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Valla-Poggio

Valla-Poggio

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05/11/2014

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original

 
B)
 
Lengua, conocimiento y poder en Lorenzo Valla y P. Bracciollini. Considere elnuevo horizonte humanista (modelos, lecturas y escritura) y las propuestasteóricas de Francisco Rico (
El sueño del humanismo
) y A. Grafton (“El lector humanista”).
 
Para humanistas paradigmáticos como Gian Francesco Poggio Bracciolini(Terranova 1380 – Florencia 1459) y Lorenzo Valla (Roma 1407 – Roma 1457), elintelecto humano tenía posibilidades prácticamente infinitas y esa creencia generó enellos un optimismo sin mesura que los acompañó en las extraordinarias proezasintelectuales a las que se prodigaron.Ese optimismo efusivo, ambicioso y conmovedor fue acompañado por otro,fundado en una estimulante ilusión: la antigüedad clásica —que debía ser rescatadade las “mazmorras” medievales—, era una fuente inagotable de riquezas que elhombre jamás se hartaría de explorar suficientemente. Esa antigüedad implicaba unmodelo global que debía resucitarse íntegramente y, toda vez que el programahumanista tenía como base de sustentación un ideal de saber con arraigo en el usoreal del conocimiento —totalmente opuesto a la esterilidad escolástica—, loshumanistas en su fervor, creyeron que con su propuesta programática podrían cambiar la vida, “
que el mundo puede corregirse como un texto o un estilo” 
1
.Como este trabajo no habrá de ser s que un vuelo rasante sobre lainmensidad del “sueño” humanista, no encuentro otro remedio que hacer un recorteque, metonímicamente, pueda hacernos inferir las múltiples y complejas relacionesque tanto Valla como Poggio Bracciolini mantuvieron con la lengua, el conocimiento yel poder, a lo largo de sus vidas completamente dedicadas a esos menesteres. Conese fin, de sus incontables actividades humanistas, tomo dos que resultaniluminadoras al efecto: la defensa incondicional de Valla de la lengua latina y laciclópea gesta de Poggio encaminada a la recuperación material de los textosclásicos.
La Epístola a Guarino de Verona
(1416)
2
de Poggio Los prefacios a
LasElegancias
(1440)
3
de Valla, son medios eficaces para el propósito. Detrás de palabrasbreves, el iceberg ideológico.Más allá de los enconos personales, ambos intelectuales, mancomunadosidealmente en el mismo proceso de rescate de la latinidad perdida, tuvieron siempre
1
 
Rico, Francisco.
El sueño del humanismo (De Petrarca a Erasmo)
. Madrid: Alianza,1993, p. 44.
2
 
Publicada en
El Renacimiento italiano. Una incursión en sus fuentes e ideas
. Comp.José Burucúa y Martín Ciordia. Buenos Aires, Asociación Dante Alighieri. 2004. pp. 218-221. Después de cada cita se pondrá el número de página correspondiente.
3
Publicada en
Manifiestos del humanismo
. Selección, traducción, presentación y epílogode María Morrás. Barcelona: Ediciones Península, 2000. Todas las citas corresponden aesta edición y en adelante, luego de cada una de ellas se colocará el número de página.
1
 
en mira que en su misión resultaba insoslayable que los textos fueran leídos deloriginal directamente —para ser traducidos adecuadamente—, expurgadas lasmiserias de los glosadores medievales y “desinfectadosde las distorsionesinteresadas de aquéllos. Como sostiene Grafton “
Desde el principio, los humanistas sedispusieron a rescatar a los clásicos del fortificado
hortus conclusus
en el que habíansido encerrados por los comentarios medievales” 
4
.Valla y Poggio estaban seguros dela necesidad de recuperar el sentido original de los textos.La humanidad le adeuda a Poggio un tesoro: el rescate de discursos deCicerón, del primer texto completo de la
Institutio Oratoria
deQuintiliano, de unfragmento de las
 Argonáuticas
de CayoValerio Flaco, de comentarios a oraciones deCicerón, deAsconioyPrisciano, de un manuscrito deVitrubio, de un códice de Vegecio,de
De rerum natura
deLucrecioy de obras deManilio,Silio Itálico,Amiano Marcelino, de obras de los gramáticosCaper ,EutychesyProbo, de las
Silvae
deEstacio, entre muchas otras glorias.Es sabido que Poggio copiaba línea por línea los textos resucitados —lo que lepermitía luego disfrutar de la consulta en forma única e intransferible—
5
,y él mismo lohace explícito en su epístola a su entrañable Guarino Veronese “
De mi puño y letra loshe transcripto —y por cierto velozmente— para enviárselos a Leonardo Aretino y aNiccoló Florentino, que ni bien se enteraron por mí del descubrimiento de este tesoro,insistentemente me han solicitado por carta que les enviara cuanto antes a Quintiliano
(221)La carta de la cual se extrajo la cita es en su totalidad, testimonio del espírituque inspiraba los pasos de Poggio. Para él, intelecto y razón son los guías del feliz ybuen vivir, pero “
sin la práctica y el orden del decir 
” (…) “
ni la razón misma ni el intelecto valdrían de mucho” 
, porque “
sólo el discurso es aquello que, sirviéndonos para expresar la virtud del espíritu, nos distingue del resto de los animales
” (218).Poggio está muy orgulloso de su hábito de exhumar volúmenes descubriendo reliquiasde las artes liberales y del esmero humanista en devolverles la dignidad injustamentearrebatada por la barbarie medieval. Quintiliano, recuperado del moho, devuelta subelleza antigua y su salud, significaba, mucho más que simbólicamente, un avance deincalculable valía para el derrotero del soñado humanismo.
6
 
