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Comenzaré haciendo referencia al contexto internacional en el que laAgroecología se sitúa y planteando algunos elementos de debate sobre supapel en la solución de la crisis alimentaria mundial, que difiere sustan-cialmente si se trata de países ricos o pobres. La situación de inseguridadalimentaria está creando condiciones cada vez más favorables para una sa-lida agroecológica, tanto en los países pobres como, incluso, en los ricos,tal y como muestra el proyecto de reforma de la Política Agraria ComúnEuropea propuesto recientemente. Lo mismo puede decirse del contextoacadémico, donde la Agroecología tiene cada vez más aceptación. Sin em-bargo, la Agroecología no ha desarrollado aún de manera satisfactoria crite-rios y soluciones prácticas para dar respuesta a esta demanda potencial. Porotro lado, las experiencias agroecológicas están teniendo una repercusiónlimitada. Todo ello abunda en la necesidad de una
Agroecología Política
,cuyas raíces teóricas intentaré buscar en la segunda parte de este texto yabundaré sobre la urgencia y necesidad de un movimiento social en elcampo de fuerte contenido agroecológico.
Seguridad alimentaria y medio ambiente.
Tras unas décadas de acusado crecimiento en el volumen de produc-ción agraria, en los últimos tiempos venimos asistiendo a una evidente ra-lentización de crecimiento en la producción de alimentos. Entre 1950 y1984, la producción mundial de cereales se multiplicó por 2,6, superando latasa de crecimiento de la población mundial y elevando en un 40% las dis-ponibilidades de cereales
per capita
(FAO, 1993). El incremento de lascapturas mundiales de pescado fue aún mayor: se multiplicaron por 4,6 en-tre 1950 y 1989, lo que duplicó las disponibilidades de pescado por persona(CMMAD, 1988). Estos dos procesos contribuyeron –aunque parece queno en la medida necesaria—a reducir el hambre y la desnutrición y, sobretodo, a crear la falsa ilusión de que la resolución de los problemas, su des-aparición definitiva dependía del ritmo y de la generalización a todos lospaíses del crecimiento agrario según los patrones occidentales. Son bienconocidos loe efectos de carácter social, económico y ambiental que la lla-mada “Revolución Verde” trajo consigo, especialmente para los países po-bres.El responsable de este crecimiento tan espectacular ha sido el deseode aumentar la cantidad de alimentos cosechados por hectárea o por horade trabajo; es decir, el deseo de aumentar los rendimientos por unidad desuperficie o la productividad del trabajo humano. Las razones podrían bus-carse en las presiones de carácter demográfico y socieconómico que han
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