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El Régimen Conservador

El Régimen Conservador

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Colegio Francesco Faa di Bruno.Asignaturas: Sociedad y Estado5º mercantil – 2009.El Régimen Conservador: La Exclusión Oligárquica y su Reforma PolíticaFuncionamiento del Sistema Electoral
Después de los años de consolidación de la unidad nacional, el Estado pasó a ser controlado por la élite hegemónica que seautoproporcionaba distintos beneficios derivados del control estatal. El orden político posterior a 1880 consolidó esa situación deprivilegio de la oligarquía asegurando su posicionamiento económico y con ello una distribución desigual del ingreso proveniente de lafuerza de trabajo nacional. Para perpetuarse en el gobierno y controlar el aparato estatal, la elite apeló a un conjunto de mecanismosque reciben el nombre genérico de
 fraude
y, en nuestro
caso, en la Argentina de fines del siglo
XIX,
el fraude asumió rasgos propiosvinculados a nuestros factores históricos y al contexto internacional.Ya desde las elecciones bonaerenses en la década de 1820, se había permitido el sufragio universal. Podían participar en loscomicios los varones mayores de veinticinco años, sin importar su fortuna personal o grado de alfabetización. Esta concesión delsufragio universal se anticipó a la mayoría de los países europeos. Francia, que estableció el carácter universal del voto luego de laRevolución de 1789, había limitado en la primera parte del siglo
XIX
la participación electoral de los sectores populares. Recién entre1848 y 1852, otorgó el derecho a sufragio a todos los hombres mayores. Inglaterra siguió sus pasos en 1866
y
un grupo numeroso deEstados europeos eliminó las restricciones censatarias a finales del siglo
XIX
y principios del XX
.
En Estados Unidos, más allá de lasdiferencias regionales, la participación de la población negra fue severamente limitada por distintas argucias legales.
Si bien en nuestro país la concesión del sufragio universal fue muy temprana, las elecciones se caracterizaron por el bajo númerode votantes y los enfrentamientos que precedían y sucedían al acto comicial. El principal ideólogo del nuevo orden estatal, JuanBautista Alberdi, a pesar de desconfiar de la capacidad eleccionaria de los sectores populares, no estableció restricciones basadas enla riqueza o la instrucción. Sin embargo, con el fin de prevenir los peligros que entrañaba para las clases dirigentes la concesión delsufragio universal, la Constitución instituía el carácter indirecto de la elección del presidente y vicepresidente. El pueblo elegiría aun conjunto de notables, que tenían plena libertad para acordar el nombre del futuro titular del Ejecutivo. Además las cámaraslegislativas eran – y aún lo son- la autoridad suprema a la hora de decidir la legitimidad de los títulos de los aspirantes a ingresar aellas.Hacia 1880, entonces, la elite enfrentaba la dificultad de conciliar los potenciales riesgos de la participación ciudadana con sunecesidad de asegurarse el gobierno, y para conseguir este objetivo, instrumentaron un sistema electoral que tenía las siguientescaracterísticas:El voto era voluntario. Los electores debían inscribirse en un registro especial para participar en los comicios.El acto de sufragar se ejercía expresando a viva voz el nombre de la lista de preferencia.La lista que reunía el mayor número de sufragios obtenía todos los cargos en disputa (lista completa).Estas disposiciones facilitaban el control y la adulteración de las elecciones. La participación voluntaria disminuía el número deasistentes y el carácter público del voto permitía identificar, comprar o intimidar a eventuales opositores. El sistema de listacompleta conformaba un poder legislativo homogéneamente oficialista, con escasísima presencia de la oposición.Sin embargo y a pesar del acento en las características excluyentes del sistema, es necesario destacar que los sectores popularesintervenían en los comicios. No de manera autónoma, ni defendiendo sus propios intereses, sino como parte de los aparatosmanejados por punteros locales. Se prolonga así una tradición histórica que ya se señaló desde en las primeras décadas quesucedieron a la Revolución de Mayo: las clases desfavorecidas son frecuentemente interpeladas y utilizadas como fuerza de choqueen las contiendas electorales o en movilizaciones, en la explotación de los campos y en las campañas militares. El espacio público noera amplio y partici
pativo, los comicios eran tramposos
y
sus resultados eran controlados por la oligarquía; y también es cierto quelos participantes de las elecciones
y
de las movilizaciones urbanas pertenecían a los sectores populares. Nos encontramos entoncescon la ejecución de un sistema completamente fraudulento, controlado desde lo alto de la pirámide social y protagonizado -demanera subordinada, manipulada, dirigida- por los grupos subalternos al servicio del oligarquía.Para falsear el resultado de las urnas, era fundamental designar a las autoridades escrutadoras y controlar a las fuerzas policialesencargadas de custodiar los comicios. Tales atribuciones eran patrimonio exclusivo del presidente y los gobernadores de provincia.
