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Brilla por su ausencia el párrafo inmediatamente siguiente (art. 9.4):
“La interrupción voluntaria del embarazo... se rige por lo establecido con carácter general sobre la mayoría de edad”
. Tiene que ser autorizada por escrito por lospadres.Respecto a esta problemática es oportuno precisar además que laredacción del art. 9.3c citado es gramaticalmente incorrecta, incompleta yambigua. Ha fomentado indebidamente el doble mito del “
menor maduro”
(presunto sujeto de derechos prevalecientes sobre los de los padres) y de la“
mayoría de edad sanitaria”
(16 años),
inexistente realmente en nuestranormativa jurídica.Ninguno de estos dos conceptos es compatible con nuestra Constitución(art. 12:
“Los españoles son mayores de edad a los dieciocho años”
), ni connuestro Código Civil (art. 154:
“Los hijos no emancipados están bajo la potestad del padre y de la madre”;
art. 155:
“Los hijos deben obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad”
). Tampoco en la ley orgánica 1/1996, deprotección jurídica del menor se prescribe la emancipación automática.Contrariamente a lo que algunos pretenden hacer creer, ninguno de estosdos conceptos alegales pueden fundamentarse tampoco en convenios o tratadosinternacionales suscritos por España. Ni la “
Convención sobre los Derechos del Niño”
(CDN)
de 1989 ni el “
Convenio sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina
” (CDHB) de 1997 pueden dar cobertura jurídica a la pretendida“
mayoría de edad sanitaria”
.
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