Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword or section
Like this
0Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Aguinis, Marcos - El Atroz Encanto De Ser Argentinos.pdf

Aguinis, Marcos - El Atroz Encanto De Ser Argentinos.pdf

Ratings: (0)|Views: 13 |Likes:
Published by victorsalazarar

More info:

Published by: victorsalazarar on Sep 07, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

09/07/2013

pdf

text

original

 
Marcos Aguinis 
El Atroz Encanto De SerEl Atroz Encanto De SerArgentinosArgentinos
 
 Marcos Aguinis El Atroz Encanto De Ser Argentinos
C
APÍTULO
I
Conflictos agridulces
Hace algunos años escribí
Un país de novela
, cuyo subtítulo era
Viaje hacia lamentalidad de los argentinos
. Incorporé como epígrafe una elocuente afirmación deEnrique Santos Discépolo que decía: “El nuestro es un país que tiene que salir de gira”… Nos habíamos convertido en un espectáculo. Nuestros éxitos y fracasos eran motivo deextrañeza, podíamos provocar lágrimas y carcajadas. Asombro. También admiración,curiosidad, odio.De entrada confesé que las ideas me venían persiguiendo de manera implacable,interferían mis otros trabajos, trastornaban mis sueños y se convertían en un huésped de plomo. Escribir ese libro me generó un doloroso placer, lo cual favorecía la atmósfera dedisparar verdades a menudo hirientes o buscar interpretaciones a menudo esquivas.Era una aventura plagada de flancos vulnerables, por cierto. Me impulsaba el ansia deentender al pueblo argentino (entenderme a mí mismo, como parte de este pueblo).Utilizaba el género ensayo –consagrado por Miguel de Montaigne– porque era el que me permitía verter mi subjetividad sin la mediación de personajes, como ocurre en la ficción.Esto llevó a que Bernardo Ezequiel Koremblit dijese que “el ensayo
Un país de novela
 podía haber sido una novela llamada
Un país de ensayo
”, lo cual no hubiese estado lejosde la realidad.Ahora me monto sobre lo mismo, pero dispuesto a dar otra vuelta de tuerca,apasionado, alerta, y con toques de humor. Quiero aplicarle a la situación un pellizcoenérgico y actual.La poeta Esther de Izaguirre descubrió que yo, sin darme cuenta, invento títulos paradójicos para la mayoría de mis obras. Me dejó turbado, pero luego reconocí que eraverdad. El del presente libro lo ratifica. ¿Cómo puede ser 
atroz 
un
encanto
? ¿Cómo pueden asociarse elementos tan contradictorios? Pues en algo así –contradictoria,masoquista y atormentada– se ha convertido la condición argentina. Nos emociona ser argentinos y también sufrimos por ello. Nos gusta, pero ¡qué difícil es! En los últimostiempos se ha elevado a rango de deporte nacional quejarnos en forma perpetua, muchos que en los os en que el sufriente tango atravesaba sus avenidas de oro.Suspiramos, maldecimos, protestamos, analizamos… y, no obstante, seguimos queriendoa este país terrible.¿Terrible, dije? Sí, terrible. Un país que recibió oleadas de inmigrantes y se habíaconvertido en El Dorado de media Europa, ahora expulsa gente que se va por noconseguir trabajo. ¿Cómo se llegó a esto? ¿Cómo pudo convertirse en terrible un paíshenchido de riquezas, alejado de los grandes conflictos mundiales, donde casi no hayterremotos ni ciclones? ¿Por qué es terrible un país donde su población carece deconflictos raciales estructurales, no supo de hambrunas ni de guerras devastadoras? ¿Por qué es terrible un país habitado por gente cuyo nivel cultural y cuya reservas morales –  pese a todo– siguen siendo vastas? Nos duele la Argentina y su pueblo. Por eso es atroz nuestro querer.Hasta hace apenas medio siglo figuraba entre los países más ricos del mundo y su presupuesto educativo era tan grande que equivalía a la suma de los presupuestoseducativos del resto de América latina. Gestó científicos, artistas, escritores, deportistas,
Página 2 de 90
 
