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Barrio 20

Barrio 20

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Edición No. 20 de El Barrio Antiguo
Edición No. 20 de El Barrio Antiguo

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09/15/2013

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“La familia Garza Sadasabía del atentado”
DIEGO OSORNO
6
 _Entre
vista
/ELBARRIOANTIGUO@ELBARRIOELBARRIOANTIGUO.cOm
Año
Uno
/Número
Veinte
Del 15 al 21 de septiembre de 2013
Made in Monterrey
Los hombres de chalecoverde que rocían tu casa
mELVA FRUTOS
NON
 FICTION!
EMERGENCY
EXIT
...Y LLEGAMOS VIVOS AL
 
NÚMERO VEINTE
¿Puede la magia callejeraser un acto de amor?
POR DANIELA GARcíA
La payasita deLa avenidaGarza sada
D
esde el año 2000hasta la fecha,Margarita Téllezse ha disfrazadode payasa casi todos los días. Selevanta temprano por las ma-ñanas, se viste y se dirige a lacocina a preparar el desayunopara ella y su única hija soltera.Cuando termina con sus labo-res domésticas toma un camiónrumbo a la avenida Garza Sadae ingresa a la tienda Soriana. Enla puerta, el guardia la reconocey la saluda: “¡Abuela!”.
»
 
Continúa en
página 4
SEñOrA ApArEcIdA GOMIdEpOzA YOrk TIGrES VS chIVASdEcAdEncIA dE LA TrISTEzAEL SufrIMIEnTO GEnErA ObESIdAdunA LAGArTIjA cOrnudAdEcáLOGO dE LOS crOnISTAS dE EL bArrIO AnTIGuO
7
 _Crónica
Regional 13
 _Entre
vista
Pornoterrorismo
DENISE ALAmILLO
 
_Oitoio
3
    e     l     b    a    r    r     i    o    a    n     t     i    g    u    o .    c    o    m    e     l     b    a    r    r     i    o    a    n     t     i    g    u    o .    c    o    m
_Oitoio
Del 15 al 21 de septiembre de 2013
Monterrey
, N.L.Del 15 al 21 de septiembre de 2013
Monterrey
, N.L.
SEñOrA ApArEcIdA GOMIdE
T
odo elmundo conocesusufri-miento y suangustia.Laprensaoraly escritarecuerdadiariamenteeldra-ma: sumarido,funcionario diplomáticoen elexterior,hasido secuestrado y en-vuelto en acontecimientosdeíndolepolí-tica.Señora,no esusted laúnicallorando.Pero nadiehablademisufrimientoy demiangustia. Yo lloro sola. No tengosusposibilidadesdehacermeoír, dedeciramivezquetengo elcorazón destrozadoy quequiero volver aver amimarido. Sumarido estávivo y bien tratado. Volve-con usted. Elmío murió en latortura,asesinado por elPrimer Ejército. Fueeje-cutado sin proceso y sin sentencia.Hereclamado sucadáver.Nadiemehaoído,nisiquieralaComisión deDerechosdelaPersonaHumana.No sélo quehan he-cho con élniadóndelo arrojaron.SellamabaMario AlvesdeSouzaVieira, periodista. Fuedetenido por lapo-licíadelPrimer Ejército el16 deenero deesteaño, en Río deJaneiro.Lo llevaron alcuarteldelapolicíamilitar dondefuegol-peado salvajementetodalanoche;lo em-palaron con un bastón tallado en formadesierra, learrancaron lapieldetodo elcuerpo con un cepillo demetalporqueserehusabaadar lasinformacionesexigidaspor lostorturadoresdelPrimer Ejército ydelDOPS. Losprisionerosquellevaronalasaladetorturasparaquelimpiaranelsuelo cubierto desangrey deexcre-mentosvieron amimarido agonizando.Lasangrequelebrotabapor labocay lanariz; desnudo en elsuelo,ahogándose,pedíadebeber.Entrerisas, losmilitarestorturadoresno permitieron queseleprestaraelmásmínimo socorro.Yasé, señora, queno esusted encondicionesdecomprender misufri-miento,pueseldolor decadauno essiempremayor queeldelosdemás. Perocomprenda,espero,quelascondicionesquellevaron alsecuestro desumarido yalatorturamortaldelmío son siemprelasmismas:queesimportantedarsecuentadequelaviolencia-hambre,laviolencia-miseria,laviolencia-tortura,conducen alaviolencia-secuestro,laviolencia-terro-rismo, alaviolencia-guerrilla;y queesmuy importantecomprender quién poneen prácticalaviolencia:sison losquepro-vocan lamiseriao losqueluchan contraella.
FragmentodelLibrodeManuel.
