El mensajero y el escritor sagrados no son meros autómataso especie de médiums espiritistas. Dios no los priva desentido ni de conciencia. En ningún momento les anula supersonalidad propia, su temperamento y estilo particulares.La Biblia no es un sistema de sonido, con micrófonos yaltavoces, que transmite palabras caídas de las nubes. Ni unlibro dictado por Dios palabra por palabra a una grabadoraelectrónica. Y ni siquiera a un taquígrafo. Porque el escritorsagrado se asemeja más a un secretario de tal modoidentificado con su jefe que éste no le dicta; simplemente leda su mensaje, y el secretario lo expresa con sus propiaspalabras. O sea que en la Biblia, el mensaje, la Palabra, es de Dios; laspalabras con que ese mensaje se comunica, son dehombres. Pero de hombres escogidos por Dios e inspirados yguiados por su Espíritu. Así, el mensaje, que es de Dios, pasaen su esencia a través de la forma de expresarlo, que eshumana, y está condicionada por la época, el medio culturaly la personalidad del escritor o portavoz, así como por laíndole de la lengua que habla y en que escribe. Y porsupuesto, ni el hebreo ni el arameo ni el griego, lenguasoriginales de la Biblia, son las únicas lenguas que Dios habla.
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN…
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