escribí para ganar dinero, de lo que escribí y tiré odesapareció, de lo que escribí que cambió mi vida. Meacuerdo de una noche cómo esta hace 20 años (cuandotenía 27) al lado de mis perras (Princesa, Vaca y Abuela)escribiendo una autobiografía que me habían pedido en laescuela dinámica de escritores. Antes de escribirla y antesde esos días, había pasado años sin escribir, en una etapanecesaria pero muy dolorosa que casi me había partido endos, dejándome en la línea, muerto de miedo y orillado acambiar, romper todo, acercarme y confiar.No hay mucho que quiera contar en este momento de estosúltimos veinte años. Prefiero abrir más los ojos e ir por unachamarra porque ahora hace más frío. Quiero dejar la plumay meterme en silencio entre las cobijas y acariciar el cuerpotibio de Alesa; despertarla, besarla y hacer el amor con ella.Pero antes de eso intentaré avanzar en la novela.En la historia que escribo, el viejo -el personaje principal- havivido durante mucho tiempo en una paz absoluta,meditando desde hace 20 años, en Safi, una pequeña y feaciudad costera en la costa de Marruecos. De pronto, sussueños y Dios le sugieren que todo está por cambiar, ledicen que tiene que parar, que no puede seguir así, que siquiere crecer tiene que sufrir otra vez. No ha alcanzadonada todavía, esos 20 años han sido solo una preparación yahora, por más que medita, se evade y se ejercita, sucuerpo empieza a sentir el rumor y la incertidumbre y elmiedo. Su corazón se opaca, desacostumbrado a lossentimientos. Quiere llorar y se emociona, está angustiado yno sabe que hacer. ¿Qué quiere Dios para él? ¿Salir a lacalle, recorrer el mundo? No tiene idea, solo sabe que sufrey que está perdido.Aparte del viejo hay otras tres historias, de tres personas,que se desenvuelven paralelamente a la del viejo, al queconocieron brevemente en los primero capítulos del libro. Deahí, las historias no comparten nada más, solo el primerencuentro y el rumor que aparece, al miso tiempo en cadahistoria, avisándoles que algo está por cambiar, que todo loque durante largo tiempo construyeron, está a punto dederrumbarse.Me detengo y respiro, reviso las líneas que hice ayer yescribo: “El viejo, todavía temblando, con lágrimas en los
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