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Cap 30. La Historia Interior

Cap 30. La Historia Interior

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magnifica novela on line, todos los capitulos en http://jungladeasfalto.com
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Salvador Bayona- 178 –Todos los capítulos de la novela enhttp://jungladeasfalto.com 
XXX.- LA HISTORIA INTERIOR
Apenas podía recordar cómo había sido arrastrado por Susana y elprofesor desde el taller hasta su dormitorio la noche anterior, ni demasiadascosas de lo que había sucedido el día anterior, pero aquella mañanaGuillermo amaneció con una sensación de renovación casi bautismal ante lacual toda su vida anterior perdía la importancia que hasta entonces le habíaconferido. Era consciente de haber llevado a cabo una dolorosa catarsis yaunque todavía no podía decir que supiera quién era él, por primera vez nole importaba en absoluto. Una sensación de orgullosa plenitud lo inundabatodo y sentía que por fin se había ganado el derecho de caminar con lacabeza alta, de haber hecho algo que realmente merecía la pena.A través de la neblina de la memoria de las tres últimas semanasaún distinguía perfectamente la intensidad de la lucha que había librado y alrecordar los litros de alcohol que había consumido, especialmente el díaanterior, se asombró de no sentir malestar físico alguno.Retazos inconexos de las experiencias de las últimas semanasafloraban sin orden ni motivo aparente, interrumpiendo la rutina del aseocotidiano, una rutina que, sin embargo, no recordaba haber seguido durantetodo ese tiempo. Sí recordaba, sin embargo, muy claramente cómo habíasido atormentado día tras día, hora tras hora, por la idea de tener que crearuna obra partiendo de la nada. En todo momento había sabido que fueracual fuera el resultado, sería técnicamente inapelable. Lo único que podíadecir de sí mismo era que durante toda su vida consciente se habíaadiestrado para ser la herramienta perfecta, para tener en cuenta todos ycada uno de los aspectos de la reproducción pictórica, previendo ysorteando todas las técnicas analíticas conocidas hasta la fecha, pero nopodía decir de sí mismo que hubiera sido capaz de crear nada.
 
El restaurador y la madonnina della creazione- 179 –Todos los capítulos de la novela enhttp://jungladeasfalto.com 
Sabía que había invertido en la preparación de los pigmentos muchomás tiempo del necesario, y sabía que en sus constantes dilaciones no habíaotra cosa más que la desesperación de la huida, pero llegó un momento enque ya no era posible negarlo, aunque ni Susana ni el profesor, tal vez elúnico además de él mismo que podía saberlo, hubieran advertido que elretraso era intencionado.Y entonces había comenzado a beber.Aunque se le pasaba por la cabeza, creía que no había ningúnfundamento en asociar esta compulsión a un deseo de reproducir en sí losefectos que el alcohol había tenido en el joven Utrillo, y sin embargo nopodía negar que ya en París había tenido la idea de emplearlo como unmétodo de introspección, según la curiosa teoría del señor Ménard, el dueñode la licorería de Montmartre.
-
 
¡Por fin has despertado!Debió sospechar que algo extraño sucedía cuando vio asomar lassonrisas de Susana y el profesor por la puerta pero estaba tan centrado en laexploración del cambio que, sentía, se había operado en él que no advirtió lanada tras la fingida timidez que ambos mostraban al entrar en su cuarto.
-
 
¿Te encuentras bien?
-
 
Sí, gracias, estoy mejor que nunca. La verdad es que me encuentrofrancamente bien... y hambriento.
-
 
Pues me parece muy mal. He tenido que venir de Berlín a todavelocidad cuando Susana me comentó que estabas acabando contodo el alcohol de la ciudad. Lo menos que puedes hacer es sentirtemal.
-
 
No tenías de qué preocuparte. Nada de lo que bebí, y creo que fuemucho, era digno de un hombre de tu categoría.
-
 
Me encanta ver que ambos estáis en plena forma. Si te apetece cenar,pediremos que nos traigan una pizza, o algo así.
-
 
¿Cómo que “cenar”?
-
 
Querido Guillermo, llevas durmiendo casi veinticuatro horas. Anda,arréglate y no te preocupes de nada. Nosotros te esperamos abajo.
-
 
Un momento. Esto no es normal. No os reconozco. ¿Qué sucede?Como activadas por el resorte de un despertador que, llegada lahora, libera la tensión de la maquinaria, las facciones de Susana y el profesorperdieron inmediatamente la sonrisa que habían estado forzado y casi porprimera vez en su vida Guillermo sintió que los había sorprendido. Sus
 
Salvador Bayona- 180 –Todos los capítulos de la novela enhttp://jungladeasfalto.com 
miradas iban alternativamente del suelo al otro y nuevamente al suelo.Estaba claro que ninguno de ellos quería ser el primero en abordar el tema.
-
 
Hemos visto el cuadro –dijo, al fin el profesor–.
-
 
De modo que se trata de eso. ¿Es que acaso no parece un utrillo? –había formulado la pregunta con absoluta serenidad, que podíasonar desafiante, pero que en realidad respondía a la más simple delas curiosidades, pues aunque tenía presente la pintura, norecordaba haber utilizado con ella la metodología de reproduccióncuya pauta había seguido en sus anteriores trabajos-.
-
 
En absoluto. Es un utrillo perfecto, nadie podría decir que no se tratade un utrillo…
-
 
Al menos técnicamente –interrumpió Susana-.
-
 
No entiendo. ¿Qué quieres decir con eso?
-
 
Verás, querido –nunca antes le había llamado así, y en aquelmomento sonó mucho más falso de lo que lo hubiera hecho encualquier otro-, el profesor y yo pensamos que podría ser muycomprometido sacar al mercado tu cuadro. O, al menos, quefuéramos nosotros los que hiciéramos pública la obra en estemomento, y sin embargo estamos obligados a darles algo.
-
 
Sigues sin hablar claramente.
-
 
Tu cuadro tiene reminiscencias de la Madonnina della Creazione.¡Ya sé que parece absurdo, no me interrumpas!. Susana y yo lashemos visto, aunque no podemos decir en qué: no es lacomposición, ni el dibujo, los colores, texturas, gestos oexpresiones… en fin, ningún aspecto concreto. Y sin embargo¡resulta tan evidente que la Madonnina está ahí, en algún sitio!
-
 
Eso que decís es absurdo –se defendió Guillermo-, son tan diferentescomo el cielo y la tierra. No hay ningún análisis que pueda poner enrelación ambas obras, te lo garantizo.
-
 
Estamos seguros, Guillermo –Susana tomó el relevo del profesor conuna agilidad y naturalidad que el restaurador no se dio cuenta deque la conversación había comenzado a seguir el guión que amboshabían preparado–, pero lo cierto es que ambos hemos tenido lamisma sensación. Es cierto que ninguno de nosotros puede aislar laconexión entre el utrillo y la Madonnina, pero a simple vistasabemos que existe.
-
 
Quiero que entiendas que estamos jugando un juego en el que noexiste la presunción de inocencia –intervino de nuevo el profesor-,

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