 
Porese motivo, es lícito hablar de "gobiernos-electores": no es la ciudadanía la que elige a sus gobernantes sino el propio gobiernosaliente o en ejercicio. Sin embargo, no debe pensarse que la sucesión presidencial obedecía simplemente a los deseos delmandatario que controlaba los comicios, sino que el sistema fraudulento se perfeccionó durante la presidencia de Julio ArgentinoRoca. Éste militar tucumano organizó un complejo entramado de lealtades políticas, a través del partido oficialista de gobierno: elPartido Autonomista Nacional
(PAN).
Esta agrupación funcionaba como una red de alianzas entre el presidente y una
liga de gobernadores.
Roca mantuvo a los gobernadores provinciales que le eran fieles utilizando subsidios
y
patrocinios mientras controlaba alos opositores a través de comicios fraudulentos
y
del mecanismo de la intervención federal. A los gobernadores adictos, se lessolicitaba que apoyasen al presidente y que los representantes de las provincias en el Congreso se comportaran dócilmente. Paraasegurarse el poder, se necesitaban negociaciones permanentes entre los miembros de la elite oligárquica.La aparente estabilidad del sistema político escondió conflictos y
 
tensiones agudas, tal como lo muestra la fácil emergencia de laUnión Cívica Radical poco tiempo después.
Nuevos desafíos: La Unión Cívica Radical
En 1890, con el telón de fondo de la crisis económica, estallaba en Buenos Aires la "Revolución del Parque". El movimiento, eraconducido por sectores de la elite: entre sus principales dirigentes encontramos a Bartolomé Mitre, Leandro N. Alem y Aristóbulo delValle. Las dos principales demandas de este movimiento eran la remoción del presidente Miguel Juárez Celman y la instauración de
1
 
un sistema eleccionario sin fraude. La revolución logró la renuncia presidencial pero fracasó en sus intenciones de depuración delas prácticas políticas fraudulentas. Entre los dirigentes revolucionarios, Mitre aceptó negociar, esto oxigenó al grupo cercano a Rocay permitió una sucesión de mando pacífica con la asunción de Carlos Pellegrini a la presidencia (1890-1892); y las elecciones con-tinuaron siendo fraudulentas.Una porción importante de los dirigentes revolucionarios que no aceptó negociar y eligió la vía de la oposición permanente, fundóen 1891 la Unión Cívica Radical. Sobre los motivos que llevaron a la constitución de esta nueva fuerza política hay algunos disensos,sin embargo, pueden señalarse ciertos rasgos sobre la conformación y objetivos iniciales de la Unión Cívica Radical:En sus orígenes, la dirigencia radical estuvo integrada por miembros de la elite;Sus principales demandas se referían a la eliminación del fraude, pero no seproponían reformas significativas del orden socioeconómico o una redistribuciónimportante del ingreso.El radicalismo surgió entonces como una división intraoligárquica. No se puede adjudicar a su dirigencia una posición económicasubordinada. Los motivos de su firme postura opositora deben rastrearse en la segregación política realizada por un grupoconservador. Así la eliminación del fraude permitiría la renovación de la clase gobernante dentro del mismo grupo social. Bajo elliderazgo de Leandro N. Alem e Hipólito Yrigoyen, la Unión Cívica Radical adoptaría una serie de medidas destinadas a minar lasbases del dominio conservador, entre ellas se encontraban la abstención electoral y la resistencia a todo tipo de pactos o negociacióncon el oficialismo para erosionar la legitimidad del gobierno. Luego los radicales sumaron a esta oposición por inacción, una posturarevolucionaria que los llevó a protagonizar tres levantamientos armados en 1893, 1895 y 1905.El desafío radical ganó en novedad y fuerza cuando sus dirigentes incorporaron a los sectores medios. Con ese fin establecieronuna red de comités que se ocupaban de agitar y captar nuevos adeptos que ingresaban por primera vez en la vida política. Estaampliación en la participación de la clase media argentina evidenció aún más el carácter fraudulento de las elecciones y agudizó lastensiones del sistema político.Al mismo tiempo, otro tipo de oposición de distinto signo social y carácter, minaba el dominio conservador.