-PorJulioCortázar
 
pOzA YOrk
L
osdíaspasaban con susnochespegadascomo con cintaadhesi-va.Elfulgor delalbay delocaso meda-ban esaimpresión. Por lasmañanas,abrirlosojosy encontrarteen elmismo lugar,reconocer lasmismasmanchasdehume-dad,elolor agas,elsonido delachicha-rraqueanunciabaelinicio delajornadalaboraldemilesdeempleados, desdelosquepintaban lasorillasdelasbanquetasdelcomplejo petroquímico,hastaaque-llosqueplaneaban laexploración y pro-ducción delosmilesdepozospetrolerosdelaregión.Elcalor meahogabadesdetemprano.Fielescompañerosson lasmanchasdesudor alrededor delpecho y frente, y latoallitapararetirarlo.Trabajar bajo elsoleraunaconstante.Aveceseldíaseibaenrotular pipas,señalamientosderutas, co-locar anunciosalaintemperie; aveceseltiempo seibaen producir señaléticasen eltaller,pero no por estar bajo techo sesalvauno delazotedelcalor.Ademáshabíaqueagregar elacoso delosmosquitosy elmie-do acontraer dengue.PozaRica,Veracruzconstantemen-temehizo imaginarlacomo un enorme
inerno verde. Lavegetación endémica
dellugar siempreabastecíaalostordosdemangosy naranjasparapicotear y de-gustar algunasveces;sicorríacon suerte,obteníaalgunosmangosqueinundabanmihabitación con todo suaroma.Laciudad meadoptó, memostró de-tallesdequeno conocía. Memaltratóy almismo tiempo mereconfortó conamigosy con gentequeconocíalo largodemiestadía;meofreció escuela, trabajoy,sobretodo, aprendizaje.Recientementerotuléun módulo en Interplazay recordésonriendo alagentecon laquetrabajé,lascosasy trucosquemeenseñaron,lasha-bilidadescon elvinil,elatomizador conaguay un poco deFabuloso y lahabilidadparautilizarlapleca.MuchostaxisdePozaRicafueronrotuladospormí.Altérminodelajornada,unamanchasobremipechoenformadeVseformabaabasedesudorseco.MuchasvecesmedijeamímismoqueeraunaV:laVdelaVictoria.
PorÓscarHernández
 TIGrES VS chIVAS
L
a esen-cia esmomento fugaz.Demasiado altopara quedarse en casa mirando en losventanales de la televisión. Sentarseen el escalón bajo de las transmisionespiratas vía internet: engañarte en tuspropios sentimientos. Asistir al estadio,ser partícipe del partido de futbol soccersemanal es teoría abstracta optimista enla aldea global. Pueden invadirnos ideasrománticas y poco prácticas, auxiliado-ras al momento de encontrar el tesoro:el boleto de entrada. Una conversaciónlleva a la otra: ¿quieres ir al partido? Fer-nando me regala dos boletos. El cristalde la mayoría galvaniza el intelecto: ladecisión está tomada. Ante la peticióninesperada, el gran tópico del acom-
pañante adecuado. En la losofía de la
educación infantil lleva mano mi hijo.Aparcado, detrás de su sonrisa, le tratode revelar el secreto del amor a los co-lores universitarios. Imposible llegar aun acuerdo. Envuelta su atención en eliPad. La frase sumaria: el futbol es muyaburrido. Tuerzo la boca con intensidad.Me alejo cabizbajo, recorriendo la listade contactos del celular. Sin demasia-dos cambios dramáticos, elijo uno deellos. He desarrollado una técnica infa-
lible, desaadora, sin exigir demasiados
preparativos. ¿Vamos a ver a los Tigres?Casi media hora después, elComandan-teAguilera,en suauto,pasaacasa. Uni-formadoscon elcatálogodeañoranza:micamisadelcontenciónFabián“elRuso”Peña y él de Antonio Sancho. Ambos ju-gadores de época. Compartieron la mis-
ma posición. Enlamos por Cuauhtémoc
al norte, colocando las conversacionesen orden, algunas semanas sin coincidir.Evadimos los pasadizos circundantes dela Ciudad Universitaria. Instalamos elauto en las calles de la colonia Anáhuac.Del odioso embotellamiento en la horade salida. Con el ejército de caminantes
enlamos en ujo regular rumbo a las
instalaciones. Al cruzar el muelle deacceso, reconocemos el verdadero po-tencial del fanatismo. El asunto serioes soportar la locura, desde el inicio delcotejo. Los periodistas deportivos sonbenévolos embajadores del ritmo. Lesescucho embobado, al zambullirme enlas ondas eléctricas de la radio. Mis ojos,esa herramienta aún funcionando, re-tozan en las oportunidades de ofenderdel rival. Cae primero el gol visitante. Elgolpe es certero. Nuestro ánimo no de-cae. A medio tiempo gruesas y tupidasnubes van cercando el horizonte. Parece
