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Psicología Esotérica II
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)
Capítulo IEL RAYO DEL EGO1. El Acrecentamiento de la Influencia del AlmaANTES de entrar a considerar este tema tal como ha sido delineado al final del primer tomo, quisiera decir algunas palabras acerca del simbolismo que emplearemos alreferirnos al control del ego y de la personalidad. Todo lo que se diga al respecto intentadefinir y considerar lo que es realmente indefinible, fugaz y sutil, y aunque se lo denomineenergía o fuerza, tales palabras no imparten la verdadera idea. Por consiguiente al leer yconsiderar este tratado de sicología, se debe recordar que hablamos en símbolos, lo cual esinevitable porque nos referimos a la expresión de la divinidad en tiempo y espacio, y hastaque el hombre no sea conscientemente consciente de su divinidad y la demuestre, sólo es posible hablar en pabolas y meforas de significado simbólico -para que seancorroboradas por medio de la percepción mística y la sabiduría del hombre iluminado. Sintener una verdadera comprensión del significado de las palabras empleadas, se dicecomúnmente que nos ocupamos de fuerzas y energías, las cuales, a medida que siguen sucurso cíclicamente y actúan sobre otras energías y potencias y se entremezclan con ellas, producen esas formas de materia y sustancia que constituyen la apariencia y expresan lacualidad de esas grandes y omniabarcantes Vidas y de la Vida en la cual todo vive, semueve y tiene su ser La conciencia de una vida tras otra se va desenvolviendo secuencialmente de unaexistencia a otra, reconociendo y comprendiendo que estas vidas son en sí la suma total detodos los poderes y energías cuya voluntad es crear y manifestarse. Sin embargo, alconsiderar dichas energías y fuerzas, no es posible expresar su apariencia, cualidad y propósito, excepto en forma simbólica. Por lo tanto, deberían recordarse los siguientes puntos:1.La conciencia de la personalidad corresponde al tercer aspecto de la divinidad,el aspecto creador. Actúa en materia y sustancia a fin de crear formas para que pueda expresarse la cualidad, demostrando así la naturaleza de la divinidad en el plano de las apariencias.2.La conciencia del ego corresponde al segundo aspecto de la divinidad, el delalma, expresándose como cualidad y determinante "color" subjetivo de laapariencia. Esto lógicamente varía de acuerdo a la capacidad del alma contenidaen cualquier forma, para dominar su vehículo, la materia, y expresar su cualidadinnata por intermedio de la forma externa.1
 
3.La conciencia de la mónada corresponde al primer aspecto de la divinidad,aquello que personifica la intención y el propósito divinos de la vida y emplea alalma con el objeto de manifestar el propósito inherente de Dios por intermediode esa alma, lo cual determina la cualidad. El alma encierra el propósito y lavoluntad de Dios a medida que va expresándose en siete aspectos. La mónadamanifiesta el mismo propósito tal como existe, unificado en la Mente de DiosMismo. Este conjunto de palabras prácticamente nada imparte al pensador común.A medida que en el plano físico el hombre va comprendiendo estas tres expresionesde la Única Gran Vida, se sintoniza conscientemente con el emergente Plan de la Deidad, ytoda la historia del proceso creador se convierte en la historia del conocido propósito deDios.En primer lugar, y tambn a medida que el tercer aspecto se desarrollaconscientemente, el hombre llega a conocer la materia, la sustancia y la actividad externacreadora. Luego comprende las cualidades subyacentes que la forma está destinada arevelar, y se identifica con el ego, alma o ángel solar, llegando a conocerlo como suverdadero yo, el verdadero hombre espiritual. Después comprende el propósito que se vamanifestando a través de las cualidades cuando se expresan por medio de la forma. Estos párrafos resumen lo expuesto anteriormente, pero es necesario que los conceptos vertidossobre estos temas sean claros. A medida que se profundiza el estudio, se evidencia que todoeste progresivo proceso de comprensión gira alrededor de la manifestación de la forma, ytiene relación con la cualidad y el propósito de la Mente Divina. Inevitablemente resultaráclaro para quien ha estudiado el tema en el Tratado sobre Fuego Cósmico, que se refiereespecíficamente al proceso creador