4
Grafton, Anthony, “El lector humanista”, en Guglielmo Cavallo y Roger Chartier,
Historia de la lectura en el mundo occidental 
, Madrid, Taurus, 1998, p. 286.
5
Es interesante destacar que Poggio, descontento como su antecesor Petrarca con laletra gótica, inventó a principios del siglo XV una nueva letra, clara, redondeada yelegante, a la que luego se denominó “letra humanista” y que fue utilizada por él por primera vez en 1408 al copiar a Cicerón. Dicho manuscrito es el más antiguo que seconserva en la actualidad en dicha letra.
2
 
Los hallazgos de Poggio —y de tantos otros—, realizados temeraria ygozosamente, implicaron por un lado el extraordinario aumento de fuentes objetivas deconocimiento, motorizando su circulacn, y por otro implicaron la apertura dehorizontes y la impronta de una sensibilidad nueva, en la que la autoridad de losmaestros ya no estaba anquilosada en el solipsismo escolástico sino reflejada en unadiversidad humana arraigada en una dimensión histórica, donde era posible extraer losfrutos singulares de cada hombre y su experiencia vital.Tal impronta tuvo como correlato la intención de leer a los clásicos de modo tal
que se produjera la propia transformación en el contacto con sus obras
7
, sin que elprecepto de la imitatio impidiera “
a ningún humanista de talla buscar esforzadamentesu propia voz 
8
.Lorenzo Valla,
 
cuya influencia quizás sea incluso mayor a la de Voltaire
9
, esehombre considerado por muchos como el pensador más brillante y original que elhumanismo dio
 hizo, “
la más vibrante exhortación a hacer realidad el sueño del humanismo, a concretar la visión de un mundo nuevo reconstruido sobre la palabraantigua
.Esta suerte de instigacn a dar inicio a la “cruzadalingüística, laencontraremos, sin disimulo, en el prólogo a
Las Elegancias.
En ese texto vigoroso yprovocativo, Valla hace explícitas las razones por las cuales vale la pena “tocar abatalla” y salir al rescate de la lengua olvidada: el latín —del cual provienen todas lasciencias y artes del hombre— educó a los pueblos dándoles las leyes mejores yliberándolos de la barbarie. Además, como “
hace ya siglos que no solo no se hablalatín, sino que para colmo casi no se comprende leído
” (79), todos los dominios se
6
Pascal Quignard nos revela el espíritu de Poggio con estas palabras: “
Coleccionabalibros. A veces tomaba su mula, se rodeaba de carros, escalaba una torre en ruinas parareaprovisionarse de libros desaparecidos. Eso se llama renacer. Son los primerosrenacentistas. Barthélemy de Montepulciano le mostró a Poggio, apretándolo contra su pecho, llorando, en un granero de la abadía de Saint-Gall, un Quintiliano completomanchado con basura, viscoso de polvo, que es el tesoro de la retórica especulativaromana
”. (Quignard, Pascal.
Retórica especulativa
. Buenos Aires: El cuenco de plata,2006, p. 69.)
7
Soletic, Ángeles, en
El Renacimiento italiano. Una incursión en sus fuentes e ideas
.Comp. José Burucúa y Martín Ciordia. Buenos Aires, Asociación Dante Alighieri. 2004. p.207.
8
Rico, Francisco.
Opus. Cit 
., p. 41.
9
 
Ibídem
, p. 11.
10
Morrás, María.
Opus. Cit 
., p. 14.
11
 
Rico, Francisco.
Opus. Cit 
., p. 19.
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