Los movimientos sociales: ideología
y
organización
Para explicar el surgimiento del sindicalismo y el perfil ideológico que adoptó en esta etapa, es necesario referiremos previamenteal papel de la industria en el marco de la gran expansión de la economía primaria exportadora. La inserción de la Argentina en losmercados mundiales favoreció, en primer lugar, la instalación de aquellas industrias que procesaban materias primas destinadas a laexportación como los molinos harineros y los frigoríficos. En segundo lugar, progresaron las actividades dirigidas a producir bienesinsumidos por los sectores agropecuarios y del transporte, tal es el caso de los talleres de reparación de material ferroviario y demaquinaria agrícola. En tercer lugar, la gran expansión agroexportadora produjo un incremento sustancial en los ingresos de lapoblación que se tradujo en un aumento general de la demanda. El crecimiento de los sectores medios -que poco a poco se fortalecía-canalizó esa demanda hacia sectores específicos: fue notable la sustitución de importaciones en los rubros de alimentos, bebidas ytextiles. En este aspecto colaboró el desarrollo de las comunicaciones: el ferrocarril principalmente, que conectó a las diferentesregiones en términos de un mercado nacional. Sin embargo, el progreso del transporte tuvo un signo dual: por una parte, benefició alas incipientes manufacturas localizadas en Buenos Aires y a las industrias azucarera del noroeste y la vitivinícola de Cuyo, pero porotra parte, ocasionó la ruina definitiva de las artesanías más tradicionales del interior, especialmente de las tejedurías que nocontaban con recursos para competir. Finalmente, hay que destacar el papel de todas las actividades vinculadas a la construcción enun país cuya población crecía vertiginosamente por el ingreso masivo de inmigrantes. Entre 1895 y 1914, la población activa en larama secundaria creció: pasó de 30,4 al 35,5% sobre la población total. En 1895 estaba distribuida así: 18,8% de nativos y 11,6% deextranjeros. En 1914, el reparto se hacía de la siguiente manera: 18,9% de nativos y 16,6% de extranjeros. El crecimiento del sectorsecundario fue menos importante en la Capital Federal donde en 1895 absorbía sólo el 40,2% y en 1914 eI 40,7 % mientras que fue enlas provincias de Buenos Aires
y
Santa Fe donde empezaron a desarrollarse actividades industriales más modernas. En relación con elconstante crecimiento de la construcción surgen y se fortalecen las actividades metalúrgicas y se produce una correlativa disminuciónde los rubros artesanales.Otro dato interesante, sobre el que valdría la pena reflexionar, es la participación -más que proporcional- de nativos en el sectorsecundario. Al respecto, Juan Bialet Massé, en su
Informe sobre el estado de las clases obreras argentinas a comienzos del siglo
(1904),reflexiona sobre la diferencia entre el trabajador nativo y el extranjero, argumentando que era un error que las autoridadesprefirieran al europeo porque, a diferencia de éste, el nativo contaba con una mayor capacitación para el trabajo en este medio ycon pautas culturales que lo llevaban a desconfiar de ideas
socialistas.
Esto se debería, en la especulación del funcionario, al rechazoque sentían por su pasado indígena de propiedad colectivista.Dentro del contexto de la Argentina del siglo XIX agropecuaria y liberal, integrada en el mercado mundial a partir de la divisióninternacional del trabajo, se produjo una notable expansión de la economía. Al mismo tiempo, se constituyó un mercado de trabajolibre y unificado, gracias a la gran movilidad internacional de personas que permitió la inmigración masiva en nuestro país ytransformó la oferta de mano de obra, tornándola lo suficientemente flexible con relación a la demanda de brazos que exigía laeconomía.Paralelamente a la constitución de este proceso y acompañando las reivindicaciones y luchas que la clase trabajadora libraba aescala internacional, el impacto inmigratorio se hizo sentir en la formación de un incipiente movimiento obrero vernáculo.Tempranamente surgieron las primeras sociedades gremiales que, aunque se formaron por la acción de los obreros más combativos,lograron el apoyo de los demás trabajadores. La organización proletaria alcanzó a casi todos los oficios y su accionar huelguísticotuvo una gran extensión e intensidad a partir de 1902. Paradójicamente, estos obreros combativos y
 
violentos, impugnadores delorden económico y social triunfante con la consolidación del Estado nacional y del modelo agroexportador, fueron recibidos encalidad de inmigrantes por la oligarquía argentina como
mensajeros del progreso.