y al de la manifestación. Por lo tanto, se ocupa de laexpresión externa de la personalidad de esa gran Vida que todo lo incluye y denominamosDios a falta de mejor término. Debe recordarse que nuestro universo (hasta donde puedeconcebirlo la más elevada conciencia humana) se halla en los siete subplanos del planofísico cósmico, y que el tipo más elevado de energía, que representa para nosotros la más pura expresión del espíritu, no es nada más que la manifestación de la fuerza del primer subplano del plano físico cósmico. Por lo tanto, en lo que a la conciencia concierne,tratamos lo que podría considerarse simbólicamente como la reacción y la respuestacerebral al propósito cósmico -la reacción cerebral de Dios Mismo.En el hombre, el microcosmo, el objetivo del propósito evolutivo en el cuarto reinode la naturaleza, es capacitarlo para que se manifieste como alma en tiempo y espacio y sesintonice con el propósito del alma y el plan del Creador, tal como lo conocen y expresanlos Siete Espíritus ante el Trono, los siete Logos planetarios. Pero aquí sólo podemos hacer alusión a un gran misterio, y es que todo lo que pueden captar los más elevados Hijos deDios en nuestro mundo planetario manifestado, es una parcial realización del propósito ydel plan del Logos solar, así como lo capta, comprehende y expresa, uno de los Logos planetarios que está (en Su lugar y período de actuación) condicionado y limitado por su propia y peculiar etapa de evolución. Una séptima parte del Plan en desarrollo se estáexpresando en nuestra Vida planetaria particular, y como este gran Ser no es una de las sieteVidas sagradas y, por lo tanto, no se expresa a través de uno de los siete planetas sagrados,el Plan, tal como se desarrolla en la tierra, es parte de una expresión dual del propósito, yúnicamente cuando otro planeta no sagrado alcance su culminación, podrá ser comprendidoel entero Plan destinado al planeta Tierra. Quizás no sea fácilmente comprendido, pues sólo2
 
los iniciados, como ya se ha dicho, pueden captar parcialmente la significación de laafirmación que dice "los dos serán uno y conjuntamente expresarán la divinidad".Todo lo que concierne ahora a la humanidad es la necesidad de una constante yconsciente respuesta a la revelación evolutiva y a la gradual captación del Plan, que le permitirá al hombre:a.trabajar consciente e inteligentemente, b.comprender la relación que tiene la vida con la forma y la cualidad,c.producir esa transmutación interna que traerá a la manifestación el quinto reinode la naturaleza, el Reino de las Almas.Todo esto debe ser llevado a cabo en el reino de la percepción o de la respuestaconsciente, por intermedio de los veculos o mecanismos de respuesta, que se perfeccionarán constantemente, ayudados por la comprensn y la interpretaciónespirituales. No trataremos las preguntas principales ni nos ocuparemos de la conciencia de lavida de Dios, tal como se expresa en los tres reinos subhumanos, sino totalmente de los tres puntos siguientes:1.La conciencia estrictamente humana que comienza con el proceso de laindividualización y culmina en la dominante personalidad.2.La conciencia egoica, la del ángel solar cuando comienza la preparación para lainiciación en el Sendero del Discipulado y culmina en el perfecto Maestro.3.La comprensn modica. Esta frase nada significa para nosotros porqueconcierne a la conciencia del Logos planetario, la cual se va comprendiendorecién en la tercera iniciación, cuando el alma domina y actúa a través de la personalidad.El hombre, el ser humano común, es una totalidad de tendencias separatistas,fuerzas incontroladas y energías desunidas que lenta y gradualmente se coordinan, fusionany mezclan en la personalidad separatista.El hombre, el Ángel solar, es la totalidad de esas energías y fuerzas unificadas,mezcladas y controladas por la "tendencia a la armonía", efecto del amor, y la sobresalientecualidad divina.El hombre, la Mónada viviente, es la realidad velada y lo que el Ángel de laPresencia oculta. El hombre es la expresión sintética del propósito de Dios, simbolizado por la cualidad divina revelada y manifestada por intermedio de la forma. Apariencia, cualidad,vida -nuevamente nos enfrenta esta antigua triplicidad. Hablando simbólicamente, puedeser estudiada como:1. El hombreel Ángella Presencia.3
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