centrar en ella, es decir, en soberanía, libertad y derechos humanos. Estos son los temas quedespuntan en terreno socioeconómico.Para empezar cabe hacer un comentario general: la soberanía no es un valor en sí misma. Es tansólo un valor en la medida en que relaciona la libertad y los derechos, ya sea potenciándolos odebilitándolos. Me gustaría dar por sentado algo que puede parecer obvio, pero que de hecho espolémico.Cuando hablamos de libertad y derechos, nos viene a la mente el concepto de seres humanos, estoes, personas de carne y hueso, no abstracciones políticas o construcciones legales como empresas, oestados, o capital. Si dichas entidades tienen algún derecho, lo cual es discutible, debe ser derivadode los derechos de la gente. Este es el núcleo de la doctrina liberal, y a ella se oponen los sectoresmás ricos y privilegiados, y esto es así tanto en el campo político como en socioeconómico.En el campo de la política, el eslogan habitual es
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soberanía popular en un gobierno de, por ypara el pueblo >>, pero el esquema de funcionamiento difiere bastante de eslogan, pues consiste enconsiderar al pueblo como un enemigo peligroso. Debe ser controlado, por su propio bien. Estasconsideraciones se retrotraen a varios siglos, hasta las primeras revoluciones democráticasmodernas, en el siglo XVII en Inglaterra y un siglo más tarde en las colonias norteamericanas. En ambos casos los demócratas fueron vencidos usando todos los medios, aunque no del todo nipara siempre. En el siglo XVII, en Inglaterra, gran parte de la población no quería ser dominada nipor el rey ni por el parlamento. Recordemos que son éstos los dos contendientes en la versión aluso de la guerra civil pero, como en la mayoría de guerras civiles una buena parte de la poblaciónno quería a ninguno de los dos. Tal como se leía en sus panfletos, querían ser gobernados "porgente del campo como nosotros, que conocen nuestras s necesidades", no por "caballeros y noblesqua nos imponen leyes, son elegidos por miedo, nos oprimen , y no conocen los males de la gente".Estas mismas ideas animaron a los granjeros rebeldes de las colonias un siglo más tarde,Pero el sistema constitucional fue diseñado de modo bastante diferente. Fue construidoPara bloquear tal herejía. El objetivo era “proteger a la minoría opulenta frente a la mayoría”,y alenta frente a la mayoría", y asegurarse de que “el país es gobernado por aquellos que loposeen”. Estas son las palabras del líder granjero ]ames Madison, y del presidente delCongreso Continental y primer juez del Tribunal Supremo, John ]ay. Dicha concepciónprevaleció, pero los conflictos continuaron. Han adoptado continuamente nuevas formas ,dehecho están abiertos, y a pesar de todo, la doctrina elitista continúa inamovida en lo esencial.Ya en el siglo XX, la población ha sido contemplada como "ignorante y maleducada, se mete entodo”, su papel es el de "espectadores", no de "participantes", excepto durante esas oportunidadesperiódicas en que hay que elegir entre los responsables del poder privado. Es lo que seha dado en llamar elecciones. Durante las elecciones, la opinión pública es consideradaesencialmente irrelevante si entra en conflicto con las demandas de la minoría opulenta queposeen el país.3
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