La Constitución, además de fijar la organización política básica del Estado ygarantizar los derechos y las libertades públicas, constituye un marco generalde conducta que vincula directamente a los particulares. A la CorteConstitucional le ha sido confiada la tarea de invalidar las normas y los actospúblicos o privados que contradigan los preceptos constitucionales (CP art.241). Estas dos circunstancias permiten concluir que los particulares, en susactuaciones, están sujetos a la Constitución y a la ley en cuanto alcumplimiento de sus deberes y obligaciones.
Concepto, desarrollo legislativo y criterio hermenéutico
Los deberes constitucionales son aquellas conductas o comportamientos decarácter público, exigibles por la ley a la persona o al ciudadano, que imponenprestaciones físicas o económicas y que afectan, en consecuencia, la esfera desu libertad personal. Las restricciones a la libertad general sólo pueden estarmotivadas por fundadas razones que determine el Legislador. En este sentido,los deberes consagrados en la Constitución comprenden una habilitación alLegislador para desarrollar y concretar la sanción por el incumplimiento de losparámetros básicos de conducta social fijados por el Constituyente. Lo anteriorno impide, sin embargo, que en la ponderación de los valores constitucionalesel juez de tutela tome directamente en cuenta los deberes constitucionales, yaque éstos constituyen un criterio hermenéutico indispensable para ladelimitación de los derechos fundamentales. La relación decomplementariedad entre unos y otros exige del intérprete constitucional unalectura de los derechos y deberes que actualice el contenido de las libertadesen general, pero que, a la vez, obligue a la persona a asumir lasresponsabilidades derivadas de la vida en comunidad.Esta Corte
ha aclarado en anteriores ocasiones, que los deberesconstitucionales son patrones generales de conducta social deseable, que seconcretan en acciones u omisiones de las personas, y cuya obligatoriedad sóloes exigible, en principio, a través de las vías ordinarias de defensa judicial delos derechos, cuando tales deberes se encuentran desarrollados en una leyque consagre las particulares acciones u omisiones en que cada uno de ellosse materializa socialmente. Si tal desarrollo legal no se ha dado, tampocopueden exigirse directamente las acciones u omisiones en que se concreta eldeber genérico. Por ejemplo, el cumplimiento del deber de contribuir alfuncionamiento del Estado, no puede exigirse sin una ley que cree undeterminado impuesto. Pero, -y ésta es la excepción a la regla general- cuandose incumple con un deber genérico, y tal infracción de la norma superioracarrea una violación o grave amenaza contra un derecho fundamental, laefectividad del derecho -e indirectamente, el cumplimiento del deber-, sí sonexigibles judicialmente por vía de tutela (ver sentencias T-125 de 1994 y T-36de 1995).
Exigibilidad. Ley previa
La exigibilidad de los deberes constitucionales, sin embargo, depende, enprincipio, de la voluntad legislativa de actualizar, mediante la consagración desanciones legales, su potencialidad jurídica. La imposición de un deber, enconsecuencia, presupone necesariamente de una ley previa, quedandodescartada su aplicación retroactiva. La idea liberal de una Constitución,carece de una teoría de los deberes como preceptos jurídicamente relevantes,salvo que su desarrollo legal consagre una sanción en caso de incumplimiento.Lo anterior en razón de que su finalidad era la limitación del poder a través dela separación de poderes y la consagración de derechos a los ciudadanos. Elvalor normativo de la Constitución que acompaña a la concepción del Estadosocial de derecho lleva aparejado, en cambio, la sujeción de los particulares a
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muy interesante el artículo porque pone de manifiesto la correspondencia entre deberes y derechos del ciudadano, en esta hora que es una necesidad para la gobernabilidad y estabilidad de los estados el concepto de ciudadanía