descorrerse la identicación de una tar
-de de lluvia. El viento húmedo se acerca.Con el marcador adverso, me sorprendodispuesto a no abandonar este campode concentración. Tal vez, ya fanatizado,he desarrollado el Síndrome de Estocol-mo. Es muy sugerente quedar callado. Serompe el manto de la noche. Diluvia. Elvendaval balsámico para olvidar la épo-ca de secas. Avestruces disfrazados de fe-linos en plena borrasca, en la tormenta,se escoden en los túneles y en los pasi-llos techados. Hasta en los sanitarios.Algunos, inamovibles, permanecen enel frente de batallas. Colocan debajo desus atuendos las cervezas. Podrías subira una canoa y cruzar por entre las buta-cas. Seguir brincando para entrar en ca-lor. Camino pesadamente, empapado, ala vuelta de una hora. Dos cuartas par-tes del aforo se han marchado. Consultoel remanente de la fuerza. Una cervezamás y nos vamos. En el momento de laverdad patidifusa, los jugadores y los ár-bitros salen a la cancha a completar lafaena. Se agranda el marcador adversodos ocasiones más. He podido sobrevi-vir a los cristalinos deseos del capricho-so balón. Acompañado por el destello decoraje (vergüenza profesional le llamanalgunos), acortamos el marcador dosveces. El tiempo es el enemigo a vencer,como lo ha sido la tormenta. En la vida
real, el tropiezo nos vivica. El conjunto
auriazul se encamina disparando hastaacertar por tercera ocasión. Estar en casaes no mostrarse compasivo. En la alga-rabía, la celebración de su amor, dandotumbos, algunos espectadores caen desus asientos y espacios. Estacionandovarias hileras más abajo. Anestesiadosse reponen. Abrazando a los desconoci-dos compañeros. Han reescrito el torpe
nal de la novela. Lo comparten en las
redes sociales. Mostrando las instantá-neas iluminando el afecto. La nuevaluna de los buenos augurios. El árbitroutiliza la ocarina. Suspiro elevando elespíritu. Los asistentes evadimos que-dar a la deriva, de regreso hasta el auto.
No existe tráco. Todo uye. Llegamos a
buen puerto. Contentos. Satisfechos.
-PorGersonGómez
dEcAdEncIA dE LA TrISTEzA
E
sunhechoquelatristezaescondenadaadesaparecer.Lassi-tuacionesquenosponelavidamoderna,especialmentelaactividadincesanteque
generaysualtísimavelocidad,dicultan
cadavezmáslapercepciónolaexperienciadeestesentimientoquetuvounavidafu-gaz(hablandoentérminosdeliteratura)enlaconscienciaoenlaatencióndeloshom-bres.Cadadíalostristessevuelvenmásra-ros,ysiacertamosaencontrarnosconuno,sucondicióndetristesenosmostrarácomoresultadodelamultituddeconstriccionesqueportodaspartesamenazansutristeza;másqueauntriste,veremosunraro.Perosilatristezahaperdidoeldominiodelali-teraturanoasíeldelalmahumana.Loque
pasaesqueyanohaytiemponijezadela
atenciónparapercibiresamodulacióntantenuedeltonoanímicocuandopasadedomayoraremenor.Talvezporesnobismooporignorancia
sepreerellamarneurastenia,depresión,
spleen,melancolía,tedio,fatiga,maladi-gestión,tiemponublado,bluesasimpleysencillatristeza.PerolaneurasteniasecuraconvitaminaB,ladepresiónconvino,lafatigaconreposo,elspleenconcarcajadas,lamaladigestiónconbicarbonato;eltedioyelmaltiemposeevitanconlatelevisiónoelcine,lamelancolíasecultivaporsuenormevaloryprestigioliterario.Sólolatristezaesincurable.Pasa,perollevándoseconsigoelsecretodesucausayelrecuer-dodesuefecto,sindejarhuellaalgunadecuándovolverá.Noatiendeasupresencianingunacircunstanciaorgánicaoexterior.Latristezapuededarseencualquiersiste-manervioso,encualquiertubodigestivoyencualquierdíadelaño.Aunquenoimpi-deeltrabajocotidiano,siesqueésteexiste;
preerelacercaníadelosociososydelos
solitarios.Latristezademasiadosociableodemasiadopúblicaproduceunaimpresióndeimpudiciaysumanifestación.Sinoesa
travésdeformasmuyrenadas,denotaun
carácterafeminadoenloshombres,frígidoenlasmujeresyvulgarylastimosoenlosartistas.Latristezapropiciaelcultivodealgu-nosgénerosliterarios,principalmenteeldelllamado“diarioíntimo”o“confesiones”,queconstituyen,porasídecirlo,laformaquelavidasecretarevisteparapresentarseenpúblico,yaqueesunsentimientoqueponealánimoenrelaciónconcualquier