 
La mayor parte de los recién llegados se convirtieronen asalariados a pesar de sus sueños del negocio o la tierra propios. En general, sus trabajos eran fluctuantes, dependientes de lasnecesidades del mercado laboral
y
del modelo agroexportador. Como la demanda de mano de obra en el campo era estacional yconcentrada principalmente en la época de cosecha o de esquila, los trabajadores alternaban sus faenas en las áreas rurales conocupaciones urbanas, empleándose de manera temporaria como estibadores en el puerto o como peones en la construcción. Lallegada masiva de inmigrantes sumada a la fluctuante demanda de trabajo permitió la explotación de los trabajadores. Hasta esemomento no existía una legislación social
y
laboral tendiente a proteger al asalariado en lo que respecta a horarios por jornada,
2
 
salario, condiciones de trabajo e higiene y otras.A pesar de la existencia de instituciones republicanas, el dominio real de la alta burguesía terrateniente, financiera
y
comercial de losresortes del poder estatal estaba basado fundamentalmente en una combinación de la aplicación de prácticas cau
dillistas con larecurrencia del fraude electoral. Dentro de este sistema político excluyente, la policía y las fuerzas armadas se convirtieron en elrecurso más utilizado, además de las leyes represivas como la de
1902:
Ley de Residencia y la ley de
1910
de Defensa Social paracontrolar a un movimiento obrero que desestabilizaba la aparente tranquilidad de la Argentina posmoderna y liberal.En principio, las primeras organizaciones que se establecieron fueron de carácter mutualista, pero la influencia de la doctrina delsocialismo europeo se hizo sentir gracias a la actividad desarrollada por militantes de ese origen que habían llegado a nuestro paíshacia
1870.
En especial la influencia fue francesa, debido a la migración forzada de militantes marxistas luego de la Comuna. Éstosorganizaron tempranamente en
1872
una seccional francesa de la Asociación Internacional de Trabajadores. En
1874
se agregaron lasección italiana y la española. Si bien a partir de un periódico llamado
El Trabajador,
difundieron sus ideas e intentaron organizar alos trabajadores en sociedades gremiales, diversos factores obstaculizaron este proceso: las diferencias idiomáticas, el analfabetismoy la dispersión de los trabajadores en distintas partes del país, sumado a las disidencias ideológicas del movimiento obrero mundialque ocasionó la disolución de la Internacional en
1876.
No obstante, aparecieron a fines de los
70
varios periódicos como
LaVanguardia
(1878)
o
La Anar 
quía
(1880)
que tuvieron un activo rol propagandístico.La primera huelga que se registra en nuestro país fue protagonizada por los tipógrafos de Buenos Aires en
1878,
ante la reducciónsalarial y el aumento de las exigencias laborales. Estos operarios -más de mil- habían votado la decisión en asamblea ya que fueronlos primeros en agruparse en una mutual, la Sociedad Tipográfica Bonaerense, fundada tempranamente en 1857 para luegoconvertirse en la Unión Tipográfica
(1877).
La huelga se resolvió a favor de los obreros por la firmeza en su posición y la solidaridadde sus colegas uruguayos que no aceptaron reemplazados. Gracias a este triunfo, el sindicato consiguió para su actividad lalimitación del trabajo infantil, un aumento de sueldo y reducción de la jornada laboral a diez y doce horas.Durante los años siguientes se organizaron otros oficios como los de carpinteros, panaderos, maquinistas y fogoneros delferrocarril -agrupados en La Fraternidad-, sombrereros, molineros, cocheros, marmoleros, tapiceros, albañiles y yeseros... Lassociedades eran pequeñas, con escasos recursos y no reconocidas por la patronal ni por el Estado, y estaban orientadas pormilitantes socialistas y anarquistas. A partir de entonces, las huelgas se fueron acentuando: en
1882
albañiles y yeseros; en
1883
carpinteros y telefónicos; en
1884,
los panaderos de Rosario y en
1885
los cocheros de Tandil fueron al paro. La avalancha de huelgasse produjo entre
1888
y
1890
debido a la caída del poder adquisitivo del salario por la devaluación monetaria producto de la crisisfinanciera de
1890.
