del nihilismo desde siempre. Se llega así a un"intelectualismo" que gusta por lo fino que es, ya quecon él podemos jugar "in mente" con los conceptos-problemas, sin necesidad de mancharse las manos nisudar.Dice Bookchin que su inquietud, hoy, no reside en laausencia de garantías de que aparecerá una sociedadlibertaria sino en "si alguna vez se luchará por ella", enun periodo tan desesperado y decadente.El sólo maldecir el mal que se nos hace, sin oponer unaresistencia activa, conduce, querámoslo o no, a pedir un "salvador", alguien que nos "dé la libertad". Pero loque los anarquistas querían era, precisamente, lasupresión de las donaciones.Hay que luchar por nosotros, no llorar por nosotros.A. LOPEZ CAMPILLO,Madrid, 28 de octubre de 1996.
PRÓLOGOSi, por una parte, a muchas personas les suena elnombre de Murray Bookchin, por otra, muy pocas,desgraciadamente, conocen su obra y por consiguientesu pensamiento. Simplemente, porque además detarde en tarde y de forma esporádica, la mayoría de. loque se ha venido publicando en el Estado español noeran libros enteros, sino más bien recopilaciones deartículos, que aunque trataran del mismo tema de laecología, no permitían captar ni la sutileza, ni lacomplejidad, ni la coherencia de su pensamiento [1]este texto de Bookchin, traducido de la revista Greenperspectives [2]nos permite descubrir su talentopolémico, introduciéndonos en la racionalidad de supensamiento y nos da a entender su capacidad deanálisis. Sirva este de estímulo para abrir paso a otraspublicaciones, aunque a veces nos pueda dar lasensación de ser un tanto excluyente. Paraverdaderamente darnos una idea un poco más exactade la riqueza, la coherencia y la actualidad candente dela obra de Bookchin habrá de esperar la próximapublicación de su obra maestra, The Ecology of freedom (La Ecología de la Líbertad) que salió, hace ya
Leave a Comment