cosa;unaorounaestrellaconvocanpor
igualestesecretocomúnatodos,secretoavocesqueeslasustanciadetodalalitera-
turadecondencia.Comogeneradorade
escritura,latristezapareceseruninventoalemán.ElsentimientodeWeltschmerz(dolordelmundo),inexplicable,obtieneseexpresiónculminanteenobrascomoWer-ther,cuyaspáginasnosolamentedescri-benelsentimientodetristezasinoque,ensumomento,tambiénlaprodujeronma-sivamenteentresuslectores.PeroGoethenoeratriste.Erademasiadomundanoydemasiadoanalíticoparanocontemplarlatristezacomoalgoexterioroajenoaélydeconsiderarlaconelmismocriterioconqueanalizabaunamuestrageológicaounfrag-mentodeestatua.Enelcursohacialamáximasubjetivi-zacióndelaconcepciónoriginaldeGoethe,latristezasufrelasmásinauditasmetamor-fosis—enprosayenverso—alolargodetodoelsiglodiecinueve.Lamásevidentedelastransformacionesesladelnombre,siempreimpreciso,conqueselavacono-ciendo,comosienesainconexiónentreelnombreylacosasecifrarasumisterioosuexplicación:maldeWerther,ennui,spleen,tedio,caffard,clorosis,neurosis,etc.,ningu-nodeloscualesexpresacabalmentelana-turalezadelestadodeánimoquenombranmejorqueeltérminooriginal.Entre
LossufrimientosdeljovenWer-ther 
y
Tristessed’eté
,latristezasigueelcaminodetodalacarne,peroensentidocontrario:enGoethemata;enMallarmé,paradójicamente,latristezaesalavezefec-to(
Brisemarine
)ycausa(
Tristessed’eté
)delaconcupiscencia.LoqueparaGoetheesunfenómeno,paraBaudelaireseráunasensaciónyparaMallarmélasombraolaausenciadeunasensación.Podríadecirsequeeldefectoprincipaldelatristezaessucarenciadeinterésodesubstancia.Loscelosproducenun
Otelo
,laambiciónuna
LadyMacbeth
;lasensibilidadexacerbadaun
DesEsseinte
,perolostristespueblanelinmensoterritoriodelaliteraturaencalidaddepersonajesínfimos.
-PorSalvadorElizondo
EL SufrIMIEnTO GEnErA ObESIdAd
E
lsufrirdelaspersonas,elestardes-esperadosparaquesucedaalgopositivoensuvidaynoquesegenere,esesufrimientodeimpotencia,defrustración,esloquetieneaestepaísenfermodeobe-sidad.Lainjusticiageneraesesufrimientoenlosmexicanos.Esaansiedaddebuscaralgoquetieneeldealladoesproducidaporunaindiferencia,porunadesigualdad
ocasionadaalnaldeldíaporlaineptitud
políticadenuestropaís.Esporesoqueelchilegeneratambiéneseefecto,porque,siendorealistas,elpi-cantesólotraesufrimiento.Dependiendoladosis,elcuerposeacoplaaesepequeñodolorynoshacepersonasmásfuertes.Losmexicanossomosunaespeciequenosdagustosufrir,nosapasionasentiresepeque-ñaagoníapornuestrasvenas,pornuestroser.Vivimosenunasociedaddondesetuvoquesertaninfeliz,tandepresivoparagenerarfelicidad;vivimosenunpaísdon-delapersonatuvoquepadecerycomertantoparaserelmásgordodelmundoygenerarreconocimientoallograrlo.Estepaíscomenzaráacambiardemanerapositivacuandolaspersonasquepeorlapasannolehaganmalalprójimo
niaellosmismos,sinoelbien. Simplicar
laformula:elsufrimientohaceactuaralaspersonas,elsufrimientohacequeelefectodelascosasseamuysuperiorcomparán-doloasiseconsumenenestadono-su-friente.Esoloshaceserel“MÁS”enalgunaactividad:másobesos,mássanguinarios,másineptos,másconsumistas,ycomoso-mosunpaísquesufreadiarioporsuspe-queñasdosisdepicante,algúndíaseremoslos“MÁS”entodaslasramas.Secomienzaporlonegativo(elhoy),yaluegotrabajare-mosconlopositivo.
-PorAndresLajous
dEcáLOGO dE LOS crOnISTAS dE ELbArrIO AnTIGuO
C
adareporterode
ElBarrioAnti-guo
trabajasushistoriasencondi-cioneseditorialesmuydistintasalasqueexistenenlamayoríadelosmedios.Esaformadetrabajarpodríaresumirsemásomenosconestedecálogo:
1
.
Debotenerporlomenos15díasparareportearyescribirmihistoria.
2
.
Nocubriréruedasdeprensaguberna-mentales.
3
.
Cadacrónicaquehagodebetenerunmínimodediezfuentes.
4
.
Prohibidoincluirmásdedosdijo,señaló,aseveró...
5
.
Jamásempezaréuntextoconunacitatextual.
6
.
Nocreoenelconceptohipócritadelaobjetividad,perosíenlaveracidadyelrigor.
7
.
Privilegiaréenmiscrónicasapersonasogruposquenotenganvocerosni
ocinasdecomunicaciónsocial.
8
.
Mepondréenloszapatosdecadapersonaquemencioneenmitexto.
9
.
Antesdepublicar,mieditormedeberegresarmicrónicaporlomenosunpardevecesconcorrecciones.
10
.
LeeréalmaestroRyszardKapuscinski.
