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la interculturalidad en américa latina

la interculturalidad en américa latina

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RECERCA, 11. 2011. ISSN: 1130-6149 - DOI: http://dx.doi.org/10.6035/Recerca.2011.11.2 - pp. 11-27
l intcutuidd n améic ltin:un ctgoí n contucción
The Interculturality in Latin America: a Category in Construction 
carlos yÁñez canal, denise Bussoletti, Ángela estrada gueVaray daVid mariscal landín
u
niversidad
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J
uárez
rumn
En el presente artículo proponemos una reflexión sobre el concepto y los usos de la inter-culturalidad en América Latina. Pensamos que debemos seguir apostando por la posibilidad deconstrucciones discursivas alternativas, críticas y estéticas observables y vivenciales en el derechoa la educación, respetando y aprendiendo de las diferencias. Partimos de una epistemología «otra»que pone en discusión el conocimiento «universal», en la medida que buscamos posicionar cono-cimientos «otros». Asimismo, cuestionamos lo establecido por la institucionalidad de los discursosoficiales y apelamos a iniciativas emergentes enfocadas en la construcción y consolidación de nuevassubjetividades. En el marco de una relacionalidad vivencial simbólica buscamos dar cuenta de launidad en la diversidad, la dualidad complementaria y la reciprocidad, lo que implica que sigamosapuntándola a un intercambio dinámico y fluido de saberes, y a la construcción colectiva del cono-cimiento como responsabilidad social compartida, no sólo en el discurso, sino en actos coherentesde una diversidad de actores sociales que aprecian sus diferencias, pero no son ajenos a la situación delos otros y a la inequidad social.Palabras clave: interculturalidad, discurso, subjetividades, conocimiento y educación.
 abtct
In this paper we intend to reflect on the concept and practices of multiculturalism in Latin America. We think we should keep committing ourselves to the possible creation of alternative, critical, aesthetic,experiential and perceptible discourses on the right to be educated, respecting and learning from dif-ferences. We start from an «other» epistemology that raises questions about the «universal» knowledgeas we seek to locate «other» knowledges. Furthermore, we question what is established by the institu-tionaliation of official speeches, and we appeal to emerging initiatives focused on the construction andconsolidation of new subjectivities. As part of a symbolic experiential relatedness we aim to account forunity in diversity, complementary duality and reciprocity, which means that we continue pointing out toa dynamic and fluid knowledge exchange, and to the collective construction of knowledge as a shared
 
RECERCA, 11. 2011. ISSN: 1130-6149 - DOI: http://dx.doi.org/10.6035/Recerca.2011.11.2 - pp. 11-27
12social responsibility not only in speech, but also in consistent acts of a variety of social actors who ap-preciate their differences, not unaware of the situation of other people and of social inequality.Keywords: Interculturality, discourse, subjectivities, knowledge and education.
I. Intcutuidd y conociminto
La emergencia de la interculturalidad en América Latina en las últimas décadasha estado marcada por las luchas políticas de movimientos sociales indígenas, afro-descendientes y de mujeres. Dichos movimientos han ejercido una fuerte presiónen busca, no sólo del reconocimiento de sus derechos a nivel económico, políticoy social, sino de su diversidad y de su diferencia.
1
Como tal, se enmarcan en unarespuesta a las políticas estatales, cuyas prácticas discursivas y de diferenciación,dentro de estrategias de otreriación, se han orientado en una forma racialiada,discriminatoria y excluyente.En dichos procesos de homogeneiación, subalterniación y dominación, se fue
congurando una geopolítica del conocimiento (Mignolo, 2003) que ha pretendidohegemonizar el poder interpretativo en el control de los sentidos y signicados a
través de valores universales del conocimiento. Estos regímenes de representaciónepistémica, la
hybris 
del punto cero (Castro-Góme, 2010), constituyeron un sistema
clasicatorio-discriminatorio inscrito en una concepción losóca, cuyos principios
se basan en métodos empíricos tendientes a ordenar y describir la diversidad naturala partir del género, la clase y la raa en sus semejanas y diferencias individuales. Así, los pensadores criollos ilustrados en América Latina (que aparecen en la
escala cognitiva más alta), vehículos de esta nueva política del signicado, no du
-daron en ubicar a los negros, indios y mestios en el escalón más bajo de la escala
cognitiva. El conocimiento cientíco ilustrado se estableció como el «conocimiento
 verdadero» relegando las demás epistemes a expresiones del pasado. En estos tér-minos, las elites cierran el círculo al consolidar de manera hegemónica el control y 
el uso del signicado y el sentido.
1 «Es útil la distinción que hace Homi Bhabha entre diferencia y diversidad. Para Bhabha (1998), la “diversidad”cultural es un objeto epistemológico (un objeto de estudio); también es el reconocimiento de contenidos y costum-bres culturales ya dados. La “diferencia”, en cambio, es el proceso de enunciación de la cultura como “portadora
de conocimiento, autoritaria, adecuada para la construcción de sistemas de identicación cultural”. La diversidad
simplemente reconoce una gama de formas distintas de comportamiento, costumbres, actitudes y valores, sin po-ner en cuestión su administración por los grupos hegemónicos; mientras que la diferencia sugiere una relación endonde los distintos grupos subordinados insisten en el valor positivo de su cultura, sus historias y sus experiencias
especícas. Y es este insistir lo que hace cada vez más difícil a los grupos dominantes mostrar sus normas y valores
como neutrales y universales. Las diferencias nos ayudan a reconocer y reconocernos en nuestra propia identidad. Además, por ser construcciones históricas y culturales, no pueden disolverse en una negación entre grupos quepiden permiso para entrar en un modelo establecido desde la homogeneidad cultural» (Walsh, 2008: 50).
 
