2entre el sujeto y el campo visual (forma parte de sus lecturas sobre la mirada y el
objeto petit a
). Pero ésta es también una historia sobre subalternidad y representación –en este caso,sobre cómo el sujeto subalterno se representa al sujeto dominante, y en el proceso lodescoloca, mediante una negación o un desplazamiento: “yo estaba fuera de lugar en elcuadro”.En la sucinta definición de Ranajit Guha, lo subalterno es “un nombre para elatributo general de la subordinación... ya sea que ésta esté expresada en términos de clase,casta, edad, género y oficio o de cualquier otra forma”
2
. Seguramente, se puede entender que“de cualquier otra forma” incluye la distinción entre educado y no (o parcialmente) educadoque el aprendizaje en la academia o el saber profesional confiere. Esto es lo que Lacanexpresa, desde el otro lado de la fisura subalterno/dominante, cuando nos dice que, como joven intelectual, quería “ver algo diferente” –en efecto, intercambiar la posición del amo,ajeno al mundo del trabajo y su materialidad, por la posición del esclavo.Para Guha, como para Lacan, la categoría que define la identidad o “voluntad” delsubalterno es la negación. El epígrafe de Guha a su libro fundamental
Elementary Aspects of Peasant Insurgency,
es un pasaje en sánscrito sacado de las escrituras budistas:
(Buda a Assalayana, su discípulo): ¿Qué piensas sobre esto, Assalayana? ¿Hasescuchado que en Yona y Camboya y otras janapadas (poblados) hay sólo dosvarnas (castas), el amo y el esclavo, y que habiendo sido un amo se deviene unesclavo; habiendo sido un esclavo se deviene un amo?
3
.
Para acceder al campesino rebelde como un sujeto de la historia se requiere, segúnGuha, una correspondiente inversión epistemológica: “La documentación sobre lainsurgencia en sí misma, debe ser invertida para reconstituir el proyecto insurgente comouna inversión del mundo”
4
. El problema es que los hechos empíricos de esas rebeliones soncapturados en el lenguaje y las correspondientes pautas culturales de la élite –pautas, tantola nativa como la colonial- contra las cuales las rebeliones precisamente se dirigían. Taldependencia, argumenta Guha, constituye un sesgo que dificulta la construcción de lahistoriografía colonial y post-colonial, en favor del archivo escrito y las clases dominantes ysus agentes, cuyo estatus es parcialmente posibilitado por su dominio de la alfabetización yla escritura. Este sesgo, evidente incluso en formas de historiografía empáticas con losinsurgentes, “excluye al insurgente como un sujeto consciente de su propia historia y losincorpora sólo como elemento contingente a otra historia y con otros sujetos”
5
. Por lo tanto,“el fenómeno histórico de la insurgencia es visto por primera vez como una imagenenmarcada en la prosa, de allí la perspectiva de la contra-insurgencia... inscrita en el discurso
2
Guha, R., “Preface”, en Guha, R., y G. Spivak (eds.),
Selected Subaltern Studies
, New York, OxfordUniversity Press, 1988, p. 35.
3
Guha, R.,
Elementary Aspects of Peasant Insurgency in Colonial India
, Delhi, Oxford University Press,1983.
4
Ibid., p. 333.
5
Ibid., p. 77.
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