-PorStaff 
unA LAGArTIjA cOrnudA
S
iemprepreferíaWalterLantzsobreWaltDisney.CuandomisamigosdelColegioMontessori,deSanJerónimo,presumíansusvacacionesdeveranoenDisneylandia,yolesdecíaquehabíaidoalatierradel
PájaroLoco
,
 AndyPanda
y
ChillyWilly 
,unlugarquesóloexistíaenmiimaginación.Algunosmecreían.Otrossereíanymedecían:“mentiroso.Esonoexiste”.Amuypocoslesconfesabaquemisvacacionesdeveranoconsistíanenjugaralbotepateado,husmearenconstruccio-nesabandonadasybuscarinsectosbajolaspiedrasdelosmontesabandonadosquerodeabanmibarrio.Recuerdoqueundíallevéalsalónunalagartijacornudaenuntanqueparapeces.Lahabíaatrapadoenellotebaldíofrenteamicasa.Lamaestramepusocincopuntosextrasporhaber“enriquecido”laclasedeCienciasNaturalescon“materialvisualdeapoyo”.Yavencómohablanlosmaestros.Todosmiscompañerosestabanfascinados,peronadieseatrevíaatocarla,sóloyo.Mesentícomounhéroe.Duranteelrecreo,unodemiscompa-ñeros-deesosqueibancadaañoaDisne-ylandia-,medijo:“amímispapásnomedejansalirajugarcomoati.Tienenmiedodequemeatropellenomerobenomepi-quealgúnanimal”.Deregresoacasasoltéalalagartijacornudaenelmonte.Mientrascontemplabacómohuíaentrelosmatorra-les,meconvencídequemisvacacionesha-bíansidolasmejoresdelmundo.
PorGuffo
 
C
onpasodecididoseencaminahacialosrefrigeradores,dedon-detomatresbotellasderefrescos(unodepiña,unodefresayotrodecola)queintroduceenunapequeñahieleradecolorazulmarinoamarradaasubrazoderecho.Saledelatienda,cruzaelesta-cionamientoyunadelasavenidasmásimportantesdelsurdeMonterrey,yluegotomasulugarenelpabellónquedividelaavenidaAlfonsoReyes,justoenfrentedelrestaurantedecomidarápi-daCarl’sJr.Despliegaunasombrillaparaprotegersedelinclementesol,unasillaplegabledeplásticoyunadelasbotellasderefresco,mientrastomasucajetillade
PallMall 
rojos.Despuéssacauncigarroyloprende.Abreunabolsadeplásticoytrasunbreveanálisis,eligeunlistónrojoqueutilizaparaamarrarunmechóndesucanosopeloyhaceruncoquetomoño.Tomadelamismabolsaunpequeñoes-pejoyunaspinturasysedibujaconunpincelblancounascejasdelgadísimasquellegancasihastaelnacimientodesucabelloyledanunairedesorpresa.Después,conaprendidafacilidad,co-lorealapuntadesunarizconpinturarojayrematasuscachetesconpuntosblan-cosquesimulanpecas.Vanidosa,revisaquesumaquillajehayaquedadobienyyaconsuvestidorojoconblancoquecombinaconsumaquillajeysumoño,selevantadesusilla,tomaunsombrerodetelaazulquedejótiradoenelpisocuan-dollegóyesperaaqueelsemáforofrenteaellacambiearojoparapoderpararsedecaraalospocosautomóvilesquetransi-tanalasoncedelamañanaporlaave-nida.Margaritaacomodaloslabiosysil-bandoentonaunacanciónquesóloellaescucha,yaqueelrugirdelosmotoresylasventanillascerradasdeloscarrosdesuaudienciaimpidenquesepercatendelamúsicaqueellahadecididoacompañarásurutinaeldíadehoy.Muevelasmanosdeizquierdaade-recha,lasintroduceenelsombreroazulylemuestraalosnotanatentosauto-movilistas,queelsombreroestávacío.Entoncesvuelveameterlamanoysacaunconejoblanco.Empiezaacaminarhacialosautomóvilesyunaseñorabajalaventanilla,leextiendelamanoyunascuantasmonedas.LaluzrojaestáapuntodecambiaraverdeyMargarita,trasañosdetrabajarenelmismocrucero,sabequelequedansegundosparapoderatravesarhastalabanquetaendondeestásusom-brilla,suhieleraysuscigarrosantesdequeloscarrosempiecenaandarnueva-mente.Cuandosesientaensusillaplega-ble,escuchaelclaxondeunacamionetapick-upquepasaa100kilómetrosporhorafrenteaella,dedondesaleunavozalegrequelasaluda:“¡Abuela!”.
