONO»
SABINO FERNANDEZ CAMPO
M.CERDAN/A.RUBIO
S
abino Fernández Cam-po (Oviedo, 1918) estu-vo durante casi tres lus-tros al frente de la Casadel Rey: primero, comosecretario general(1978-1990), y más tar-de como jefe de la pro-pia Casa (1990-1993), cargo en elque sucedió a Nicolás de Cotoner,marqués de Mondéjar. El vivdesde el corazón de La Zarzuelatodo lo ocurrido desde el momentoen que se conoció que Tejerohabía asaltado el Congreso a pun-ta de pistola. Ahora, 20 años des-pués de aquel lamentable episodio,Fernández Campo quiere haceralguna aclaración antes de respon-der a nuestras preguntas:Cuando se cumplen 20 añosde los acontecimientos del 23 defebrero de 1981, en los que mecorrespondió participar comosecretario general de la Casa deS.M. el Rey, yo había pensado entomar una decisión: no hacerdeclaraciones sobre un hecho enrelación con el cual yo no tengotodas las claves. Pero, después demeditarlo mucho, creo que misilencio podría interpretarse comoun deseo por mi parte de guardaralgún secreto importante.Por amistad y por compañeris-mo, siempre he lamentado profun-damente la suerte de quienestuvieron que pagar por sus deseosde lograr lo mejor para España através de procedimientos equivo-cados. Ahora celebraría que todosrindieran culto a esa verdad queles honraría.
Pregunta.—
Algunas personasque siguieron de cerca el 23-Fmantienen que el golpe se parógracias a Fernández Campo y aun coronel de la base aérea deManises que desobedeció al gene-ral Milans del Bosch y así impidióque despegaran los aviones.
Respuesta.—
He de decir quesería absurdo concretar en perso-nas determinadas, de un nivel muysecundario además, el resultadode lo sucedido. En aquellosmomentos, y como consecuenciade mi destino en la Casa, yo tuveel honor de estar cerca del Reyy por eso estoy en condiciones dedecir que todos los allí presentesactuamos de acuerdo con los pro-pósitos y las directrices de SuMajestad.Si tuviera que señalar a una sólapersona que dirigió las accionesque condujeron finalmente al fra-caso del golpe, ésa sería la per-sona del Rey que, no se olvide,es el jefe supremo delas Fuerzas Armadas,según la Constitu-ción.
P.—
Primero refor-zó usted la guardiaalrededor del Palacioy después le aclaró algeneral Juste que LaZarzuela no estabadetrás del intento degolpe. ¿Qué fue exac-tamente lo que le dijo usted a Jus-te para que la Brigada Acorazadano saliera a la calle?
R.—
Ante una situación tananormal, era completamente obli-gado que el servicio de Seguridadde La Zarzuela tomara las precau-ciones especiales aconsejables.Y, por lo que se refiere a miconversación con el general Juste, jefe de la División Acorazada Bru-nete, tengo que decir que se pro-dujo bastante tiempo después delasalto al Congreso. Lo que hicefue responder a una pregunta suyaa propósito de si el general Arma-da estaba en La Zarzuela o si sele esperaba allí. Yo me limité areflejar la verdad: no estaba enPalacio ni, por supuesto, se leesperaba.
P.—
¿Qué habría sucedido si,cuando el Rey mantuvo una con-versación telefónica con el generalGabeiras, Don Juan Carlos nohubiera sido informado por ustedde que Armada estaba al frentedel intento de golpe?
R.—
Es que yo no informé deeso al Rey porque yo ignorabaentonces, y continúo ignorándoloahora, si Armada estaba efectiva-mente o no al frente del golpe.Yo conocía tan sólo sus propósitosdeclarados de intentar colaborarpara poner fin a la situación dequienes estaban en esos momen-tos recluidos en el Congreso. Loque sí consideré oportuno fue queel general Armada permanecieraen su puesto como segundo jefedel Estado Mayor Central que era,sin necesidad de que se trasladaraal Palacio de La Zarzuela.
P.—
Pero Armada intentó con-vencer al Rey para que le recibieraen esos momentos. ¿Qué habríapodido pasar si eso llega a pro-ducirse?
R.—
Conocemos lo que sucedió:el Rey no recibió al general Arma-da.
P.
Cuando el Rey llama aGabeiras, éste se disculpa y lepasa el auricular a Armada, susegundo. ¿Por qué no es el propioGabeiras quien informa al Rey dela situación que se estaba viviendoen aquellos momentos?
R.—
Recuerdo que hubo conver-saciones del Rey con los generalesGabeiras y Armada. Tal vez lo quesucedió fuera que el jefe del EstadoMayor Central juzga-ra que, por la antiguay estrecha relacnde Su Majestad conArmada, que habíasido durante añossecretario general desu Casa, éste podríainformarle mejor dela situación.
P.—
¿Cómo fueron los momen-tos en que usted habla con Tejeropara decirle que desista de laintentona y exigirle que no utiliceel nombre del Rey?
R.—
Yo hablé con Tejero, porsupuesto con la aprobación de SuMajestad, muy al comienzo de suasalto al Congreso. Desde el ser-vicio de Seguridad me facilitaronun número de teléfono del lugaren el que se encontraba. Le pre-gunté qué estaba haciendo allí ypor qué había dicho que estabaactuando en nombre del Rey. Leadvertí que se abstuviera de haceresa falsa afirmación y le exigí queabandonara el Congreso, puestoque ésas eran las órdenes del Rey.Tejero se limitó a contestarme queél no aceptaba más órdenes quelas del general Milans del Bosch.Y me colgó el teléfono.
P.—
El Rey habla con las capi-tanías y con todos los jefes mili-tares y usted habla con Laína.¿Puede explicarnos este reparto depapeles?
R.—
Las conversaciones fueronmúltiples, constantes y variadas.Lo natural era que Su Majestad,como jefe supremo de las FuerzasArmadas, hablara con las másaltas autoridades militares. ConLaína hablé en varias ocasionespara comentar las circunstanciasy también para decidir y organi-zar, con la conformidad del Rey,un Consejo provisional de secre-tarios de Estado y subsecretariospara poder combinar adecuada-mente las actuaciones militarescon las civiles.
P.—
Hay un momento en quela Junta de Jefes de Estado Mayor(JUJEM) decide hacer pública unanota en la que, inicialmente, sedice que la JUJEM se hace cargode los poderes mientras se man-tenga la situación excepcional quese estaba viviendo. Usted dice quela nota no puede hacerse públicaen esos términos. ¿Convencióusted al Rey de que no se publi-cara?
R.—
Es cierto que la Junta deJefes de Estado Mayor había pre-parado, con el mejor de los pro-pósitos, quiero decirlo, una notaen la que manifestaba que se hacíacargo de la dirección de todas lasdecisiones en los graves momen-tos que se atravesaban. Lo quesucedía era que esa loable actitud
EL MUNDO, JUEVES 22 DE FEBRERO DE 2001
8
23-F
BERNABECORDON

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