 Marcos Aguinis El Atroz Encanto De Ser Argentinos
humoristas, héroes y políticos trascendentales. Estuvo a la vanguardia del arte y de lamoda. Absorbía como esponja lo mejor del mundo.Sin embargo, ahora nuestra república parece extraviada. Peor aún: ajada, maltratada yal borde de la agonía. Se tiene la sensación de que se ha deslizado a un laberinto dondereina la penumbra. En varias oportunidades empezamos a correr con la esperanza deencontrar la salida redentora. Los pórticos tenían colores diversos y hasta antagónicos enalgunos casos. En cada oportunidad avanzamos felices, ahítos de esperanzas, encendidos por las expectativas que blasonaba la dirigencia de turno, hasta que nos dábamos denarices. Y buscábamos entonces otra ruta, pero sumando la fatiga de anteriores fracasos.Sentimos que nos asfixiamos dentro de ese laberinto en cuyas hondas cavernas estamosmetidos hasta las verijas. Todo laberinto, no obstante, tiene una salida. Eso no secuestiona. Pero cuesta llegar a ella. No aflojemos en el intento.
 —— 
—— 
El economista Paul Samuelson fue quien –hace un par de décadas– propuso clasificar los países en cinco categorías mientras se acariciaba los cabellos de la sien derecha:“Están los países capitalistas, los de la órbita socialista y los del muy heterogéneo Tercer Mundo; pero eso no es suficiente, porque en realidad son cinco los sistemas: hay dos países más a tener en cuenta en forma separada: Japón y la Argentina. ¿Por qué? Y, porque no calzan en ninguna sistematización. Son tan peculiares y tan impredecibles quedeben ser ubicados aparte”.Luego se difundió una actualización que los reducía a cuatro tipos: los opulentos, losmiserables, Japón y la Argentina. Cualquiera sabe qué es un país opulento y qué es unomiserable. En cambio pocos saben por qué a Japón le ha ido tan bien y a la Argentina leva tan mal.La palabra “Argentina”, sin embargo, tiene magia. O quizás simplemente truco.Desde chiquitos nos han enseñado que significa plata, nada menos (del latín
argentum
).En nuestro lenguaje cotidiano hemos decidido llamar 
 plata
al dinero. No debe ser unacasualidad. En consecuencia, aparecieron las contundentes derivaciones: un individuoadinerado, más que adinerado (la palabra suena débil) es un
 platudo
.
 Plata
evoca lariqueza, la infinita riqueza que afiebraba la ambición de navegantes y conquistadores.Cuando chiquitos también nos enseñaron muchas banalidades acerca de sus hazañas, por ejemplo que vinieron con la cruz, la espada y los caballos; pero no nos dijeron que traían perros de largos colmillos, la codicia en ristre y las vergas en erección. Que hicieron el bien e hicieron el mal. En aquellos tiempos circularon muchas leyendas alocadas; una serefería a la Ciudad de los Césares, donde las calles habían sido pavimentadas con oro ylos muros, con joyas. El delirio se expandió como un incendio e incontables corazones seconsumieron en la vana búsqueda. Ni siquiera antes de morir captaron la magnitud delcepo: la
 plata
(el
argentum
) que anhelaban exisa, pero no era real, sinomaravillosamente poética.Plata,
argentum
. El “atroz encanto” de morir por ella.Su obsesión determinó que aplicasen la palabra
 plata
a un Mar Dulce que ni siquieraera mar, sino río. Para colmo, el río más ancho e inútil del universo. Le atribuyeron elcolor de la plata, inexistente, porque habían enloquecido. Hasta decidieron llamarlo
 Ríode la Plata.
El nombre se impuso aunque nunca tuvo el color de ese metal, exceptocuando riela la luna o encandila el sol, situaciones que no son exclusivas, por supuesto.
Página 3 de 90

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->