I
MargaritadecidióocupareselugarenelpabellónqueestásobrelaavenidaAl-fonsoReyes,porquelepermitíaestarcercadesuesposo.Bajosusombrilla,lapeque-ñaancianasesientaesperandoquelaluzdelsemáforocambiearojopararealizarsupequeño“acto”,aunquenoseparaatrabajarencadacambiodeluz.Laedad,elcansancioylaenfermedadlahanalcan-zadoyaypermanecemástiemposentadadeloquepasacaminandoentreeldesfi-ledecarrosquetransitansinpararporlaavenida.Frenteaella,sobreGarzaSada,seencuentraungrupodepersonasquetam-biénpasansusdíasmendigando,pidien-douna
ayudita
,vendiendochucheríasohaciendo“actosparapodersubsistirdíaadía.Ahí,bajolaproteccióndeunpuentevehicularquelosescondedelosrayosdelsol,fuedondeiniciósucarreradepayasoDemetrioDomínguez.Afinalesdelsiglopasado,conunaes-posaytreshijos,Demetriodecidiópararseenesecruceroparaponerenprácticalostrucosaprendidosalolargodesuvida,delamanodesuspadres,deamigosydeconocidos,parapoderobtenereldineroquenecesitabaparasacarlosadelante.Elcruceroeradesdeentoncesunodelosmástransitadosdelazonayseencontrabacercadesucasa,enlacoloniaBurócratasdelEstado.Anteshabíatrabajadoyaenotrosse-máforos,peronuncahabíautilizadountrajedepayasohastaquesuesposaleco-mentóqueleayudaríaallamarlaaten-cióndelospaseantes.Decarácteramableysiempresonriente,Demetriosufríaenocasionesabusosdelosautomovilistas,quenosólolecerrabanlaventanilladelcarro,sinoqueseburlabandeélyenoca-siones,llegaroninclusoagolpearloconelcocheoconlasmanos.Margaritaalenterarsedeestassituaciones,seindignóylepidióasuesposoquelepermitieraacompañarloparapoderdefenderlo.“Yotepuedodefender,porqueeresbienbuenoyyosisoyenojona”,ledijo.Así,durantealgunassemanasDeme-triopasóalgunosdesusconocimientosde“magiacallejera”asuesposa,quiencomprósuprimerdisfrazdepayasa,sukitdemaquillajeyseplantóenelpabellóndeenfrentededondetrabajabaélconojovigilanteporsialguienmaltratabaasuquerido.Coninsultos,gritosymaldicio-nesrespondíaaaquellosqueseatrevíanamaltratarlo,hastaquelavozsecorriódequelarisueñapayasitateníauncarácterpesadoylosmaltratosaDemetriofuerondisminuyendohastacasidesaparecer.Esosí,nuncapudoconvenceraDemetriodequesepintaralacaradepayasocomoellalohacía.
II
A Margarita nunca le falta bocadoo compañía en su crucero. Después demediodía, cuando el sol regiomontanose encuentra en su cénit y las sombraspara protegerse del mismo se vuelvenescasas, Margarita se sienta bajo su des-colorida sombrilla verde, abre su hie-lera y saca su comida del día, queellamisma preparó por la mañana:trestacosdehuevo revuelto queacompaña consusegundo refresco.La transitada ave-nida sevuelveaún máscongestionadacuando cientosdeautomovilistassalendesustrabajosa la hora dela comida,lospadresrecogen a sus hijos de los cole-gios y los pudientes se dirigen a restau-rantes en los alrededores de la zona surde Monterrey.Es entonces cuando una señorabaja la ventanilla de su carro y le haceseñas con la mano a Margarita de quese acerque. Le entrega una bolsa llenade frutas, jugos, tortillas, pan y un pocode pollo. “Le hice una despensa chi-quita, señora. Dios la bendiga”, le dicemientras sube la ventana y Margaritale agradece. “Ándele, igualmente”. Sesienta, abre la bolsa que le acaban deentregar y observa lo que tiene en su in-terior antes de ponerla en el piso juntoa otra bolsa de plástico que le donaronunas horas antes. Esta contiene uvas,naranjas y botes de agua que Margari-ta regala a una de sus compañeras quetrabajan el crucero de enfrente. Tansólo en esta esquina se pueden llegara contar una docena de personas quevenden algo, limpian parabrisas, o ha-cen trucos, como Margarita. En Méxicose estima que el 60 por ciento de los tra-bajos son informales y que casi 30 porciento se desarrolla en la calle.Ana, que vende muñecos de pelu-che de películas de moda, se sienta conMargarita y le comenta que el día haestado tranquilo, solo ha vendido dos
minions
’, -tiernos muñecos amarillosde la película ‘
MiVillanoFavorito2
’-en todo el día. Comparten un cigarroy comentan que la semana ha estadomansa. “Lo bueno es que el lunes yaes quincena”, dice Ana, a lo que am-bas asienten y sonríen. A pesar de no
recibir un sueldo jo, la quincena paraellas signica que recibirán más dinero
porque es cuando los automovilistascargan más efectivo y se vuelven másgenerosos. En un día normal, Margari-ta puede juntar unos 200 pesos, más lacomida que le regalen, pero en quince-na su ganancia puede aumentar hasta400. Cuando Ana se va, Margarita le en-caja el diente a su último taco y toma dela botella de Coca Cola, saboreando elsabor dulzón del refresco. Nunca tomaagua.
