Así, como deslizan las aguas sobre las rocas, al fondo de los ríos, y el aireacelerado por la luz en sus entrañas, pasa sobre las cosas que embellecenel mundo, de igual modo la vida de los hombres, va pasando, cumpliendosu destino. No olvidemos que el hombre es racional y sensitivo.******Lentamente, silenciosamente, todos, sin excepción, vamos pasando. Peronos queda el consuelo de rememorar... Aquel que armó el escándalo de lasmil bataolas, Príncipe que detuvo los relojes del mundo con su primervagido, y el mundo alarmado preguntó, por qué llora el niño, tambiénpasó. Hoy sus cenizas yacen confundidas con las de otros muertos, y elmundo, sin clemencia, lo olvidó.******Recuérdalo muy bien, porque está en la Historia, - ese vanilocuente relatoque tanto nos divierte -. Lo cuenta con detalles que nos hacen reir: que elniño no respira, que transpira y babea; que el niño está llorando, que nocome ni caga, y que el mundo sin él, se acabará. Pero el Príncipe hacemuchos años, murió. Lo reemplazó su hijo, que todavía vive entrenosotros, que sojuzga y expolia, humilla y descabeza a sus semejantes, yhace poco, dejó estos dominios llevando oro y riquezas para sus hijos, quetambién son Príncipes, y así, ad infinitum.******No olvidemos que el hombre es racional y sensitivo. Príncipe o carpintero,negro, blanco o mestizo, chino, indio o germano, todos, dice el refrán,somos hermanos. Nuestra fraternidad viene de lejos. No quiero hablar deEva, que vivió en el Paraíso, un mundo verde, despoblado y anodino. Hablodel hombre cierto, del hombre universal de carne y huesos, el de átomossimples y moléculas gigantes, que se reproducen y mueren; y, dicen lossabios, tienen orbitales enlazantes como alas de mariposas que irradianenergía, generando a la vez, causas y efectos, explicando, como cosasencilla, la vida y sus desgracias, las penas y alegrías, revolucionando lavida, en una fantasía.******De todos los humanos, los que más me conmueven son los genealogistas,despistados ancianos que reburujan papeles buscando los orígenes decastas y fulanos. Como si se pudiera desentramar las ramas del árbol de lavida, y decir, vanidoso, aquí empezó la rama de los malos hermanos. Aquí,la de los mentirosos, traidores, ventajosos. Sobre estas piedras blancas,construyeron sus casas, por la primera vez, los más virtuosos; y allá, tras
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