13
CARLOS YÁñEz / DENISE BUSSOLETTI / ÁNGELA ESTRADA / DAVID MARISCAL
La interculturalidad en América 
En dicha lógica del mirar y nombrar, se erige una epistemología que se legitimabajo criterios de verdad, objetividad y universalidad del conocimiento. En estosdiscursos de verdad se ejerce un control totaliador, totaliante y totalitario de laexistencia misma, del espacio y del tiempo; de los saberes, de los imaginarios, de lossujetos y las subjetividades. En esa medida se silencia, margina, olvida y devalúan
otros saberes en una estrategia que tiene como nalidad su invisibilización y nega
-
ción, armando un saber hegemónico supuestamente universal.
En términos retóricos se presenta como la victoria contra el atraso, y la posibi-lidad del cambio y la transformación de las costumbres, públicas y privadas, indi- viduales y colectivas. Esos otros saberes (indígenas afrocolombianos y femeninos)son considerados como no válidos, apabullados e intimidados frente a la persua-
sión, convencimiento y conanza que exhibe el conocimiento hegemónico. A esos
saberes Foucault los denominó
sometios,
tanto por sus rangos y grados epistémi-cos, como por las sapiencias absolutas y despóticas con las que son interpretados,
descalicándolos con miras a minimizar su fuerza crítica desde los ordenamientos
institucionaliados.Impera así una idea de sociedad, de conocimiento y de realidad que consideraesos saberes jerárquicamente inferiores, sin referentes y sin estándares de verdadpara ser aceptados, pues no emergen del paradigma establecido, es decir, no com-parten su esencia y sus características, por ello se les considera débiles en representa-ción, autoridad, dignidad y categoría frente a las realidades que traa ese paradigma.Por tanto, los saberes excluidos son vistos como poco útiles y no prioritarios parala vida y la sociedad. Por ello, el conocimiento «verdadero» es gobernado por uncódigo de conducta y comportamiento.Ese código se convierte en el punto de referencia obligado para diseñar y fortale-cer el ideal de sujeto proyectado por los poderes, los cuales posibilitan su circulacióne inciden notablemente en la construcción de subjetividades; el poder que generaese paradigma, que hace que circulen estrategias epistemológicas en una época y en
un entorno denido. Al respecto, Boaventura (Santos, 2009: 110-112) habla de una
raón metonímica que produce la no existencia de lo que no cabe en su totalidady en su tiempo lineal, a partir de formas sociales como lo ignorante, lo residual, loinferior, lo local y lo improductivo:
Se trata de formas sociales de inexistencia porque las realidades que conformanaparecen como obstáculos con respecto a las realidades que cuentan como
importantes: las cientícas, avanzadas, superiores, globales o productivas.Son, pues, partes descualicadas de totalidades homogéneas que, como tales,conrman lo que existe y tal como existe. Son lo que existe bajo formas irre
-
 versiblemente descualicadas de existir. La producción social de estas ausen
-cias desemboca en la sustracción del mundo y en la contracción del presentey, por consiguiente, en el desperdicio de la experiencia.

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