_cóiaLoal
4
5
_cóiaLoal
    e     l     b    a    r    r     i    o    a    n     t     i    g    u    o .    c    o    m    e     l     b    a    r    r     i    o    a    n     t     i    g    u    o .    c    o    m
»
 
Viene de
portada
Del 15 al 21 de septiembre de 2013
Monterrey
, N.L.Del 15 al 21 de septiembre de 2013
Monterrey
, N.L.
III
Ana no es la única persona quehace compañía a Margarita en las largashoras que pasa en el crucero hacién-dose de un sustento. La intersección deGarza Sada con Alfonso Reyes es unade las más trabajadas por personas delsector informal. Al otro lado de dondeMargarita hace sus trucos de magia, sepueden ver algunas veces a una familiade menonitas que venden sus produc-tos lácteos y galletas. A veces tambiénse puede ver a un par de jóvenes quehacen acrobacias, se suben en los hom-bros del otro y malabarean con antor-chas, con fuego y pelotas. Tres o cuatrohombres de mediana edad son asiduosdel lugar, pero ellos son repartidores deperiódicos de diferentes medios locales.Se saludan, platican y comentan sobreel transitar diario de la zona metropo-litana de Monterrey, pero la mayoríamantiene un tono formal con los otros;a pesar de saberse compañía mutua, es-tán conscientes de que compiten paraobtener dinero. Margarita sabe que esposible que alguien más logre llamarla atención de los automovilistas, peroconfía en que los largos años que ha pa-sado trabajando ese semáforo le permi-tan llevar la delantera.Cuando una tarde,una señora ves-tida como indígena seacerca alcrucero,
Margarita la vecon ojosdedesconan
-za.La señora no vendechucherías, norealiza trucosdeningún tipo y solo ex-tiendela mano para recibir dinero,loqueenfurecea Margarita.“¡Así nadieteva a ayudar, a la genteno legusta dardinero nada másporquesi!”,legrita.Lamujer indígena aparenta casila mismaedad queMargarita,con supielcurtida ysusojostristes.Pero essólo partedeunaestadística más. En entrevista,un repre-sentantedelInstituto NacionaldelasPersonasAdultasy Mayores(INAPAM)adviertequeantela falta deoportuni-dadeslaborales,la baja cobertura delossistemasdepensionesy jubilaciones,ungran número deadultosmayoresseen-cuentra por debajo dela línea depobrezao situación deindigencia.Demetrio murió en febrero de2013.Adolorida decuerpo y alma, Margaritaseausentó desucrucero un par dedías,conscientedequeahora sin elaportedesuesposo,no podría dejar detrabajarso pena dequedarsesin sustento nico-mida. En México, el58 por ciento delasmujeresquecomo Margarita laboran en
la informalidad son viudas. Esto inuye
para quelasmujeresquesúbitamentesehan vuelto cabezasdela familia aceptentrabajosmuy precarios,en ocasiones,enla calle.Elguardia quecuida elestacio-namiento delCarl’sJr.enfrentededon-detrabaja Margarita sepreocupó alnoverla durantevariosdíasseguidos.Sabíadela enfermedad desuesposo y supusoquealgo había ocurrido.Bajo la sombraqueleofreceeltecho delrestaurantdecomida rápida,observó ellugar vacío yla sombrilla deMargarita ausentea lolargo desujornada detrabajo,pero notenía manera decomunicarsecon ellapara cerciorarsedequela mujer no ne-cesitara ayuda dealgún tipo. Alocuparsumentey sucuerpo ayudando a losconductoresa salir delestacionamientoy procurando la seguridad delosvehí-culosqueseencuentran en ellocal, seleterminó olvidando. Hasta quepasó sumirada por ellugar en dondegeneral-menteestaba la menuda viejita queyaformaba partedelpaisaje, no recordó suspreocupaciones.Finalmente, casi una semana des-pués de que el guardia notara su ausen-cia, Margarita salió de la tienda Sorianay cruzó la avenida para postrarse en susitio acostumbrado, se vistió, se pintó yempezó a trabajar como si nada. Silban-do, Margarita sacó conejos del sombre-ro y sonrió a los automovilistas a pesarde su duelo. En su hora de comida, elhombre compró una hamburguesaen el local de comida rápida y cruzó lacalle para saludarla. “La extrañamos,abuela. ¿Cómo ha estado?”. Rara vezMargarita le aceptaba comida, ya queconsideraba que era mejor que le die-ra dinero que alimentos, pero esa vezla tomó de las manos del hombre y sesentó a platicar con él, informándolede la muerte de su esposo. Le contó queestaba tranquila, que tanto ella comosus hijos se habían despedido de De-metrio y lo habían encomendado a lagracia de Dios, y que un amigo de ella,un hombre de dinero que trabajaba enel sindicato de maestros que se le habíaacercado una vez para preguntarle por-qué se vestía de payasa, había pagado elfuneral y el entierro de su esposo. Ellasola no hubiera podido costearlo sola:los altos costos de las capillas, el ataúd, ytodo lo que incluye un funeral -le infor-mó Margarita- llegaba hasta los 15 milpesos. Cuando terminaron de