D
e Benito Juárez más que conocer su enorme contribución del Estado liberal mexicano, se saben o se intuyen, algunas actitudes quetuvo en la vida de México, muy particularmente en su lucha contra el segundo imperio, personalizado por Maximiliano de Habsburgo.La intuición a la que me refiero, incluye el triunfo de la “República” que se celebra los 15 de mayo (¡Claro! los que saben de esto) sobreel Imperio de un austriaco sostenido con un ejército francés. Si hemos de atender lo que nos dice la historia de México que fue laRepública la que triunfó, entonces tendríamos que preguntarnos qué género de República es la que quedó vigente de aquellos lejanosaños del siglo XIX hasta el día de hoy. Para balbucear alguna respuesta a lo anterior y configurar con esta misma respuesta un homenajea Benito Juárez por el 201 aniversario de su natalicio habría que decir, que se le atribuye al pensador inglés John Locke la paternidadteórica del liberalismo. Esta concepción de la sociedad, del individuo y del Estado, pone énfasis precisamente, a que el Estado y lasociedad con él, existen y están al servicio del hombre. Por lo anterior, para los filósofos de la política el liberalismo es un movimientosociopolítico profundamente individualista y egoísta.Se dice en el mundo de la academia que las ideas de John Locke tuvieron una influencia más directa fuera de Inglaterra que en su propia tierra. Lo anterior se afirma porque la gran aportación teórica que hiciera este filósofo inglés se encuentra plasmada en la“Declaración Universal de los Derechos del Hombre”, documento éste, que condensa la ideología de la Asamblea Revolucionaria quedio fin a la Revolución francesa de 1789.Si nos tomamos la molestia de leer la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, nos vamos a encontrar con conceptos comolos siguientes: considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos ha originado actos de barbarieultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se han proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimientode un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias,la Asamblea Nacional de la ONU proclama entre otras ideas; que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechosy dotados como están en razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Del mismo modo, toda personatiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este último derecho incluye la libertad de cambiar de religión ode creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.Esta declaración Universal de los Derechos del Hombre, también establece, que toda persona tiene derecho a la educación y que laeducación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales yadicionales, esta educación favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos oreligiosos y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.Las ideas de John Locke y de Juan Jacobo Rousseau llegaron a la Nueva España, pero apenas sí fueron útiles para que los criollos sedecidieran a independizarse de la Metrópoli europea. El terreno de vasallaje y esclavitud no era muy propicio para que el liberalismorindiera buenos frutos. Por lo tanto, la Constitución Política de 1824 que creó el Estado mexicano, mantuvo la simbiosis EstadoIngleses, prohibiendo explícitamente el ejercicio de cualquier religión que no fuera la católica.Esta circunstancia se mantuvo incluso hasta la Constitución de 1857, porque cuando los constituyentes de aquella época pusieron aconsideración del Congreso la libertad religiosa, muchos diputados abandonaron el recinto legislativo y finalmente el artículo que proponía la libertad religiosa no fue aprobado. En síntesis: se puede afirmar que el Estado mexicano era un Estado confesional que protegía el monopolio de una sola religión.Sin embargo, Benito Juárez junto con sus ministros Melchor Ocampo, Manuel Ruiz y Miguel Lerdo de Tejada, en el mes de julio delaño 1859 expiden un “Manifiesto del Gobierno Constitucional a la Nación”, en donde se señala: que “creía indispensable entre otrascosas: adoptar como regla general invariable, la más perfecta independencia entre los negocios del Estado y los puramenteeclesiásticos”. Del mismo modo, este Manifiesto establecía que han sido y son propiedad de la nación todos los bienes que administra elclero secular y regular, del mismo modo que, la remuneración que daban los fieles a los sacerdotes por la administración de lossacramentos, así como, por todos los demás servicios eclesiásticos, serían objeto de convenios entre los fieles y los propios sacerdotessin que en nada interviniera la autoridad civil.Es fácilmente observable el deslinde de espacios y competencias que se dio entre la iglesia y el Estado en esta confrontación histórica.También es fácil inferir el por qué algunos segmentos del clero católico se dan por agraviados por Benito Juárez y la generación deliberales que restauró la República federal contra el segundo imperio y formuló y aplicó las “Leyes de Reforma”. En consecuenciadespués de esos avatares el Estado mexicano se constituye en un Estado laico, esto quiere decir, a contrario sensu del Estadoconfesional, que el Estado mexicano ya no adopta como propia ninguna religión, ni concede privilegios a los fieles de cualquiera otrareligión determinada. Por el contrario la teoría del Estado laico se basa en una concepción secular y no sacra del poder político comoactividad autónoma respecto a las confesiones religiosas; las que sin embargo, colocadas en un mismo plano de igual libertad, puedenejercer una influencia política de acuerdo a su propia importancia social. Esto quiere decir que debidamente entendido el Estado laicono profesa una ideología irreligiosa o antirreligiosa.A Benito Juárez y Lerdo de Tejada, también hay que acreditarles el establecimiento de la educación laica (1869). Aunque este laicismoeducativo en sus inicios solamente abarcaba las escuelas del Distrito Federal y los territorios que dependían del gobierno federal. Sinembargo, todo lo que hizo Juárez y demás próceres del liberalismo, apenas se está viendo reflejado en las instituciones políticas yconstitucionales, con esto último queremos hacer notar, que un pueblo, no puede de buenas a primeras, convertirse en una democracialiberal, por mucho que así lo digan sus leyes y sus constituciones. Sin embargo, la gran contribución de Benito Juárez allí está, adisposición de quien quiera examinarla, pero sobre todo, hacerla suya para seguir consolidando un mejor país para todos.
Benito Pablo Juárez García
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