N
UEVA
S
OCIEDAD
N
RO
. 128 N
OVIEMBRE
- D
ICIEMBRE
1993,
PP
. 88-101
so ni previsión del mundo socialista, y la derrota de las estrategias del cambio re-volucionario, ha seguido también la crisis de las sociedades (y alternativas) social-demócratas. De hecho, el núcleo de la cultura política europea, la incorporación dela clase obrera al bienestar de todos los ciudadanos, está en crisis. Los 20 millonesde desocupados europeos no son resultado del estancamiento, como en los años 30,sino de los aumentos de productividad. La incorporación tecnológica y el plenoempleo, que nunca fueron de la mano, ahora se divorcian estructuralmente y talvez no como un fenómeno pasajero. El desorden financiero, la impotencia para or-denar la Ronda Uruguay, etc., acompañan la imposibilidad de disciplinar el comer-cio internacional. Hay dificultades para crecer, las coyunturas desestabilizadoras sesuceden, guerras locales y conflictos étnico-religiosos aparecen, las situaciones deanomia en los grandes centros urbanos aumentan, etc. En la explicación social seabre paso la teoría de la fecundidad del desorden
y hasta la ciencia física recogeen sus explicaciones una sorprendente teoría del caos.
La ingobernabilidad conservadora
La cohesión y el ordenamiento de la sociedad constituyen el aspecto central delejercicio del poder, su objetivo natural, por lo que la obsesión por el orden (y supermanencia) resulta finalmente una actitud defensiva de quienes lo ejercen. Ycuando así sucede, su mantención ya no puede ser vista solamente como una crisisde la política, sino como una responsabilidad de toda la sociedad. En una perspec-tiva conservadora, el conjunto de diversos problemas relativos a la participación,cohesión, representación política, etc. ha sido asociado a la temática de la ingober-nabilidad como expresión de la crisis de las sociedades del capitalismo tardío y dela democracia avanzada
. Ingobernabilidad y crisis quedan anudados y confundi-dos en las andaduras de los actuales procesos políticos, para calificar en esta época
la creciente insuficiencia estatal para institucionalizar los conflictos
.Se habla de una visión conservadora, porque la inestabilidad crónica de la demo-cracia, en el pensamiento marxista, se originaría en otros sitios, en la economía,
3
La modernidad es el movimiento más la incertidumbre, dice Maurice Godelier. «Indeciso, el hom- bre lo es en un mundo fluctuante donde los principios del orden ya no están claramente legitima-dos ni son fácilmente identificables (...) La conciencia del desorden se agudiza cuando las referen-cias del orden se vuelven ambiguas, cuando se acrecienta la incertidumbre (...) La crisis no es sólopercibida a partir de la disfunción, es también reconocida en cuanto prueba que afecta a la capaci-dad del sistema y de los actores para definirse y para organizarse»; Georges Balandier: El desorden,la teoría del caos y las ciencias sociales, Gedisa, Barcelona, 1989, pp. 148 y 170.
4
Samuel P. Huntington y otros: The Crisis of Democracy: Report on the Gobernability of Democra-cies to the Trilateral Commision, New York University Press, Nueva York, 1975. A partir de la difu-sión de las ideas de la Comisión Trilateral se difundieron las nociones conservadoras acerca de lacreciente ingobernabilidad de la democracia.
Add a Comment