De hecho, nunca en la historia el mundo hanecesitado el testimonio de una fe querespete, en vez de desdeñar, las diferenciashonestas de creencias. Para sacar la luz dedebajo del cajón del celemín, sin embargo —para que resplandezca con todo su brillo ypenetre la densísima obscuridad—, primerohemos de articular más precisamente, enprincipio para nosotros mismos y luego paralos demás, lo que esta luz nuestra ilumina.Permítaseme formular una pregunta. Sialguien te preguntara, "¿En qué crees?"¿Tendrías lista una respuesta? Cada año, enla
de Nueva York, la congregación que heservido durante el último cuarto de siglo, los jóvenes de tercer año de secundariapreparan su declaración de credo personalen unos 3 minutos y la presentan ante lacongregación el Domingo de Mayoría deEdad. Luego de la ceremonia, durante lahora del café, frecuentemente escucho a lospadres y a otros adultos de la congregacióncomentar meditabundos si ellos podríanhacer lo mismo que los jóvenes.Bueno, ¿podrías tu?Imagínate que durante una cena social tedieras cuenta de que eres la única personapresente que va a la iglesia. Al momento enque esta pizca reveladora de informaciónquede expuesta inadvertidamente,encontrarás que despertaste el interés de laconcurrencia —todos ellos gente que dejó delado la religión. Quieren saber por qué.Quieren saber más. Súbitamente la cena sepuso peligrosa. Al sentirte más a la defensivaque con disposición evangélica, comienzas aapretar los botones para controlar laansiedad. "Bueno, no es realmente unaiglesia. Miren, soyunitario universalista".—"Siempre quise saber delUnitarismoUniversalista. ¿Qué es lo que creenustedes?", te pregunta la mujer que estáfrente a ti."Nada, en realidad", farfullas. "Bueno, noes que en realidad no sea nada, en realidadsí creemos algunas cosas". Luegoapresuradamente les aseguras que no creesque Jesús haya nacido de una virgen, ni quehaya resucitado al tercer día, que casi nuncalees la Biblia y que ciertamente estás deacuerdo en que la religión es la fuerza máspeligrosa del mundo, especialmente en laactualidad. A lo que tus amistades teresponden que esas son precisamente lasmismas razones por las que ellos no asistena la iglesia.¿Sabes lo que sucede si cruzas ununitario universalistacon un Testigo deJehová? Obtienes a alguien que toca a laspuertas de las casas sin razón aparente.¿Pero acaso hay tal cosa como ununitariouniversalistaevangélico? En mi visión delmundo, por supuesto que sí existe. Para mí,'unitario evangélico' no es un oxímoron[=contradicción de términos]. Amé lo queMatthew Diaz dijo a la gente de la
en su declaración de credopersonal, el año pasado. Se puso de piecuan largo era y dijo, "Creo en la magia".Desde luego. La magia de la vida, plena de
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