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Del Postconflicto a la transición a la Democracia en Paraguay.Rituales de Reconciliación
 
Diana ArellanoUniversidad Nacional de Misiones
La Organización de Naciones Unidas establece que el proceso de restauración de losprincipios democráticos en sociedades post-dictatoriales incluye procesos judiciales entribunales nacionales o internacionales contra los autores individuales de crímenes de lesahumanidad; produce una reforma integral de las instituciones para garantizar lagobernabilidad democrática y, promueve iniciativas de establecimiento de la verdad sobredichos crímenes
 –que adquieren generalmente la forma de “Comisiones de Verdad”
querecomiendan medidas para la
reparación social
material y simbólica de las víctimas.En el caso de Paraguay, con el retorno al sistema democrático en 1989, no se realizó ningúntipo de enjuiciamiento al régimen, sólo se imputó en forma individual de
“reos rebeldes ycontumaces”
al General Sabino Augusto Montanaro y del General Alfredo Stroessner, y selibró su pedido de captura internacional en 1989, lo que les valió a ambos el asilo político enpaíses latinoamericanos.No obstante, el régimen de Stroessner no ha sido descalificado por una gran mayoría de lapoblación y
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pasada más de una década de su caída- es percibido por un amplio sector comoun
endurecimiento necesario
del Partido Colorado en el poder para hacer frente a unaépoca de
“peligro comunista”
.Las representaciones de los ciudadanos comunes sobre la democracia son en realidad muyendebles. Perciben que el Estado ha cesado con sus actos represivos y permite la actividadpolítica y el retorno de los exiliados pero, asocia la democracia con la agudización de losproblemas económicos, la desocupación, la pobreza y el acceso a la tierra que han empeoradodramáticamente.Recién diez años después de la caída del régimen, en 1999
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luego de muchas marchas deprotesta y reclamos judiciales- se logró la Ley Nº 838 que establece una indemnizacióneconómica para los presos políticos de la dictadura de Stroessner, fijado en una cifra irrisoria
que reconoce cada día de cárcel y tormentos como “día laboral perdido”, por lo que se lo
compensa con el equivalente de un jornal mínimo, alrededor de seis dólares por día de prisión
 
 2y, un resarcimiento moral de las víctimas cuya expresión máxima estaría dada por lainstalación de una Comisión de Verdad y Justicia.
 
La Comisión de Verdad y Justicia como ritual
El estudio de las Comisiones de Verdad y Justicia ha sido privilegiadamente territorio delderecho, la sociología, las ciencias políticas, la historia y la comunicación social más que dela antropología. Por ello, muy pocas veces se ha tenido en cuenta la dimensión ritual de estainstitución, empresa que me propongo en este trabajo, a partir de la revisión de algunoselementos constitutivos de la misma con el auxilio de los conceptos trabajados por Turnerpero, atendiendo a la especificidad del ritual y de la producción simbólica de la Comisión deVerdad y Justicia, generada en una estructura social contemporánea, compleja e inserta en laeconomía de mercado que Debord (1992) denomina
“capitalismo en estadio espectacular”
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que la opone diametralmente a la pequeña aldea africana de Turner que la antropología clásica
llamó “sociedad simple”.
 De Leopoldí (1978) recupero su preocupación por la vinculación estrecha de los rituales conlos componentes sociales del sistema en que ocurren
. E 
n su análisis de las Escolas de Samba,toma el ritual en la acepción más amplia del término, esto es, como categoría que abarca nosólo las manifestaciones de carácter religioso, sino también las que, no teniendo connotaciónreligiosa, son susceptibles de expresar aspectos cruciales de la estructura de la sociedad enque ocurren, privilegiando en su discurso simbólico determinados aspectos, lo que permitiríadiversas lecturas de un mismo orden social.
 
Dado que los ritos marcan momentos especiales de la vida social, la Comisión de Verdad yJusticia puede ser considerada el momento paradigmático de reafirmación del sistemademocrático mediante la escenificación de las relaciones igualitarias de los individuos en elacceso a la ley, aunque
 
“la homogeneidad sea sólo aparente”.
 
Leopoldi (1978) reinterpreta la idea de
comunitas
como una configuración específica de lasrelaciones sociales que, para el caso de la Comisión de Verdad y Justicia, la colocaría en unespacio de relajamiento de la rigidez autoritaria que caracterizó al período dictatorial y quecontinúa aún en el período de transición democrática. En este sentido, la
comunitas
estádestinada a producir ese efecto de distensión de la rigidez y de apertura hacia unaconstrucción en la que priman diferentes versiones sobre lo que implicó el stroessnismo enParaguay, haciendo pública la perspectiva prohibida durante tantos años de los opositores alrégimen.
 
 3Si intentamos aplicar al caso que nos ocupa, la distinción propuesta por Leopoldi (1978)entre las
 posibilidades reales
y los
efectos simbólicos
podemos decir que la Comisión deVerdad y Justicia constituye en términos reales una instancia institucionalmente reconocidade construcción de esa perspectiva múltiple propia del relajamiento y, la posibilidad real yconcreta de escuchar todas las voces y atender a los reclamos de justicia.Los
efectos simbólicos
estarían dados por el sentimiento de pluralidad social, elreconocimiento de la diferencia como un valor para la democracia y la aceptación de ladiversidad de grupos y experiencias que componen la sociedad paraguaya que se asume enese acto como una sociedad compleja, democrática y pluralista.Esta
comunitas
estaría orientada a producir un ordenamiento idealizado de la estructura socialparaguaya que celebra la unidad nacional, que rescata la diferencia y la heterogeneidad degrupos e ideas políticas, ritualizando, al igual que el carnaval brasilero, la integración de losdiversos elementos del grupo social y produciendo una
“compensación simbólica”
del gruposubalterno que, aunque no domina en el mundo social o, más específicamente, en el espaciopolítico, tiene preeminencia en el espacio de los Derechos Humanos, la ética y la justicia detal manera que las víctimas puedan sentirse reconocidas y aceptadas socialmente con el títulode
“luchadores por la democracia”
, aunque esto no modifique la estructura de poder en elmundo social.Compensación simbólica e integración idealizada afirmadas sobre las insalvables diferenciasde la estructura social paraguaya en la que ha habido un verdadero abismo entre dos grupospolíticos opositores.Al tiempo que las víctimas se sienten reconocidas y escuchadas, es decir partícipes del nuevocontrato democrático, los sectores dominantes refuerzan una imagen pluralista y democráticaen un intento de despegarse del régimen autoritario que el mismo Partido Colorado enejercicio, llevó adelante en el período stroessnista.No obstante, según Leopoldi (1978), las manifestaciones ritualísticas permiten dos lecturasque debieran ser complementarias: una representación idealizada de la estructura social y, unaexpresión real de las condiciones de la estructura social en que emerge que, en el caso de laComisión de Verdad y Justicia, está signada por el proceso de negociación, muchas veces
infructuosa que implicó su constitución. “E
tapa iniciática”
en que el poder del Estado seexacerbó, mostrando su falta de voluntad para construir dicho espacio simbólico y actuandocomo el padre que se muestra reticente, más no niega a sus hijos lo que éstos le piden,negativa que a los ojos de los demandantes aparecía oscura, asentada en elementos ocultosque exacerbaban las diferencias y el enfrentamiento ideológico a pesar de que el Estado

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