La proporcionalidad encuentra su consagraciónexplícita en el Convenio Europeo de Derechos Hu-manos y Libertades Fundamentales, en la medidaque las injerencias a las libertades que consagrasólo son admisibles en cuanto constituyen medidasnecesarias en una sociedad democrática para losobjetivos que se precisan en el apartado segundode los arte 8, 9, 10 Y 11 del Convenio. Y el TribunalEuropeo de Derechos Humanos, en su jurispruden-cia, ha operado con frecuencia con la proporcionali-dad para el control de las intervenciones de los Es-tados miembros, en la protección de los derechos ylibertades fundamentales que reconoce la Conven-ción. En este sentido, el Tribunal de Estrasburgo hamanifestado que los Estados miembros tienen unmargen de libertad pa,..1elegir las medidas y res-tricciones que juzguen necesarias, y se ha limitadoa comprobar si en cada caso se respetan las exi-gencias derivadas de la proporcionalidad. En con-creto, ha examinando si la intervención estatal per-sigue algún fin legitimado en la Convención, yademás si la medida restrictiva es necesaria, útil yproporcionada (casos Dudgeon, Silver y otros,Barthold). De sus decisiones se advierte claramenteque el Tribunal Europeo aplica el principio de pro-porcionalidad en la protección de los derechos y li-bertades garantizados en el Convenio, determinan-do a su vez una clara influencia a los tribunalesnacionales que tienen encomendada la salvaguardade los derechos y libertades públicas.
LOS ELEMENTOS QUE CONFORMAN ESTEPRINCIPIO
Según su formulación en derecho europeo, elprincipio de proporcionalidad en su sentido amplio,se compone de tres elementos o subprincipios: a) elde la utilidad o adecuación; b) el de la necesidad oindispensabilidad, y c) el de proporcionalidad strictusensu. Cada uno de estos elementos que lo inte-gran requiere un juicio o análisis en su concretaaplicación y que implica un enjuiciamiento de lamedida desde tres puntos de vista diferentes: lamedida enjuiciada ha de ser idónea en relación conel fin, esto es, es preciso que al menos facilite otienda a la consecución del objetivo propuestoUuicio de adecuación), en segundo lugar, la medidaha de ser necesaria, o la más moderada entre todoslos medios útiles, en el sentido de que no sólo ha decomprobarse si la acción se legitima por el fin encuanto susceptible de alcanzarlo, sino que ademáses imprescindible porque no hay otra más suave omoderada a tal propósito Uuicio de indispensabili-dad), y, finalmente, proporcionada, esto es, ponde-rada o equilibrada por derivarse de ella más benefi-cios y ventajas que perjuicios sobre otros bienes ovalores en conflicto, en particular sobre los dere-chos y libertades, es decir, es preciso que la me-dida enjuiciada sea también razonablemente pro-porcionada en relación con el valor político ysocial que se busca con la finalidad perseguida(proporcionalidad strictu sensu).
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1.
La idoneidad o juicio de adecuación
Para comprobar la utilidad o idoneidad de unamedida restrictiva de un derecho habrá de verificar-se, inicialmente, si es apta para la consecución delfin perseguido. En efecto, lo primero que habrá quecomprobar es si la medida enjuiciada supera eloportuno juicio de adecuación, o, en otras palabras,si la relación medio-fin resulta adecuada e idónea.Es preciso, por tanto, que la restricción que sufre elderecho resulte realmente útil para justificar el finperseguido, o, dicho en negativo, que la medidarestrictiva no sea desde todo punto de vista,
y
enprincipio, absolutamente inútil para alcanzar el fin.
2.
La necesidad o juicio de indispensabilidad
Una vez constatada la existencia de una adecua-da relación medio-fin, esto es, superado el test deadecuación, el análisis debe recaer sobre la nece-sidad de la medida enjuiciada. Ello implica examinarsi la intervención pública es indispensable, por noexistir un instrumento más moderado para su con-secución.De entre los diversos medios posibles, habrá deoptarse por aquel que implique una menor restric-ción en la esfera jurídica de los afectados, esto es,que no se imponga un sacrificio claramente innece-sario por no existir otra alternativa menos gravosaque puede satisfacer igual objetivo. Por tanto, deentre las posibles alternativas, deberá elegirsesiempre aquella menos gravosa o restrictiva de losderechos; para ello habrá que confrontar los diver-sos medios igualmente idóneos
y
aptos para laconsecución del fin,
y
determinar aquélla que re-sulte menos onerosa, siempre que existan otras al-ternativas que garanticen de modo satisfactorio elobjeto que justifique el límite, por consiguiente, hande rechazarse las medidas más gravosas
y
elegir elmedio más beneficioso.
3.
La proporcionalidad en sentido estricto
Finalmente, superados los anteriores juicios deidoneidad
y
necesidad, debe comprobarse si existeun equilibrio entre las ventajas y perjuicios que segeneran por la limitación de un derecho para lasprotección de otro bien o derecho constitucional-mente protegido. Para ello, resulta inevitable valorarlos diferentes intereses contrapuestos y las cir-cunstancias concurrentes en cada caso. Los bene-ficios
y
ventajas derivados de la restricción del de-recho deben ser siempre superiores a los perjuiciossobre otros bienes o intereses en conflicto. Debeexistir una equilibrada ponderación entre las venta- jas
y
los perjuicios que se generan cuando se limitaun derecho a fin de proteger otro derecho o bienconstitucionalmente protegido, tomando en conside-ración las circunstancias relevantes en cada caso.En definitiva ello implica que los medios elegidosdeban mantenerse en una relación razonable con elresultado perseguido.
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TODA PENA DEBE SER PROPORCIONADA AL HECHO PUNIBLE!