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Retratos de Una Ambicion OK

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Retratos de Una Ambicion
Retratos de Una Ambicion

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09/28/2013

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"Los estudios muestran que durante las tres últimas décadas,los medios y los filmes han tendido a dar una visión más biennegativa de la política y el gobierno. Esto no importaría si laúnica víctima fuera la vanidad de los políticos. Pero a la larga, ladevaluación del gobierno y de la política podría afectar a lafortaleza de las instituciones democráticas". (Joseph S. Nye)
 
Un proyecto presentado por
Carlos Flores Juberías
(Universitat de València)
 Retratos de una ambición.
 
Políticos, campañas, elecciones yparlamentos vistos a través del cine
 
 
 
Marco teórico y objetivos
 
Las elecciones –o, más especialmente, el momento que lasprecede: las campañas electorales– han sido a menudo objeto deatención por parte de la industria cinematográfica, atraída tanto porel potencial dramático de lo que, más allá de ser un simpleprocedimiento para la selección de gobernantes, entraña al fin y alcabo una lucha –no siempre pacífica ni sujeta a Derecho– por elpoder; como por la posibilidad de lanzar a través del filme unmensaje político susceptible de influir en futuros procesoselectorales o, cuanto menos, de confrontar al espectador /ciudadano / elector con una valoración moral de la política y lospolíticos.Los filmes en torno a las campañas electorales que nos ha brindadola cinematografía estadounidense han sidonumerosos. De hecho, puede afirmarse que delmismo modo que la democracia americana fueuna de las primeras en establecerse yconsolidarse, y es asimismo una de las de máscomplejo funcionamiento, también lacinematografía estadounidense fue la que más tempranamente se percató del filón argumentalque podían proporcionar estos procesos, y laque de manera más sistemática y másdiversificada ha procedido a explotarlo.De esa madrugadora atención de Hollywood porel cine político en general, y los procesoselectorales en particular, podrían dar buenaprueba filmes tan antiguos como el
Abraham Lincoln 
de D. W. Griffith (1930), en donde seretrata con amplitud el fallido intento del luegoPresidente por hacerse con un escaño en elSenado en 1858.Para ejemplificar, en cambio, los numerososplanos de una campaña sobre los que Hollywoodha centrado su atención, así como la diversidadde matices con la que la cinematografíaestadounidense ha abordado el tratamiento delos procesos electorales, sería menester traer acolación una muy abultada lista de ejemplos.Muchos de ellos, y no pocos de los más brillantes, se han centradoen el papel jugado por los medios de comunicación –primero por laprensa, y más tarde por la televisión– en las campañas electorales,subrayando asimismo la creciente importancia que en base a esacada vez mayor voracidad informativa han empezado a adquirir losasesores de imagen. Estos podría ser los casos de cintas como lalegendaria
Ciudadano Kane 
(
Citizen Kane 
, Orson Welles, 1941), lainteresante
El candidato 
(Michael Ritchie, 1972), o la disparatada
Cortina de humo 
(
Wag the Dog 
, Barry Levinson, 1997), aunqueprobablemente en ninguna otra cinta se haya hecho patente conmás rotundidad el decisivo papel que la prensa juega en el controlde la política y de los políticos como en la celebérrima
Todos los hombres del Presidente 
(
All the President’s Men 
, Alan J. Pakula,1976) en torno a la investigación del caso Watergate.
Orson Welles com John F. Kane en
Citizen Kane 
. Dustin Hoffman en
Wag the Dog 
.
 
 
El siempre complejo juego entre la moral pública y los vicios privados–léase: entre la exigencia de que los políticos lleven y hayan llevadosiempre una vida intachable, las inevitables debilidades humanas, ylas no menos inevitables tentaciones que el poder ofrece– tambiénha brindado un considerable arsenal argumentativo a los guionistasde Hollywood, que han generado productos tan sugestivos como
Colores Primarios 
(
Primary Colors 
, Mike Nichols, 1998) o
Todos los hombres del rey 
(
All the King’s Men 
, Robert Rossen, 1949; y StevenZaillian, 2006), cintas ambas que retratan la gradual incorporaciónde la mentira y el chantaje como estrategias políticas aceptables.
A sensu contrario 
, la querencia de Hollywood por los héroessolitarios, capaces de plantar cara a todos sus poderososoponentes con la única arma de su honestidad, bien para salirairosos del trance, bien para sucumbir con la mayor nobleza –ensuma, el viejo argumento del hombre de la calle alzado frente a lamáquina del poder– ha producido también interesantes filmes.Probablemente el más representativo de todos ellos, y también unode los más conspicuamente populistas, sea el
Mr. Smith goes to Washington 
de Frank Capra (1939) –nominadaa diez óscars en 1940, aunque a la postre solose hiciera con el correspondiente al mejor guiónoriginal– aunque también podría mencionarse eneste plano el más reciente filme de BarryLevinson,
El hombre del año 
(
Man of the Year,
 2006), en el que se juega con la posibilidad deque el azar –en la forma de error informático–convirtiera en Presidente a un cómico que habíalanzado su candidatura sin otra pretensión quela de decir las verdades que los políticosprofesionales siempre callan.También la comedia romántica ha entrado en el terreno de la política,
 
para recrear el potencialdestructivo de ésta en lo tocante a las relacionesinterpersonales y, de manera especial, en las depareja: el maestro del género Frank Capra lo hizoen
El Estado de la Unión 
(
State of the Union 
,1948), en la que el inolvidable duo formado porSpencer Tracy y Katharine Hepburn compruebaen su propia carne cómo las ambiciones y lafalta de escrúpulos del primero por llegar a lomás alto hacen tambalearse el estado de supropia unión. En un tono no muy distinto,
Sin palabras 
(
Speechless 
, Robert King, 1994) o
El Presidente y la Sra. Wade 
(
The American President 
, Rob Reiner,1995), abordarán los eligros que las distancias en política puedengenerar sobre las relaciones de pareja. En una línea no muy distinta,la reflexión acerca de la compleja interacción entre las conviccionesmás profundas que han movido a un candidato a lanzarse al ruedode la política, y las estrategias de campaña que son menester parahacerse con el favor del electorado han sido el objeto de un buenpuñado de cintas, entre las que meritarían subrayarse comonotables al menos tres:
The Best Man 
(Franklin Shaffner, 1964),
Bulworth 
(Warren Beatty, 1998) y
Choose Connor 
(Luke Eber
 
l,2007).Por último, otro tema recurrente en la visión que de las campañaselectorales nos ha dado la cinematografía ha sido el de la influenciade los grupos de interés, a través de su dinero, sobre los políticos, oincluso el de la estrecha ligazón trabada en ocasiones entre la
John Travolta y Emma Thompsoncomo Jack y Susan Stanton en
Primary Colors 
. Robin Williams en
Man of the Year.
 

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