Leí En el camino de Jack Kerouack y eso transformó todo. Quería vivircomo él; todo lo que escribía estaba lleno de vida, de acercarse conlos ojos abiertos al pulso del mundo y a la gran noche americana.Quería ser como él y quería escribir así. Añoraba una vida llena deexperiencias, de dolor, de amor, de locura y de vida. Pero eratotalmente diferente a Jack. Yo era tímido, estaba muy chiquito yencerrado en mi mismo, estaba solo y tenía miedo. Quería empezar avivir muchas cosas, pero todavía no estaba listo.Así que ahí, una vez más, como lo había hecho antes y como lo hehecho hasta ahora, empecé a empujarme para crecer. Si quería ser elnuevo escritor terrible que cambiaría la literatura o si quería vivircomo Kerouack, no podía llevar la vida que llevaba. Por eso, cuandocumplí diecinueve años y meses antes de conocer a Mónica, fui conmi primo Damián a Súlivan y contraté una puta. Ni siquiera estabacaliente; la sordidez de la escena me enajenaba, me impresionaba yme seducía. Algo obscuro me impulsaba, la idea de que después detodo, después de coger con la puta, podría escribirlo, con todos losdetalles, con toda su obscuridad: el Hotel de Mala Muerte, el olor, lanoche. Salté a la experiencia sin estar preparado. Todo fue rápido yduró 5 minutos. Fue desolador y triste y me había dado para escribir.Estaba listo para describir su cuerpo, el olor a sexo y las paredesdesvencijada.Poco tiempo después conocí a Mónica y me enamoré de ella. La amé,sufrí y terminamos. La experiencia fue el pretexto perfecto paraescribir mi primer novela (aunque antes había intentado escribir algomuy raro, una novela llamada Buscando Guayaba que más bien eraun collage de cosas que había escrito, sobre lo desesperado que mesentía por no haber encontrado al amor de mi vida).La idea de la novela era que cada uno de los personajes narrara unode los capítulos en primera persona. Pero mientras la escribía, a duraspenas, Mónica se embarazó y todo se fue a la mierda. Cambié la ideacentral. Ya no quería escribir así, era una mentira, no podía seguir conesa farsa, tenía que escribir de cómo me sentía, del dolor, de Mónica.Después de terminar el intento de libro imprimí algunas copias y lasvendí entre mi familia y amigos. Con ese dinero y con el que mi papáme dio me fui a España.En Barcelona, donde viví un año y dos meses, escribir se volvió algomuy diferente. Una herramienta para sobrevivir, algo de queagarrarme para no perderme y al mismo tiempo, algo que me perdía,me confundía y me ponía enfermo. Todo el tiempo estaba solo y habíadecidido con todas mis fuerzas que sería escritor. Vivía para escribir yme esforzaba bastante para encontrar nuevas experiencias queestéticamente funcionaran a lo que escribía. Era muy triste y a la vezexcitante. Me convertí a mi mismo en el personaje central de “La gran
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