Las reivindicaciones en los conflictos eran similares: aumento salarial, cumplimiento de pagos atrasados,reglamentación horaria y mejoras en los lugares de trabajo.En esta primera etapa fueron exitosas casi el 60% de las huelgas y el Estado, prácticamente no intervino para mediar en losconflictos. No obstante, y frente a esta situación, un actor social importante comienza a adquirir protagonismo: la policía. Actuabadispersando a los obreros reunidos en una asamblea, allanando locales sindicales, o amenazando con detener a los dirigentes obreros.Por su parte, los patrones -que también trataban de resolver los conflictos individualmente- comenzaron a organizarse. Losindustriales, para defender sus intereses corporativos, fundaron tempranamente -en 1887-la Unión Industrial Argentina
(UIA);
decidieron no reconocer a las organizaciones obreras y solicitaron al Poder Ejecutivo que no aceptara exigencias colectivas de obrerosde uno o más talleres.En 1890, durante la crisis económica y política que desembocó en la renuncia de Juárez Celman, las sociedades gremiales sepropagaron. El Comité Internacional creado en ese mismo momento incitó a la agrupación de todas las sociedades en una federaciónque reuniera en su totalidad al proletariado nacional. En 1891 se creó la Federación de Trabajadores de la República la Argentina
(FTRA)
y su órgano de expresión fue el periódico
El Obrero,
que difundía los principios del marxismo. Las nefastas consecuenciasinmediatas de la crisis provocaron una gran desocupación que no benefició al movimiento obrero ya que muchos trabajadores sevieron obligados a emigrar y los que sí poseían un trabajo se aferraron a él, aceptando las reglas del juego. Es por ello que lasorganizaciones sindicales se debilitaron, reduciendo drásticamente sus actividades y provocando la desaparición de la Federación en1892.Si bien hubo intentos de otras federaciones en 1894, en 1895 y en 1900, éstos fracasaron debido a las dos tendencias enfrentadasen el seno del movimiento obrero: la socialista y la anarquista. En un inicio, ambas corrientes coincidían, fundamentalmente, en sucrítica al capitalismo como sistema explotador del hombre, en la necesidad de una revolución social que sería protagonizadaesencialmente por los obreros y en la hermandad internacional de todos los trabajadores del mundo, independientemente de sunacionalidad. Con el tiempo, las diferencias se fueron materializando. Una de las disidencias irreconciliables se relacionaba con ladistinta concepción respecto de las huelgas. Para los anarquistas éstas eran un mecanismo necesario para debilitar a la burguesía yabrir por su intermedio el camino de la revolución social; para los socialistas, en cambio, eran necesarias para presionar y ampliar losderechos electorales.En lo que respecta al socialismo, en los inicios de la década del 90 existían varios grupos socialistas de origen europeo como el ClubVorwarts ("Adelante"), fundado por inmigrante s alemanes con el propósito de difundir las ideas de la democracia socialista de supaís,16 Les Egaux ("Los Iguales"), formado por franceses, y el Fascio di Lavoratori, creado por inmigrantes italianos. Entre los grupossocialistas argentinos encontramos el Centro Socialista Obrero y el Centro Socialista Universitario, fundados por Juan B. Justo y JoséIngenieros respectivamente. En 1894 estas agrupaciones se federaron con el objetivo de crear un partido político y
La Vanguardia
se
convirtió en la expresión propagandística de este objetivo. En 1896 y con la presencia de diecinueve centros socialistas y quince sociedadesgremiales se constituyó formalmente el Partido Socialista Obrero Argentino que inició una intensa labor educativa y de propaganda a travésde distintos recursos como folletos, conferencias, la utilización de periódicos, mítines, organización de una biblioteca, entre otros. Muchose atribuye el fracaso de los intentos federativos del socialismo de este período a la subordinación de la acción sindical con la línea delpartido. Al mismo tiempo, bajo las directivas de Justo y sus seguidores, se fueron alejando cada vez más del marxismo original. Defendíanla acción partidaria dentro de la democracia parlamentaria, criticando el método de la huelga general porque "no dejaba de ser unaagitación coercitiva, destructiva y a veces sangrienta". En especial, el partido estaba en contra de aquellas huelgas que se declaraban confines de perturbar el orden y, en este sentido, su distancia y diferencia con el anarquismo era evidente. Si bien el poder electoral delPartido Socialista residía en la clase obrera nativa o nacionalizada, el partido en sí estaba controlado por grupos de clase media o alta,situación que se acentuó antes de la reforma electoral de 1912.Los socialistas procuraban concienciar a los obreros sobre la utilización de los derechos políticos y el sufragio. En este sentido, era obvia lacrítica hacía la ley electoral vigente que permitía el fraude, aunque no por eso dejaban de presentarse a los comicios amañados por laoligarquía. También bregaban por lograr aumentos salariales, por la sanción de una legislación social tendiente a mejorar las condiciones de
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