comer, elguardia se despidió de ella y se dirigiónuevamente a su lugar en el estacio-namiento del restaurant, notando queMargarita le sonreía a una niña que leestaba dando unas monedas a través dela ventana abierta del coche en el queiba.Seguir trabajando ha evitado queMargarita se detenga y medite sobresu trágica situación. Así ha evitado caeren depresión. El Instituto Mexicano delSeguro Social (IMSS) recomendó a losancianos mantener alguna especie deocupación o trabajo, a pesar de que notengan necesidades económicas.Sin embargo, la de Margarita estámuy lejos de ser una vida fácil. Comoella y Demetrio existen aproximada-mente 60 millones de adultos mayoresen México que son ignorados por em-presas que podrían ofrecerles un trabajoformal, y que terminan trabajando enlas calles. “Son hombres y mujeres quetienen que trabajar hasta que el cuer-po aguante o la enfermedad aparezca,simplemente para poder sobrevivir”,explica Verónica Montes de Oca, inves-tigadora del Instituto de Investigacio-nes Sociales de la Universidad Nacio-nal Autónoma de México (UAM). Hoy,por ejemplo, uno de cada cuatro adultosmayores de 80 años no tiene más opciónque seguir saliendo a buscar siquieraalgo que llevar de comer a casa. Marga-rita aún no alcanza los 80, pero lleva yarato viviendo en este mundo…
IV
Margarita tiene una vida que noincluye su disfraz de payasa, sus tru-cos de magia y el abrasante sol deMonterrey que le ha curtido la piel,dándole una apariencia mayor a los70 que cumplió este año. La edad nola va a detener de trabajar en su cru-cero; con el tiempo se ha convertidoen parte del 80 por ciento del total delos adultos mayores que trabajan enla calle en la ciudad. Pero cuando elsol se esconde tras los cerros de Mon-terrey, y las luminarias de la ciudadse encienden, se prepara para aban-donar su lugar. Con una tela mojadase quita la pintura de la cara, se arran-ca el moño que adorna su cabeza yse desprende del disfraz de payasa,quedándose en pantalones de mezcli-lla blancos y una blusa del mismo co-lor. Guarda sus cosas en una bolsa deplástico y se despide de aquellos com-pañeros que se quedarán trabajandoaún cuando el sol se haya escondido.Cuando las ganancias del día han sidobuenas y no tiene que cuidar a susnietos, Margarita se dirige hacia unode los casinos de la ciudad -el más cer-cano es el
Winland,
aunque su prefe-rido es aquél epónimo ubicado en laavenida Revolución-.En cuanto entra al centro deapuestas, Margarita se confunde conel resto de los asistentes, y no es has-ta que ha pasado media hora sentadafrente a la misma máquina que unaseñora de unos cuarenta años, guapa,rubia y sonriente la reconoce. “¿Ustedes la abuelita de Garza Sada, verdad?”,le pregunta. Margarita sonríe y le con-testa que sí, pero continúa jugando.En una semana normal, puedellegar a gastar hasta mil pesos en loscasinos, que no es mucho compara-
do con lo que despilfarran otras a
-cionadas, pero para una mujer quedebe trabajar en la calle para obteneraproximadamente 300 pesos diarios,ese dinero sí representa una fuertecantidad. Aun así, Margarita no haconsiderado la opción de dejar deasistir a esos lugares.Cuando visita mercados, tiendasde ropa en el mall Plaza La Silla queestá cerca de su crucero, o simplemen-te cuando camina por la calle, Marga-rita es reconocida por gente que la havisto trabajar vestida de payasa. Haygente que le lleva ropa, despensas ydinero, por lo que Margarita conside-ra que puede vivir a gusto; pero nun-ca ha considerado dejar de trabajar. Legusta, la hace feliz y se siente satisfe-cha de haber podido sacar adelante asu familia, e incluso a algunos de susnietos. A dos les ha pagado la escuelaprimaria. Ahora, Margarita sin Deme-trio, su eterno compañero en el cruce-ro, solo debe sostenerse a sí misma. Suhija menor, que aún vive con ella, sedesempeña en una empresa y no ne-cesita laborar en la calle o ser mante-nida por su madre. Margarita es solouna más de los dos millones de perso-nas mayores que laboran de manerainformal en la calle y que poco a pocose han convertido en parte del paisa- je urbano, pero saca un conejo de susombrero azul, saluda a todo aquélque le grite ‘Abuela’ cuando pasefrente a ella y se convierte de prontoen una persona inconfundible. Unamujer que hace de la magia callejeraun acto de amor a Demeterio.
Demetrio sufría enocasiones abusos delos automovilistas, queno solo le cerraban laventanilla del carro, sinoque se burlaban de él yen ocasiones, llegaronincluso a golpearlo con elcoche o con las manos
En México, se estimaque el 60 por cientode los trabajos seaninformales, y casi el 30por ciento en la calle.

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